Mascarillas en los restaurantes – en Viena medimos la inmunidad – confinamiento inteligente, pero a qué precio – explosión del desempleo – petróleo perversamente barato- Heinz y Eutifrón
20 de Abril.- Buenos días y bienvenidos a la primera edición de hoy de Viena Directo. La primera de esta semana que será muy importante para saber los efectos de la paulatina reactivación de la actividad económica puesta en marcha por el Gobierno el día 14 de Abril.
Como siempre, antes de empezar con las noticias, empezamos con las cifras.
Hoy, día 20 de Abril, jornada en la que se celebran las festividades de (entre otros) San Crisóforo, San Endón, San Marciano (de Auxerre, o sea que será Saint Martien), San Vihón o San Secundino, había en Austria según el Gobierno 14.713 positivos al test de coronavirus.
La cifra de personas que se pueden comprar una camiseta que diga que han pasado la Covid-19 es de 10501 (por lo tanto, hay 4.212 pachuchillos en estos momentos. Desgraciadamente, 452 personas han fallecido a causa de la Covid-19.

–El canciller más mozo de la Unión (y, sin duda, uno de los más populares) concedió ayer una entrevista a la CNN durante la cual defendió, como es normal, la gestión de la pandemia realizada por el Gobierno austriaco y, sobre todo, el aligeramiento de las medidas de reducción del contacto social y la reactivación de la economía.
« La gente –dijo Kurz– tiene que llevar mascarillas en las tiendas, pero en el futuro también tendrá que llevarlas en los restaurantes y en otros sitios. Pienso que puede ser de utilidad ».
La verdad es que, al leer estas palabras, uno se acordaba de Don Quijote en la venta, bebiendo con una pajita a través de la celada. Ya veremos cómo conseguimos comernos un Schnitzel con mascarilla (vamos, con la mascarilla puesta).

-Una de las cosas que todavía no se saben a propósito de la Covid-19 es si, una vez que se ha pasado, los anticuerpos que el cuerpo produce inmunizan al que ha estado pachucho, evitando una nueva infección.
Un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena se ha puesto manos a la obra para intentar esclarecer este extremo.
Para su estudio están buscando a personas que hayan pasado la Covid-19 hace ya tiempo (para asegurarse de que no estén enfermos, claro está). Al objeto de conseguir una vacuna más efectiva, los científicos quieren estudiar qué partes del virus atacan los anticuerpos, para incluir estas partes en la futura vacuna, al objeto que el sistema inmunológico de los vacunados se pueda preparar para la amenaza si esta se presenta.
También quieren averiguar si hay algún medio de evitar que los anticuerpos se enganchen a las células y las infecten.

-En estos días se está hablando mucho de « confinamiento inteligente » (sobre todo en España, en donde está la pobre gente hasta el mismísimo gorro de vivir confinado en casa).
Después de haberlo probado en dos regiones, los chicos de Chequia han decidido poner esto el confinamiento inteligente en práctica. Esto se ha hecho posible gracias al testeo de personas que ya han estado en contacto con personas infectadas por el coronaivrus. El sistema se basa en un « mapa de memoria » que ayuda a los ginienistas con datos del teléfono móvil y de la tarjeta de crédito/débito de las personas, que se compilan cada cinco días.
Naturalmente, una condición para que esto funcione (para que no haya luego líos con la protección de datos) es la aquiescencia del interesado.
O sea, que uno acepte entregar esos datos para que otros los guarden y manipulen.
Y aquí viene, otra vez más, la gran pregunta que está planteando esta crisis del coronavirus.
Estaría usted dispuesto a darle a otro las llaves de su vida, que es tanto como decir las llaves de su casa, al objeto de que le dejasen salir a la calle ? O lo que es lo mismo, cuánto le importa a usted su privacidad ?

