Viena que te quiero verde

Hoy se ha presentado el plan de Viena para convertirse en “climáticamente neutral” de aquí a 2040. El esfuerzo de lucha contra el cambio climático no va a dejar piedra sin remover. Aquí, los detalles.

21 de Enero.- Aunque la ley de la vacunación obligatoria hizo más ruido, lo cierto es que ayer se aprobaron en el Parlamento austriaco medidas que cambiarán mucho más la vida diaria de los austriacos que un pinchazo (o dos, o tres).

Se trata de las que engloban la llamada reforma tributaria “ecosocial”.

Hoy, siguiendo esta línea, se ha presentado el plan que, si todo va bien, llevará a Viena a ser una ciudad neutral en cuanto a las emisiones de dióxido de carbono de aquí a 2040, al objeto de luchar contra el cambio climático y mejorar así la vida de los ciudadanos.

El ambicioso plan que llevará a Viena a ser una ciudad respetuosa con el clima es la concreción de uno de los puntos del acuerdo de Gobierno en coalición que firmaron los socialdemócratas y los Neos que gobiernan la ciudad.

El plan, que se aprobará el día 23 de febrero, y que se engloba dentro de la estrategia “Smart City” (ciudad inteligente), engloba unas cien medidas cuya aplicación afectará a prácticamente todos los aspectos de la vida en Viena.

VIENA, VUELTA DEL REVÉS COMO UN CALCETÍN

Después de afirmar lo que todos sabemos y es que el cambio climático es uno de los retos más importantes a los que se enfrenta nuestra civilización, el alcalde de Viena, Michael Ludwig, ha explicado que convertir Viena en una ciudad climáticamente neutra va a suponer “tocar todos los resortes” par aumentar “de forma masiva” la producción de energías renovables, la reducción de residuos y la economía circular.

También se va a poner énfasis en una movilidad moderna y en la modernización de las técnicas de construcción de viviendas.

EL SOL: NUESTRO MEJOR AMIGO

Si todo sale según lo previsto, las personas que viven en esta capital partida en dos por las plácidas aguas del Danubio, verán pronto los resultados de una actividad frenética. De aquí a 2025 (o sea, pasado mañana) se quintuplicará la producción de energía solar (dados los niveles actuales tampoco se van a tener que partir el pecho, pero bueno). En 2030, se producirá dieciséis veces más energía solar que en el 2020.

Se van a poner placas solares por todas partes. En tejados, en fachadas, pero también en lugares públicos y semipúblicos, como aparcamientos, estaciones de metro y de tranvías.

briznas de hierba en la nieve

CALENTITOS SIN MALA CONCIENCIA

Se invertirá a lo grande para que los vieneses puedan estar calentitos en invierno sin tener mala conciencia.

A partir de 2040, ya no habrá calderas de gas en Viena (se evitarán así unas decenas de muertos al año, por cierto, porque las noticias sobre malas combustiones en las calderas son frecuentes).

Un 60% de las calefacciones vienesas vendrán de la red de Fernwärme. También se va a construir una red parecida de aire acondicionado (Fernkälte). La inversión está cifrada en 80 millones de Euros.

En este momento, se está construyendo un “anillo de aire acondicionado central” (Fernkältering) en la Ringstrasse.

WIENER LINIEN, MON AMOUR

Se ampliará la red de transporte público para conseguir que las emisiones de dióxido de carbono per cápita debidas al transporte se rebanen por la mitad en 2030 y sean cero patatero en 2040. El alcalde Ludwig ha dicho que, para conseguirlo, ya se está construyendo la línea U2/U5.

También se ha planeado una red de coches compartidos (carsharing) movidos por hidrógeno. Ya se están haciendo pruebas con autobuses movidos por hidrógenos y en las próximas dos décadas, si todo sale bien, toda la flota tendrá emisiones cero de gases nocivos para el clima.

A partir del 1 de marzo costará dinero aparcar en toda la ciudad de Viena (se ampliará la Kurzparkzone) y se unificarán las tarifas. Los residentes de los barrios necesitarán una pegatina (pickerl).

Bosques de Viena

AL FRESCO DE FORMA NATURAL

El cambio climático ya está aquí y la subida continuada y, de momento, imparable de las temperaturas, también. Los veranos vieneses se han vuelto más cálidos, más largos y más secos. Las olas de calor más extremas. Y la cosa va a ir a peor.

Para intentar mitigar el desastre, que afecta sobre todo a niños y a personas mayores, se van a construir más zonas de sombra en la ciudad, se va an a plantar más zonas verdes (por ejemplo, jardines verticales en las fachadas) y se va a intentar que haya más agua en el espacio público. Se van a plantar bosques de nueva creación en los ensanches de la ciudad y todos los edificios de Viena (nuevos y por venir) se van a evaluar para adaptarlos al cambio climático.

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