Los extraños actos del Sr. Nehammer

El canciller austriaco, Karl Nehammer, ha viajado a Moscú y se ha reunido con Vladímir Putin. Con los resultados previsibles. Así ha sido la reunión.

11 de Abril.- Hace unos días, una persona, recién llegada al país e interesada por los avatares de su historia reciente, me preguntaba por mi opinión sobre Karl Nehammer. Le contesté con sinceridad que creo honradamente que el canciller de la República de Austria no es, ni mucho menos, el más inteligente de los hombres.

También dije que quería creer que Nehammer tenía la virtud de ser consciente de sus limitaciones y de rodearse de gente más inteligente que él.

Después de que ayer se anunciara la intención de Karl Nehammer de ir a visitar a Vladímir Putin, la verdad es que esta imagen que yo tenía del canciller, de señor con una potencia contratada más bien limitadita pero con la sensatez suficiente como para darse cuenta, se ha resquebrajado un poco.

Marguerite Yourcenar, la escritora francesa, decía que “Il n´y a pas des erreurs, il y a seulement que des actes bizarres” o sea, que “los errores no existen, solo hay actos extraños”.

La gran pregunta: ¿Para qué ha ido Nehammer a Moscú?

Lo cierto es que, cuando ayer se supo que Karl Nehammer iba a visitar a Vladímir Putin en Rusia cundió la perplejidad.

La pregunta en todas las cabezas era “¿Para qué?” y para calibrar las respuestas que se nos venían a todos a la cabeza baste decir que solo Herbert Kickl ha alabado la visita del canciller a Moscú.

Y sí: cuando Herbert Kickl dice algo bueno de ti, hay que empezar a preocuparse, porque lo más seguro es que eso que estás haciendo le esté beneficiando solo a él.

Por lo demás, las razones que el canciller esgrimió ayer para justificar la visita eran bastante confusas y uno hubiera podido creer que, de pronto, Nehammer había sido poseído por un espíritu de sacrificio muy extraño, sobre todo, teniendo en cuenta lo que, después de más de casi cincuenta días, sabemos todos de Vladímir Putin, de lo que vale su palabra y, sobre todo, de su decencia.

El encuentro se ha producido hoy, a eso de las tres de la tarde, en la residencia oficial de Vladímir Putin en las cercanías de Moscú.

Por deseo de la parte austriaca, no existen imágenes del encuentro y la cancillería de Austria solo ha difundido fotografías de Karl Nehammer preparando la reunión y subiendo al coche que le ha llevado a ella.

Nos hemos perdido, por cierto, la imagen de la mesa a la que se han sentado los dos hombres y, por lo tanto, no podemos hacernos una idea cabal del tamaño del troleo al que Vladímir Putin ha sometido al canciller Nehammer.

Nehammer habla, Putin bosteza

De la importancia que la reunión ha tenido para el presidente ruso da idea de que, hasta el momento en que este artículo se está escribiendo, no hay una valoración por la parte rusa de lo sucedido en la reunión.

Nehammer ha dicho que se ha tratado de una conversación “dura, abierta y directa” en el transcurso de la cual el canciller austriaco le ha hablado a Putin de los crímenes de guerra sucedidos en Butscha y otros lugares de Ucrania y ha exigido (!) que los responsables paguen por esos crímenes.

(Putin ha debido de preguntar que a qué crímenes de guerra se estaba refiriendo, porque en Ucrania no había ninguna guerra, y luegoha debido de pensar “mira cómo tiemblo”).

Nehammer también ha confrontado a Vladímir Putin con las sanciones y ha recalcado que seguirán mientras en Ucrania siga muriendo gente

(Putin ha debido de pensar “ay, qué alegría, hoy voy a ganar otros ochocientos millones de jEuros vendiendo gas)

Nehammer también ha dicho que la Unión Europea está muy unida en eso

(Putin ha debido de pensar “gracias a la pasta que le paso, Viktor Orban ha ganado en Hungría y, con un poco de suerte, los créditos que mi partido le ha concedido al partido de Marine Le Pen, también le pagarán la victoria, así que a tomar por el Kremlin la unidad de la Unión).

Por último, Nehammer ha pedido a Putin corredores humanitarios para que la población civil que Putin bombardea y extermina perfectamente a sabiendas pueda tener alimentos, medicinas y agua.

(Putin ha debido de pensar “lo debo de estar haciendo bien, ya piden piedad”).

Nehammer se ha despedido recordándole a Putin que “en una guerra no hay ganadores”.

(Putin ha debido de pensar “como todos los europeos sean como este, me duran dos telediarios”).

Karl Nehammer ya está en Viena, y ha vuelto dejando la cuestión en peor situación de lo que estaba: por un lado, se le reprocha haber hecho la guerra por su cuenta (nunca mejor dicho) e ignorando a los socios europeos y se le reprocha el que ahora Vladímir Putin puede poner en marcha su maquinaria de propaganda y vender como un éxito lo que no ha sido, aceptémoslo, más que un acto extraño.

Ayer, en LTeD no solo hablamos de la visita de Karl Nehammer a Vladímir Putin, sino que también contamos divertidas anécdotas de traspies diplomáticos. 

Pasamos revista a los síntomas más recientes de la CoVid persistente y en nuestro espacio de entrevistas charlamos con Daniel Vizcayo, solista de la ópera de Viena.

Si no lo viste en directo, ahora, también lo puedes escuchar.

 

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También un adelanto de la programación cultural del Instituto Cervantes de Viena para las próximas semanas que es canela en rama.

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