Karin Kneissl trata de explicarse y fracasa

En algún momento de la vida, a todos nos llega la hora de “retratarnos” con nuestras acciones. Ayer, Karin Kneissl, ex ministra de exteriores austriaca, lo hizo con toda precisión.

8 de Marzo.- Hay pocas reglas que sean aplicables a la naturaleza humana en su conjunto. Quizá una de ellas sea que los malos nunca admiten que lo son y, en casos extremos, incluso no saben que son perversos. Una persona malvada, por ejemplo una persona fundamentalmente egoísta, o fría, o sin sentimientos hacia otros seres humanos, jamás lo reconocerá en público. Por muchas razones, de las que nombraré dos principalmente. La primera, por conservar su autoestima. Los malos tienen mucho cuidado de que su ego no sufra desperfectos. Es por eso que depositan la carga de la culpabilidad de sus actos, generalmente, en otros (la famosa excusa del maltratador “mira lo que me has obligado a hacer”).

La segunda razón para no hacer pública la propia maldad es de orden práctico. Por supervivencia. Siempre cabe la posibilidad de que cuando el malo hace protestas de inocencia, haya algún ingenuo que aún le crea y al que pueda utilizar para sus fines.

La maldad como una de las bellas artes

No conozco personalmente a Karin Kneissl, antigua ministra de asuntos exteriores de la República austriaca, pero de sus manifestaciones públicas cabe suponer que muy buena persona no debe de ser.

Durante su tiempo al frente de la diplomacia austriaca, Kneissl fue vista por muchos como el caballo de Troya de la Federación Rusa en la Unión Europea. Una Unión que no era entonces la de hoy (quiera Dios que esta unidad actual dure mucho tiempo) y en la que la red de partidos de extrema derecha que Vladímir Putin favorecía (el FPÖ entre ellos) trataba de sembrar toda la discordia posibile. Discordias que culminaron con el Brexit (ver Cambrigde Analytica) pero también que estuvieron a punto de costarnos un disgusto a los españoles, con los amagos independentistas de Cataluña.

Sus servicios (los de Kneissl) y su amistad con Vladímir Putin fueron recompensados llegado el momento. Pasado un tiempo prudencial, como ya saben los lectores de Viena Directo, recibió un retiro dorado en la petrolera rusa Rosneft.

Según parece, Karin Neissl gana en Rosneft medio millón de dólares anuales (vienen a ser 30.000 euros brutos en 14 pagas) más sesenta mil euros anuales de complementos (es información que puede obtenerse de la página de Rosneft) y eso en el único sector de la economía rusa que está (bueno, estaba) al abrigo de las turbulencias financieras que, de vez en cuando, azotan la economía de la Federación.

Asimismo, con sus múltiples saberes y su probado desparpajo, Karin Kneissl se sacaba (y se saca) un sobresueldo como comentarista del aparato de propaganda de la Federación Rusa (Russia Today). No era su única mamandurria, como verá el lector más tarde.

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El “favor” de Putin

Sin embargo, parece que Karin Kneissl no podrá disfrutar de su jubilación dorada (le quedan tres años). El invitado más famoso a su boda, Vladímir Putin himself, invadió la República de Ucrania hace dos semanas y dio al traste con una vida tranquila y discreta a caballo entre Moscú, Viena y el sur de Francia. En diez días el mundo ha cambiado tanto como en varios años. Viendo lo que se avecinaba, varios ex políticos austriacos, que trabajaban en la Federación Rusa, se apresuraron a colocarse en lo que Pedro Sánchez, el Presidente del Gobierno de España, ha llamado “el lado correcto de la historia”. No así Karin Kneissl.

No solo se ha abstenido de condenar públicamente la actuación de Vladímir Putin, sino que ha intentado (ver párrafos anteriores) elaborar una suerte de justificación para seguir embolsándose el medio millón de dólares anuales y, sobre todo, para intentar convencer al mundo de que estaba siendo muy injusto con ella.

En una entrevista a la cadena alemana RTL, emitida ayer y que da la talla de su maldad, Karin Kneissl dijo sentirse como una “refugiada política” debido a las “numerosas injurias y a su prohibición de trabajar “de facto”” en Austria. Debido a esto, según Kneissl, no le ha quedado más remedio que marcharse de su país, dejando atrás lo que había sido su vida en Austria, ya que nadie quería darle trabajo debido a su cercanía a Vladímir Putin.

En la entrevista de ayer, Karin Kneissl afirmó que va a seguir trabajando en Rusia porque “el favor de Putin” es “lo único que le queda”. Su vida está destruida (vernichtet) y por eso no se va a distanciar de Putin.

Como buena malvada, Karin Kneissl no admitió su maldad, sino que tuvo además el cuajo de relativizar el horror por el que está pasando la población civil de Ucrania. Al fin y al cabo “los ataques con drones e Irak y en Afganistán también producen sufrimiento”, explicó sin que se le cayera la cara de vergüenza en ningún momento. Se quejó de las sanciones impuestas al país agresor. Unas sanciones que le hacen a ella la vida más incómoda (al fin y al cabo “no hay comunicaciones aéreas directas a Moscú desde la Unión Europea o Norteamérica”).

Según informan medios austriacos (Die Presse), Karin Kneissl ha perdido otro trabajo en los últimos tiempos. Ya no es la vicepresidenta de “Strateg” la sociedad para estudios políticos y estratégicos. No puede serlo porque ya no es miembro de esta organización subvencionada por el Ministerio de Defensa austriaco. Por lo visto, Karin Kneissl no abandonó su puesto voluntariamente e hicieron falta las artes de convicción de algunos generales en la reserva para que la ex ministra abandonase esta cómoda mamandurria.

👉Esta semana (de nuevo) la cita con las noticias que importan pasa por Ucrania (aunque no solo).
👉En LTeD hemos dado un repaso a lo más importante de lo que ha sucedido durante la última semana, prestando especial atención a lo que podemos hacer para remediar un poco el desastre humanitario que ha provocado esta guerra.
👉Asimismo, hemos echado un vistazo a las últimas noticias relacionadas con la pandemia en Austria. Ayer cesaron prácticamente todas las restricciones relacionadas con la CoVid.
👉También hemos tenido un espacio para la ciencia. Esta semana, Aitor Atencia, nuestro meteorólogo de cabecera, nos ha hablado de maneras de hacer llover ¿Es posible provocar la lluvia artificialmente? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes tiene?
👉También hemos hablado de dos proyectos muy relacionados con Viena Directo y que, espero, os harán felices.

 

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