Feliz navidad 2021

Un año más llega la navidad, hoy no habrá noticias, sino un espacio para la reflexión y para proponeros que hagáis conmigo un ejercicio.

23 de Diciembre.- Queridxs lectorxs: un año más llega la navidad. Yo, como todo el mundo sabe, soy negacionista de estas fiestas.

El negacionismo está de moda y hay que serlo de algo. Yo lo soy de las navidades, qué vamos a hacer. Hay gente, como todos sabemos, que es negacionista de cosas mucho peores.

Como les pasa a los negacionistas de otras cosas, yo me puedo permitir ser negacionista de la navidad porque vivo en una casa grande, cómoda y calentita, en la que todos los años se pone un arbolote que da gloria verlo, hago galletas (chincha modelar las Vanillekipferl, pero luego están bien ricas) y tengo la suerte de beber punsch en compañía de las personas que quiero (bueno, habría más personas a las que me encantaría invitar a que se tomaran unos vinos calientes conmigo, pero están en España y el abono transportes no les llega hasta Viena, qué le vamos a hacer).

No solo eso, sino que vivo en un país precioso y rico en el que, por suerte, tenemos todos de todo (con lo cual puedo permitirme también echar pestes del proceso de buscar regalos y renegar del consumismo, y decir aquel lugar común tan socorrido de “si es que, qué compras, si tenemos todos de todo”).

Con esto quiero decir que mi negacionismo de la navidad es una cosa entre caprichosa y pequeñoburguesa. Como la tengo, y una navidad preciosa, todos los años, gracias a Dios, me puedo permitir hacerle ascos y ponerme tiquismiquis.

Si no la tuviera o tuviese (como sé que pasará cuando sea un señor emigrante mayor, y este hecho me duele anticipadamente) pues estaría deseando una navidad austriaca cuanto más cursi, mejor.

Asín” es el ser humano, que protesta por lo que tiene y tiene la imaginación suficiente como para imaginar imposibles.

De esta manera tan enredosa y llena de circunloquios empiezo la operación “Feliz navidad 2021”.

Esta entrada, queridxs lectorxs, es para felicitaros estas entrañables fiestas, pero también, si me lo permitís, para animaros a hacer un ejercicio que yo me he propuesto hacer más a menudo no solo durante estas navidades, sino también (si Dios quiere) a lo largo de 2022 ¿Que cuál es el ejercicio? Pues es muy fácil: dar gracias, muchas gracias, a la vida, que me/nos ha dado tanto.

Muchas gracias por tener la inmensa suerte de haber nacido en una familia a la que pertenecen muchas personas que me caerían bien incluso si no fueran de mi familia, gente listísima y, sobre todo, que se ríe mucho. Muchas gracias por tener salud. Muchas gracias por tener compañía. Muchas gracias por tener un plato en la mesa todos los días (y a veces, hasta dos), por el lujo de no tener hambre; muchas gracias por tener dinero suficiente como para no vivir con estrecheces y muchas gracias por no tener la imaginación suficiente para pensar en cómo sería mi vida si tuviera cosas que están fuera de mi alcance.

Muchas gracias por leer libros y no solo entender lo que esoy leyendo, sino poder sacar consecuencias y poder ensanchar mis horizontes. Como la pandemia ha demostrado y demuestra todos los días, hay gente que lee y se queda tan pichi, lo mismo que si no hubiera leído nada.

Gracias por poder tomarme las cosas (la navidad inclusive) con sentido del humor.

Muchas gracias por todas las veces que he llorado de risa durante los trescientos sesenta y cinco días que han pasado desde las últimas navidades. Y muchas gracias por las que lo haré (si Dios quiere) hasta el 24 de Diciembre de 2022.

Muchas gracias por mis amigos, que me quieren tanto y que ven en mí cualidades que les gustan.

Gracias por teneros a vosotros, queridxs lectorxs. De otras cosas no puedo presumir pero sí de que este blog, como han acreditado estudios científicos de todo el mundo, tiene los mejores lectores. Gente interesada e interesante, curiosa e inteligente y que hace bueno todos los días eso de que no existe ni uno solo de los lectores de este blog con quien yo no me podría tomar un café.

En fin, queridxs lectorxs: felices navidades y muchísimas gracias por estar ahí todos los días. Ni mañana ni pasado (salvo noticias urgentes) habrá Viena Directo. El domingo 26, si Dios quiere, nos volveremos a ver en La Tarde en Directo. Será la última conexión de este año que ha sido tan intenso.

Hasta entonces, que paséis unos días estupendos en compañía de vuestras personas queridas. Feliz navidad y, como llevo todo el artículo diciendo, gracias. Muchas gracias. Por todo.

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