Nueva encuesta: los antivacunas entrarían en el Parlamento

Hoy se han publicado los resultados de una encuesta que da una idea de cómo puede ser el próximo parlamento. La noticia: una extrema derecha “extended version”.

12 de Febrero.- Los medios austriacos publican hoy una encuesta realizada por el semario Profil, sobre intención de voto en Austria.

Los resultados indican el desgaste que el Gobierno actual acusa cada día más, debido sobre todo a la estrategia contra el coronavirus. En general se detecta, por un lado, una cierta falta de ideas frescas y, por otro una comunicación bastante chapucera y anárquica de las ideas que van surgiendo.

Austria se está preparando para sustituir un caballo cansado por otro (u otros) y se nota cada día más.

A pesar de que la economía va como un cohete y a pesar de los más que aceptables índices de popularidad del canciller Nehammer (es el mejor valorado de los jefes de los partidos austriacos) la socialdemocracia ha superado a los populares en intención de voto (25 y 24% respectivamente).

Neos y Verdes aguantan el tirón (los primeros con un 10% de intención de voto pierden un punto con respecto a las encuestas de enero y los segundos, con un 13% ganan dos).

La novedad está en que, en el próximo parlamento, es probable que volvamos a una extrema derecha escindida en dos partidos. Lo cual es una mala noticia para todos pero, sobre todo, para Herbert Kickl.

Si mañana hubiera elecciones, el FPÖ obtendría un 18% de los sufragios (seguramente sería algo más, porque el votante de extrema derecha suele ser tímido a la hora de “salir del armario”) pero el nuevo partido antivacunas, MFG, conseguiría entrar en el Parlamento con un 7% de los votos.

Las dos extremas derechas obtendrían, sumadas, alrededor de un 25% de los votos.

Periódicamente surgen en la política austriaca estos partidos protesta. En este siglo hemos tenido el BZÖ, que surgió del cisma en el FPÖ que puso a Strache en la presidencia del partido y a Jörg Haider de patitas en la calle y también recordarán sin duda los lectores el caso del Team Stronach, movimiento muy emparentado con el surrealismo y el dadaísmo y que terminó como dicen que terminaban los rosarios de la aurora.

Cuando la pandemia pase -que está pasando ya- habrá que ver qué nuevo motivo se buscan los antivacunas para salvar la coyuntura y que les sigan haciendo casito. Estando el mundo como está, con una guerra mundial en puertas, quién sabe, igual descubren que “los pájaros no existen” (es la última locura negacionista, según una rama de modorros, han sido asesinados por el servicio secreto y sustituidos por drones mediante los cuales controlan a la población).

Lo que está claro es que la estrategia de Herbert Kickl de abandonar los caminos que llevaron a Strache (y a él mismo) al Gobierno, o sea, los de dotar a la ultraderecha de una apariencia presentable escondiendo la xenofobia, el racismo, el machismo y la homofobia bajo gruesas capas de merengue “neoliberal”, y bajar por la cuesta abajo del radicalismo, las noticias falsas, la conspiranoia y el desparasitador para caballos, no está funcionando como Herbert Kickl esperaba.

Más bien al contrario.

Una estrategia consciente, mantenida por mero cálculo político, está estropeando algunas cosas que será muy difícil arreglar.

Hoy, el vicepresidente del Colegio de Médicos austriaco, Johannes Steinhart, ha pedido en el informativo de la ÖRF (Morgenjournal) protección policial para los médicos que se pronuncian públicamente en favor de las vacunas.

Según Steinhart, el número de denuncias de estos incidentes -yo, personalmente, conozco algún caso- sube de día en día y el Ministerio del Interior se niega a prestar ayuda.

Escuchemos a Steinhart:

-La mayoría -de los intentos de agresión a los médicos- son intentos de difundir informaciones falsas. Después insultos y por último amenazas.

Steinhart ha pedido que se ofrezca protección policial a las unidades especialmente amenazadas.

Recordarán los lectores de Viena Directo que los negacionistas (antes, antivacunas ahora) ya han bloqueado entradas a hospitales y amenazado (y agredido) a sanitarios y cuidadoras de personas dependientes, lo cual llevó a crear “zonas seguras” alrededor de los centros hospitalarios.

Articulo publicado en Austria, coronavirus. Guarda el enlace permanente.

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