-Todos sabemos (porque ya lo han dicho muchas instancias, entre ellas el Fondo Monetario Internacional) que la pandemia de Covid-19 va a tener enormes consecuencias en lo económico. Consecuencias mucho más graves (pero, sobre todo, mucho más profundas, si mis lectores advierten el matiz) que la crisis financiera de 2008 que llevó al mundo a la Gran Recesión cuyos últimos coletazos se han superado solo recientemente.
En este momento hay mucha gente metida en el empeño de aquilatar la medida de ese gigantesco tsunami económico. Una de esas instancias es la consultora McKinsey. Según esta empresa, nada más y nada menos que 59 millones de puestos de trabajo corren peligro debido a la pandemia.
Según McKinsey, la pérdida de tantos puestos de trabajo sería trágica no solo desde el punto de vista de los indivíduos que se van a quedar mano sobre mano, sino desde el punto de vista económico, ya que, como sucedió en España cuando estalló la famosa burbuja inmobiliaria, la onda expansiva tendría un efecto de reacción en cadena, que tiraría hacia abajo de toda la economía (quien no tiene trabajo, no gasta, y eso es desastroso).
McKinsey coincide con el FMI en que la vuelta a una normalidad (nótese el artículo) sería posible a partir del primer trimestre de 2021. El pronóstico más pesimista habla incluso de una explosión del paro del 11,2% en Europa y de una recuperación que no llegaría hasta 2024.
La mayoría de los puestos de trabajo amenazados estarían en la rama de servicio al cliente, hostelería y construcción.
En Estados Unidos la debacle sería parecida, con el agravante de que más de la mitad de los trabajadores estadounidenses solo están asegurados si tienen trabajo, con lo cual, al aumentar el paro, habría muchísimas personas que se quedarían también sin seguro médico.

-Un capítulo de esta debacle económica es la industria petrolera. A pesar de que por fin Rusia y Arabia Saudita consiguieron ponerse de acuerdo y parar la guerra de precios que llevaban, y que estaba asfixiando la economía de los países productores, la estrategia de retirar crudo del mercado para subir los precios no parece estar surtiendo efecto. El barril de Brent está a 27,64 (debería pasar de los treinta dólares para ser rentable) y se habla de que se está terminando la capacidad de almacenaje del petróleo que ya se ha extraido.

-No sé lo que les pasará a mis lectores, pero a mí el coronavirus ya me empieza a pesar en el ánimo. Sobre todo por la monotonía de que todo el mundo tenga solo un tema de conversación. El Tema. Como yo, además, me mantengo informado para tener informados a mis lectores (tarea que hago con todo el gusto del mundo, por otra parte) me he visto en la necesidad de crear espacios en mi vida libres de coronavirus.
Esta gran liberación me la proporcionan los libros.
Por ejemplo : al objeto de huir del virus malandrín me he puesto a leer algo que, en principio, yo pensaba que no tenía nada que ver : las obras completas de Platón. No tocaba yo al famoso griego desde el bachillerato y, como estos son días raros, me dije “Paco, nene, ya que la gente va diciendo por ahí que eres un friki (o friqui), por lo menos que lo digan con razón ».
Los diálogos de Platón molan porque es como ver una telecomedia que pasara en la antigüedad clásica. O como un chiste de Eugenio.
Saben aquel que diu que Sócrates y su coleguita Eutifrón se encuentran a la puerta del juzgado. Después de saludarse se preguntan a qué van, y Sócrates, que debía de ser un poquito guasón, se pone a cascar (filosóficamente, pero a marujear como un bellaco) a propósito de lo que es lo bueno y lo que es lo malo (él lo llama « lo santo » y « lo impío »). Eutifrón lo tiene claro : o sea, que lo que hace él es lo bueno –que es un poco lo que nos pasa a todos- y Sócrates, amablemente, intenta convencerle de que la cosa no es tan fácil.
Aquí cerré yo el libro porque me di cuenta de que el coronavirus había vuelto a entrar en mi mente. Porque se me representó que Eutifrón era el Gobierno austriaco y Sócrates los defensores de los derechos fundamentales. Me explico :
Ayer, el ex Presidente Heinz Fischer (que era tan simpático como nuestro Van der Bellen y tenía una gracia que no se le podía aguantar) acudió ayer al plató del ZIB (el telediario austriaco) y, más que probablemente, sin saberlo, empezó a parafrasear a Platón y, a través de él, a Sócrates.
Por un lado, Fischer reconoció que en Austria, en relación al coronavirus, se habían hecho muchas cosas buenas pero que también era importante no perder de vista los derechos fundamentales y la constitución (insinuando así que algunas de las cosas buenas que se han hecho en Austria para contener al coronavirus podrían con ser muy conformes con la ley fundamental que cobija a los austriacos.
Fischer recalcó que, al objeto de que se cumpla la constitución austriaca, la labor del tribunal constitucional es « insustituible » y que la labor de los jueces, que entienden de lo que es constitucional y lo que no, no puede ni debe ser sustituida por los expertos (científicos).
Fischer mencionó también la comisión de expertos constitucionales que el Gobierno ha empezado a armar al objeto de que verifiquen las normas de contención el coronavirus. Esta comisión está en sus estados iniciales pero, según Fischer, no puede sustituir al tribunal constitucional.
En fin, y con esta nota me despido hasta hoy a las ocho. Espero que este resumen les haya sido de utilidad y entretenimiento.
Nos vemos esta tarde. Hasta entonces, un codial saludo, de este su seguro servidor.

Deja una respuesta