Por fin la entrevista con Jesús Carrete – ¿Se contradice el Gobierno con respecto a los refugiados? – Libertad libertad, sin ira Libertad (de prensa) – el factor sueco – un gimnasio quiere abrir
2 de Mayo.- Muy buenas tardes a todos y bienvenidos a la segunda edición de hoy sábado de Viena Directo.
Para aquellos de mis lectores que no se lleven bien con Marquitos Montaña de Azúcar y que, por lo tanto, no tengan Féisbul, dejo aquí el primer programa de la nueva sección de Viena Directo, que se llama Eco Directo.
¿La idea? Dar voz a gente interesante y lista que tenga cosas que contar.
Hoy, mi invitado ha sido el investigador español Jesús Carrete, que nos ha contado un montón de cosas interesantes a propósito de los modelos matemáticos que se utilizan para predecir el comportamiento de las epidemias. Modelos que están tan de actualidad en estos días debido a la pandemia de la Covid-19.
Como siempre, antes de adentrarnos en la actualidad, vamos a pasar revista a las cifras de contagiados, que son estas: a las tres de la tarde se había alcanzado en Austria la cifra de los 15508 positivos al test de coronavirus (sobre un total de 269.619 tests.
13180 personas han conseguido decirle al virus ahí te pudras y 596 personas, desgraciadamente, han fallecido como consecuencia de la Covid-19.
A raiz de la apertura de la economía y del levantamiento de las medidas de confinamiento, se hace más importante todavía (si cabe) guardar las medidas de precaución que evitan la transmisión del virus. Son muy facilitas y pueden salvar vidas.

Son estas:
1.- Lavarse las manos frecuentemente si uno no está en casa (y tratar de no tocarse la cara).
2.- Mantener la mayor distancia de seguridad que se pueda (a partir de un metro).
3.- Toser en el pliegue interior del codo (!La famosa sangradura!) y estornudar en un pañuelo desechable y tirarlo luego a un cubo con tapa cerrada.
4.- Evitar contactos sociales innecesarios.

-En lo tocante a la actualidad, hoy hemos hablado de un tema del que llevábamos unos meses sin hablar: los refugiados y demandantes de asilo en Austria.
Herbert Kickl, una de las dos cabezas de la bicéfala dirección de la ultraderecha austriaca, criticó lo que él considera el levantamiento „de facto“ de la prohibición de viajar a Austria de los demandantes de Asilo y de refugio.
Y es que las regulaciones emitidas por el Ministerio de Sanidad austriaco y por el Ministerio del Interior, se contradicen.
Según el Ministerio del Interior (dirigido por Nehammer, un ministro conservador) por lo menos hasta el día 31 de mayo, cualquiera que quiera entrar en Austria debe ser portador de un certificado médico en el cual se diga que no está enfermo de coronavirus. Esto incluye también a los refugiados o demandantes de asilo en Austria (resulta bastante improbable que personas que carecen de lo más esencial se hagan con un documento semejante, pero bueno).
Después de entrar en el país, la persona estará obligada a guardar una cuarentena de 14 días.
En cambio, el Ministerio de Sanidad, dirigido por el Ministro Anschober (los Verdes) dice que «Die Einreise von Personen nach Österreich ist zu gestatten, sofern dies aufgrund direkt anwendbarer verfassungs- und unionsrechtlicher Vorschriften zwingend zu ermöglichen ist.»
Lo cual, si yo traduzco acertadamente, quiere decir „La entrada de personas en Austria debe ser permitida, siempre que prescripciones contstitucionales y de derecho comunitario la hagan inevitable“ (sobre poco más o menos).
En el Gobierno dicen que no ha cambiado nada, y que toda aquella persona que venga a Austria debe portar el correspondiente certificado y luego hacer cuarentena, tanto si pide asilo como si no.
Los expertos en derecho internacional son, sin embargo, de otra opinión y sostienen que si una persona se presenta en la frontera austriaca alegando que busca asilo, Austria no se puede negar a acogerle aunque no tenga el certificado médico de marras. Tanto estos expertos como algunas fuerzas políticas austriacas, los Neos, por ejemplo, dicen que todo se solucionaría si las personas que quisieran entrar en Austria fueran puestas directamente en cuarentena.

