La nueva normalidad

Últimas cifras. La nueva normalidad. Austria va al mercado (o a los mercados). Prisiones. Emosido engañado.

26 de Marzo.- Muy buenas tardes y bienvenidos a la segunda edición de hoy de Viena Directo, con todas las noticias a propósito del coronavirus en español.

Como siempre, vamos a echarle un vistazo a las cifras de positivos por el test aunque, como ya saben mis lectores, aún no se hayan incorporado las arrojadas por los tests masivos que el Gobierno quiere hacer a la población.

Son estas: según datos del Ministerio de Sanidad austriaco, había a las tres de la tarde de hoy 6398 positivos. Lamentablemente, más fallecidos: cincuenta y dos y, como decíamos en la anterior actualización, más personas que están necesitando de terapia intensiva.

Pese a todo, se puede decir que las cifras de expansión del corona virus, particularmente la del crecimiento acumulado, dan un poco de espacio para la esperanza.

Hemos pasado de que el número de afectados se multiplicase un sesenta y tantos por ciento cada cuatro días al porcentaje en que nos encontramos ahora, o sea, de un diecinueve por ciento. Aún es mucho, pero todo indica que las medidas, el intenso sacrificio que se le está exigiendo a la población, están funcionando.

Como dicen por aquí, weiter so.

Por cierto, como los länder austriacos gozan de cierta autonomía en asuntos sanitarios (en España diríamos que tienen competencias transferidas) cada uno de ellos se está montando la guerra de manera un poquito diferente.

Por ejemplo, en el Land de Salzburgo no están por hacer tests masivos a todo el mundo (o a cuantas más personas mejor) sino que, dado que el los tests y el tiempo son limitados, seleccionar una lista de personas „claves“ y hacerles los tests a ellos. Asimismo han establecido una colaboración con un laboratorio privado, que está haciendo tests actualmente a un ritmo de 500 o 600 diarios.

Por cierto, uno de los países que más tests está haciendo es Islandia, casi a todo el mundo (bueno, es que tampoco son tantos) y los resultados están siendo muy sorprendentes, por ejemplo que más de la mitad de los infectados no tienen ni un síntoma ni medio (aunque, naturalmente, siguen contagiando a otros igual, así que cuidadín, que ninguno sabemos si estamos infectados).

En cualquier caso, con muchos o con pocos tests, en su comparecencia de hoy el canciller Kurz ha acuñado una nueva expresión y es la de la „nueva normalidad“.

La pregunta es ¿Qué va a pasar a partir del día 14 de Abril, momento en el que expira esta especie de moratoria que el Gobierno se ha autoimpuesto?

Nadie lo sabe bien. De momento, la versión oficial es que llegados a esa fecha el Gobierno valorará cómo están funcionando las medidas de restricción de los contactos sociales y que, a partir de ese momento, Dios dirá.

Lo que sí que se ha encargado de recalcar hoy Kurz en su comparecencia ante los medios es que esa „nueva normalidad“ no se va a parecer mucho a la normalidad de antes y es más: que va a tardar muchísimo en parecerse. Por lo menos hasta que haya una buena vacuna o un medicamento que proteja a la gente de los estragos del coronavirus. Entretanto, tendremos que acostumbrarnos a vivir más o menos como hasta ahora, si queremos evitar brotes explosivos que saturen la sanidad.

Naturalmente, no ha querido Kurz explicar si esa „nueva normalidad“ va a incluir controles masivos a la población, por ejemplo a través de la ubicación de los teléfonos móviles. Serían medidas del todo impopulares y muy peligrosas desde el punto de vista de la salud de la democracia y las libertades aunque los chinitos de la China las hayan utilizado (pero hay que recordar que, a pesar de que ahora posen planchaditos y sonrientes detrás de sus mascarillas, en China ni hay democracia ni hay libertad).

Precisamente ha hecho referencia Kurz a esta diferencia fundamental entre los sistemas y tras machacar mucho que los europeos nos fiaremos en el tratamiento de grandes volúmenes de datos (conocido como Big Data) esos datos „se tratarán en Europa de una manera diferente a como se tratan en China“.

Y le ha faltado añadir que no todos somos iguales.

Austria ha ido al mercado, pero creo que no era a este de Tulln (ARchivo VD)

-En estos días se está hablando mucho de unas cantidades de dinero que, francamente, marean un poco -marean, si uno es capaz de imaginárselas- cantidades de dinero destinadas a paliar las consecuencias económicas del coronavirus. Quizá alguno de mis lectores se preguntará de dónde se saca ese dinero, porque está claro que los Estados, lo mismo que las personas, tienen una capacidad de gasto limitada y, por ejemplo, nadie que no sea Amancio Ortega puede comprarse un casoplón así, a tocateja.

¿De dónde sacan el dinero los países? Pues naturalmente lo piden prestado a personas o entidades que compran valores (bonos del Estado) a cambio de que el Estado, pasado un tiempo, les devuelva el dinero que se han gastado mas unos réditos o intereses.

Esos intereses, por cierto, suelen ser bajitos y por lo tanto la ganancia no suele ser para tirar cohetes. A cambio, los compradores de bonos del Estado compran seguridad en su inversión, porque tiene que pasar una cosa muy gorda para que un Estado, cualquiera que sea, entre en quiebra y no pueda hacer frente a sus pagos (bueno, tiene que pasar una cosa muy gorda o ser Argentina, que los pobres tienen una historia financiera que parece una película de miedo).

