Últimas cifras – abuelos y abuelas, repórtense – Solo en Casa – Nuevos medicamentos contra el Covid-19
11 de Abril.- Buenas tardes a todos y bienvenidos a la segunda edición de hoy de Viena Directo, con todas las noticias de coronavirus en español.
Mañana, como ha pasado durante las últimas semanas, esta segunda entrada será sustituida por una conexión en directo vía Féisbul (aquí, el link) que luego colgaré en el blog. La conexion empezará un poquito antes de las siete y durará más o menos una hora.
Durante ese tiempo, me alegrará mucho darle la bienvenida a mis lectores a esta su casa, y charlaremos si ellos quieren un poquito sobre las noticias relacionadas con el coronavirus.
Sin más, y como hago en todas las entradas, demos paso a las cifras.
A las tres de la tarde de hoy, sábado de gloria, había en Austria, según datos suministrados por el Gobierno 13.776 casos positivos al test del covid-19. Por Bundeslándern: en Burgenland 259, Carintia 382, Baja Austria 2274, Alta Austria 2115 Salzburgo 1154, Estiria 1515, Tirol 3257, Vorarlberg 825 y Viena 1995.

-Recordarán mis lectores que, dada la favorable evolución de las cifras de contagiados por coronavirus a este lado de los Alpes, el Gobierno ha decidido que, a partir del día 14 (próximo martes) podrán volver a abrir las tiendas.
Primero, las de una superficie menor de cuatrocientos metros cuadrados y los mercados de bricolaje y después, el resto.
Ahora mismo, hay en Austria miles y miles de jubilados y jubiladas, mano sobre mano, con las regaderas inactivas y las podadoras esperando días mejores, que no ven el momento de lanzarse en tromba sobre esas tiendas en que lo mismo te venden un destornillador que un poto, que una tomatera, porque ya se sabe que, en Austria, la jardinería es uno de los deportes nacionales, máxime en el segmento de edad que podríamos llamar Señorita Marple.
Ante esto, Andreas Wohlmuth, secretario general de la Unión de Pensionistas austriacos (un auténtico influencer de la tercera edad) ha emitido un comunicado para tratar de convencer a los abuelos y a las abuelas transalpinos de que contengan sus ansias de sembrar y terminar con las malas hierbas, y no abarroten los mercados de jardinería y bricolaje. Les ha dicho que el riesgo de contagiarse de coronavirus sube exponencialmente cuando uno está en grandes aglomeraciones de gente y que (textual) „la salud es más importante que las lechugas“.
Y no ha añadido que cuando uno entra en la edad de riesgo no hay que hacer el tonto, porque le habrá parecido impertinente, claro.
Con el hambre que hay por esas calles de achicharrar la paloma de la VISA, se esperan grandes aglomeraciones a partir del martes en las tiendas de bricolaje y jardinería. Wohlmuth les ha recordado a los abuelos que „nuestra generación ya no tiene por qué tener prisa“. Vamos, que no merece la pena por unos geranios arriesgar la vida.
Amén.