-Mañana, día tres de mayo, se conmemora en todo el mundo el día de la Libertad de Prensa (no sabemos lo que tenemos en los países en que se puede ejercer).
La pandemia del coronavirus ha hecho que muchos Gobiernos, sober todo los que tienen democracias más desnutridas, hayan encontrado una excusa para limitar la libertad de información o para poner trabas a la labor de las personas que, día a día, tratamos de hacer accesible al público lo que pasa.
Cualquier interferencia del Poder en la libertad de elegir lo que un lector debe tener a su disposición es siempre sospechosa y, del mismo modo, existe una responsabiliad de los lectores que debe llevarles a formarse, para poder elegir los medios que les den información de confianza.
Hoy, el Gobierno francés ha tomado una decisión sin duda peculiar, porque ha comunicado una lista de medios cuya lectura recomienda.
Según el Elíseo, en estos momentos circulan informaciones falsas a propósito de la pandemia, que pueden ser peligrosas (ay, esa lejía) o que directamente son mentira, de manera que el Gobierno recomienda una serie de medios que ofrecen informaciones comprobadas.
Todo esto pertenece a un proyecto que se llama „Desinfox coronavirus“ que no deja de resultar polémico, porque naturalmente una recomendación del Gobierno significa, en no poco grado, daños empresariales (también tiene como derivada que el Gobierno da marchamo „de calidad“ al trabajo de unos profesionales y de otros no).
En Austria determinadas fuerzas políticas (sindicatos, Partido Socialista y Neos) han criticado un comunicado de Sebastian Kurz en el que decía reconocer „sin limitaciones“ la libertad de prensa (como dijo el castizo, „pa chasco“).
Con motivo del día de la Libertad de Prensa Kurz ha hecho referencia a que unos medios fuertes, que ejerzan su labor de control, son necesarios para la buena salud de la democracia y esas cosas que se dicen en estos casos.
Lo cierto es que en Austria la propiedad de los medios está muy concentrada aunque también es cierto que la digitalización (uno de los tres pilares en los que el Gobierno austriaco ha fiado la recuperación) está haciendo que el paisaje de los medios, en Austria y en el mundo, esté cambiando a toda velocidad.

-Uno de los países a los que todo el mundo está mirando con toda la atención es Suecia. Como quizá sepan mis lectores, los suecos se han hecho los ídem a propósito de las medidas que hemos aplicado los demás (el famoso confinamiento) y su gobierno ha recomendado (solamente recomendado) la reducción del contacto social como medio de reducir los contagios.
Según la doctrina oficial (la que sostiene, por ejemplo, el virólogo Drosten) esto es un sindiós y en Suecia pronto deberían subir los contagios y los muertos, por lo tanto, de manera geométrica -es un poco lo que ha pasado en los Estados Unidos-.
Y, sin embargo, misteriosamente no está siendo así (o no tan misteriosamente, quizá la cultura ayude, porque los suecos son menos sociales que nosotros).
El factor de Reproducción (ver entrevista con Jesús Carrete) está en este momento alrededor de 1 desde hace días, lo cual quiere decir que un sueco infectado infecta a otro sueco o a menos de un sueco. Esto viene a significar que cada vez hay menos contagios.

-Y hoy terminamos con una noticia curiosa, pero triste. El propietario de un gimnasio de Amsteten ha anunciado que este lunes va a abrir aunque se hunda el mundo, ya que no tiene más ingresos que los 1000 euros que ha recibido de los fondos de ayuda del Gobierno, los llamados „Härtefonds“ y que con eso no puede pagar ni el alquiler del local ni el leasing de los aparatos.
El pobre señor, que tuvo la mala suerte de abrir su gimnasio quince días antes de que estallara la crisis del coronavirus, ha anunciado su intención mediante un video que ha publicado en sus redes sociales.
En él se ha dirigido a Sebastian Kurz, acusándole de mentir cuando dice que „luchará por cada empresa austriaca“.
„Mientras él lucha, yo voy a la ruina“, ha dicho el pobre jornalero de la mancuerna.
El caballero, que se llama Haider, sabe que va a incumplir la ley, pero ha pedido igualdad de trato con otros profesionales, como los peluqueros y ha garantizado que su gimnasio mantendrá los más altos estándares de higiene.

En fin, con esta noticia, como decía, me despido hasta mañana a la una. Recuerden mis lectores que, si les apetece, nos podremos tomar un café en directo mañana a las siete, en la página de Féisbul de Viena Directo (se le puede dar a me gusta y darme una alegría también ¿Eh?) y que podremos comentar las noticias que vayan surgiendo, como venimos haciendo durante estas semanas.
Hasta mañana a medio día, les deseo una tarde de sábado estupenda y sobre todo, muchísima salud.
Un cordial saludo.

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