Hoy precisamente se ha sabido que el Estado austriaco ha empezado a financiar el plan de recuperación de la crisis del coronavirus con una emisión de bonos (también se llama deuda, porque el Estado, alguna vez, tiene que pagar ese dinero que le prestan) que le ha reportado a la República austriaca la bonita suma de 7,3 millardos de Euros que se utilizarán en diferentes cosas, como por ejemplo en pagar los subsidios de desempleo de la gente que se quede en el paro debido al virus famoso.

Las cifras de desempleo en Austria están creciendo a pasos agigantados y está llevando a algunos sectores (como por ejemplo el de la hostelería) al borde mismo si no al medio, del colapso. En diez días, entre el 15 y el 25 de Marzo se han quedado sin trabajo en Austria más de 160.000 personas.

Naturalmente, la decisión de comprar deuda de un Estado y no de otro depende de la confianza que los inversores tengan en que ese estado, cuando se cumpla el plazo, va a pagar. Y, para nuestra fortuna y la del Gobierno austriaco, parece que los inversores (eso que se llama „los mercados“) piensan que Austria es un país de fiar, ya que se han vendido 7,3 millardos de deuda del Estado austriaco pero había por esos mundos personas y entidades dispuestas a rascarse los bolsillos como para haber vendido 43 millardos de Euros.

(Espero que la explicación haya sido suficientemente didáctica para que mis lectores me hayan seguido hasta el final; si les interesa el tema les recomiendo el estupendo libro de John Kenneth Galbraith El Dinero, en donde todas estas cosas están explicadas con un agrado y una riqueza de anécdotas que hacen del libro la lectura ideal para irse a la cama entendiendo un poquito mejor cómo funciona el mundo).

-Ayer decíamos que la Organización de las Naciones Unidas había recomendado a los países miembros que vaciasen un poco las prisiones y pusieran en libertad reclusos si era posible. Afganistán, un país que, por lo visto, tiene las cárceles bastante saturadas, se ha tomado el tema en serio y ha soltado a 10.000 reclusos. Según datos del Gobierno afgano, que también indican que en Afganistán ponen a la gente a la sombra por un quítame allá esas pajas, la mayoría de los que han recuperado la libertad han sido mujeres, jóvenes, enfermos y ancianos (nótese que lo de ser mujer tampoco está bien visto en Afganistán). Para que luego digan que si los talibanes esto, que si los talibanes lo otro. Cuando quieren, se portan (modo ironía off).

Norbert Hofer en tiempos más heroicos (Aarchivo VD)

-Me preguntaba antes una lectora por privado en relación a mi entrada anterior, en la que hablaba por encima de las críticas del FPÖ a propósito de la labor del Gobierno durante esta crisis del coronavirus.

Quería detalles. Pues nada, allá vamos.

Hoy ha comparecido Norbert Hofer ante los medios para romper lo que, hasta ahora, ha sido un cierto pacto tácito de la oposición para dejar trabajar al Gobierno en lo posible. Naturalmente, como está pasando en otros lugares, Hofer se ha unido al coro de los „emosido engañado“. Según él, el Gobierno lo único que está haciendo es anunciar medidas que no terminan de llegar, como los dineros prometidos para las empresas. También acusa al Gobierno de hacer demasiadas comparecencias de prensa que solo son marketing y que, siempre según Hofer, están vacías de contenido.

También ha criticado la decisión del Gobierno de „repescar“ a chicos que ya hayan hecho el servicio civil sustitutorio para ponerles a cuidar a personas dependientes, fundamentalmente ancianos, dado el cierre de fronteras que han ejercido aquellos países (pobres) de donde procede la mayoría de la mano de obra en ese sector.

Hofer ve complicado que estos hombres „repescados“ se hagan cargo de remediar „las incontinencias“ de los ancianos y aboga por pactos con países como Rumanía o Hungría para que dejen venir a Austria a este personal que cuidaba de los ancianos austriacos (no te digo na, y te lo digo tó, como dijo el castizo).

Luego, cuando pase la crisis, según Hofer, habría que deshacerse de los extranjeros para crear un servicio con mano de obra „nacional“ que sustituya a la importada.

También, de pasada, ha dicho que él sabe „de buena tinta“ que el Gobierno está aprovechando la crisis del coronavirus para tapar un aumento en el número de refugiados o demandantes de asilo (antes de la crisis del coronavirus, recordarán mis lectores que el Bundespresi VdB y otros políticos austriacos abogaron por traer a Austria, de forma humanitaria, sobre todo a niños de ese infierno que es actualmente la frontera de Grecia con Turquía).

Por cierto, el Ministro del Interior austriaco, sin nombrar a Hofer, le ha contestado diciendo que la situación es exactamente la contraria, o sea, que en lo que llevamos de 2020 hay un tercio menos de demandates de asilo.

Ha terminado con un lamento plañidero:

Nuestros abuelos levantaron el país -se supone que de las ruinas de la segunda guerra mundial- hoy está de nuevo por los suelos“.

Hale, que no decaiga.

Con esta noticia me despido hasta mañana a la una de la tarde, momento en que volveré para repasar las noticias más importantes a propósito de la crisis del coronavirus

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Recuerdo a mis lectores que este domingo estaré en directo vía „Feisbul“ desde un poquito antes de las siete de la tarde (por aquello de controlar la transmisión) hasta más o menos las ocho, para contarles las noticias y para contestarles a las dudas que les pudieran surgir.

Así que nada, hasta entonces a seguir bien y a llevar la situación como mejor se pueda.

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