Los funcionarios austriacos inician un proceso contra Servus TV por desinformación

Una de las herencias de la pandemia ha sido la desinformación. Muchos han utilizado las noticias falsas sobre el coronavirus para sus fines. Servus TV ha sido una de estas instancias.

8 de Abril.- Sin duda, una de las herencias siniestras que ha dejado la pandemia ha sido el desagradable descubrimiento de que más o menos un veinte por ciento de nuestros conciudadanos tienen serias dificultades para distinguir las noticias de las patrañas y no solo eso: el descubrimiento, todavía más desagradable de que gente irresponsable o, simplemente, malvada, han utilizado esta miopía para sus propios fines.

Un sector de público “desatendido”

Cuando pasó el trauma inicial de la pandemia en Austria, más o menos después del primer confinamiento, la extrema derecha austriaca se dio cuenta de que, con el coronavirus presente de forma constante en todos los informativos, sus temas clásicos (por ejemplo la inmigración) pasaban a segundo plano. Cualquier noticia a propósito del coronavirus “puntuaba” más, sobre todo en las redes, que cualquier noticia sobre cualquier otra cosa.

La gramática parda (con perdón) también les llevó a calcular que, pasado el primer susto, el descontento crecería y que había un sector de la población, verbigracia el negacionista que luego pasó a ser antivacunas, que no estaba siendo “atendido” como se merecía por las fuerzas políticas convencionales. Si bien se mira, la extrema derecha austriaca, como otras extremas derechas, lo único que hicieron fue seguir el abc del populismo, que consiste en decirle exactamente a la gente (a “su” gente) lo que esa gente (“su” gente) quería oír. Al principio, que el virus no existía -¡Si a mí me dieran un euro por cada vez que he tenido que escuchar o leer eso de que es una gripe!- y luego que las vacunas eran lo peor.

Servus TV boletín oficioso del negacionismo

Sin embargo, el FPÖ no ha sido la única instancia de la vida política austriaca que se ha aprovechado de la falta de dedos de frente de una parte de la población. También Servus TV, que pasa por otra parte por ser uno de los boletines oficiosos de la ultraderecha austriaca, al ser Mateschitz, su propietario y el de Red Bull uno de sus simpatizantes, también utilizó las noticias falsas y el negacionismo sobre el coronavirus como parte de su estrategia empresarial.

Mientras la televisión pública, obligada por ley a informar según un criterio científico y objetivo, contaba los progresos de los científicos y mostraba la realidad de los hospitales y del personal sanitario, a veces angustiosa, Servus TV usaba y abusaba de matasanos ignaros (un tal Bakhdi, al que finalmente tuvieron que sacar de la emisión porque aparte de negacionista era antisemita) y propagaba a través de sus informativos todo tipo de falsedades, entre ellas, la eficacia antiviral del desparasitador caballar Ivermectina.

Una de las piezas fundamentales de esta estrategia desinformativa era y es el programa Der Wegscheider, en donde el intentende de Servus TV, bajo el manto de una supuesta sátira, se dedicaba a decir medias verdades (cuando no mentiras) y a atacar a diestro y siniestro todo lo que oliese a ciencia o a sentido común. Cualquier persona medianamente bien informada no puede ver el programa sin sentir unas ganas irrefrenables de tirarle un zapato al televisor.

El organismo independiente KommAustria, después de examinar largamente pruebas de lo que digo presentadas por diferentes instancias, ha empezado un proceso contra el propietario de Servus TV, la empresa Red Bull Media House GmbH.

El punto de partida del proceso fue una denuncia (muy detallada) de Presseclub Concordia, fundado en 1859, en donde se recogen diferentes infundios, falsedades y calumnias a terceros proferidas por Wegscheider durante su emisión.

La emisión del intendente de Servus TV no es conforme a la objetividad, a la diversidad de opiniones y al cuidado periodístico exigible, según el informe y se pueden constatar en el programa “afirmaciones falsas o conducentes a error, parciales, así como instrucciones erróneas así como intromisiones en la esfera legal de terceros, de forma repetida y agravada”.

Hasta el momento, Servus TV se ha escudado en el carácter satírico de la emisión, carácter que ha ido perdiendo progresivamente para convertirse en un comentario de opinión del presentador.

La denuncia del Club Concordia (en alemán) se puede leer en este link.

Servus TV se enfrenta a sanciones que podrían suponer incluso la retirada de la licencia de emisión, aunque lo más probable es que todo termine en la obligación de leer en antena un comunicado.

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