-Convendrán mis lectores en que en este mundo hay tres clases de políticos. Unos, que tratan de vendernos que su derecho en decidir sobre nuestras vidas descansa en alguna cualidad superior que no tiene el resto de los mortales. Suele ser el caso de los reyes (modelo Luis XV) y de esos dictadores que se pasan la vida en chándal.
Luego están los que van de coleguitas. O sea, de los que pretenden hacer creer que solo el destino les ha colocado en una posición de poder pero que, en el fondo son como todos nosotros.
En medio están los mixtos, que son los del modelo „campechano“. Los que tienen más peligro, en mi opinión. Y es que la campechanía funciona solo en una dirección, claro. Son ese tipo de políticos que gustan de fotografiarse con el pueblo llano, que terminan los participios en „ao“ y que dicen alguna palabrota de vez en cuando. Naturalmente, cuando alguien piensa que todo el monte es orégano y pasa cierta raya, el político mixto vuelve a poner las cosas en su sitio. La mirada se vuelve severa, los participios vuelven a ser en „ado“ y, por supuesto, se crea instantáneamente un abismo entre el que está arriba y el que está abajo, para que todo el mundo sepa a qué atenerse.
Lo que sin duda está muy claro es que, salvo en los casos en que decide el nacimiento, para partir el bacalao no hace falta ni ser ni el más culto, ni el que más libros ha leido o más idiomas hable.
Para muestra:
Recordarán mis lectores que el primer ministro británico, Sr. Boris Johnson, enfermó de covid-19. Tras unos días renqueando, tuvo que ser ingresado en un hospital. Tras unos días tosiendo (cof,cof) en su habitación, le tuvieron que hace un „upgrade“ y ponerle en cuidados intensivos. De ellos ya ha salido y ha trascendido que se encuentra „en la vía de la recuperación“ pero que la cosa va a ir para largo.
En Downing Street, para hacer ver que la salud de Boris Johnson (55 primaveras) va como una moto, han informado de que el premier británico ya hace las cosas que hacía normalmente antes de estar sick ¿Y en qué consiste el reposo del guerrero? ¿En qué se entretiene nuestro hombre? ¿En repasar las obras de su paisano Chesterton, conocido en ambientes cultos como „Chertoston“? ¿En deleitarse con los sonetos del bardo de Stratford upon the Avon? Pues no, ciertamente. A Johnson se le van las horas en ver las películas de McCaulay Culkin (cuando era un niño tan rico, no como ahora, que tiene el aspecto de un muerto viviente) y en repasar El Señor de Los Anillos.
Hombre, estamos de acuerdo en que, mientras te recuperas de haber estado a punto de espicharla no te vas a poner con La Agonía del Cristianismo o con la filmografía de Bergman (qué dentera, El Séptimo Sello) pero joé, entre eso y Solo en Casa…En fin.
Entretanto, su majestad la Reina Isabel, que está esperando pacientemente en Windsor tomando el té a que se termine todo este asunto, ha publicado por primera vez en la historia un mensaje (de audio solo) en el Twitter de la familia real británica, al objeto de darle ánimos a sus súbditos, los pobres.
A ella no le debe de gustar McCaulay Culkin, se conoce, y se aburre la pobre mujer.

-La soberana inglesa puede estar razonablemente contenta porque de Inglaterra vienen sin embargo buenas noticias (o, por lo menos, noticias esperanzadoras).
La jefa de un equipo de científicos de la universidad de Oxford ha dicho que podríamos tener una vacuna contra el Covid-19 para la vuelta del verano. El desarrollo de la vacuna está tan adelantado que, según esta señora, que se llama Gilbert, se van a poder empezar los ensayos con seres humanos en dos semanas.
Si los tests con personas van como los científicos oxonienses esperan, se podría empezar a producir la vacuna para este otoño.
También parecen estar muy avanzadas las investigaciones en el laboratorio estadounidense Eli Lilly. Los científicos americanos parece ser que han empezado ya a probar su medicamento con personas. Su medicamento tiene el nombre de Baricitinib (qui is, iciptímisli, difícil qui ti pisis de pronunciar) pero para alivio de aquellos de mis lectores que esperen ir a comprarlo en la farmacia, no van a sacarlo con este nombre, sino bajo la marca Olumiant.
Hasta ahora, el Olumiant se utilizaba para el tratamiento de la neurodermitis, pero los sabios piensan que también podría ayudar a los enfermos de covid-19 (vamos a ver si es verdad).
Los señores de Eli Lilly (los cuales, naturalmente, esperan forrarse si son los primeros en patentar su medicación) van a hacer sus estudios primero, durante el mes de abril, en USA y después en Europa y Asia. De todas maneras, no cuenten con que las cajas registradoras del laboratorio empiecen a tintinear antes de dos meses.
En Alemania también están en la carrera aunque son, como corresponde al temperamento teutón, más cautos. El Instituto Alemán del Medicamento piensa que de aquí al año que viene se tendrá un medicamento específico para el covid-19 pero que claro, habrá que tener paciencia.
Entretanto, parece ser que también se está pensando en utilizar un medicamento ya existente que se usaba para tratar a los enfermos de malaria, el Chloroquin. Sin embargo, el hecho de que tiene efectos secundarios echa para atrás a los médicos.
En fin, con estas noticias de este post que ha quedado bastante british, me despido de mis lectores hasta mañana, deseándoles que pasen en compañía de los suyos unas pascuas estupendas y tan felices como proverbialmente suelen ser.
Sin más, les envío un cordial saludo.


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