La conexión austriaca de Roman Abramovich

El oligarca Roman Abramovich es uña y carne con Vladímir Putin. Desde el minuto uno su nombre ha estado en la lista de sanciones. Hoy ha salido a la luz su conexión con Austria.

13 de Abril.- El 2 de Octubre de 2021, un consorcio de periodistas de investigación de todo el mundo anunció la publicación de los llamados Papeles de Pandora (o Documentos de Pandora). Los famosos “Pandora Papers”.

Se trataba (se trata) de 11,9 millones de documentos (2,94 terabytes de información) procedentes de más de una decena de empresas proveedoras de servicios offshore situadas en paraísos fiscales, y cuyos clientes eran los más ricos de este mundo. Estas empresas se dedican, principalmente, a proporcionar a sus clientes un servicio que ellos valoran mucho (lógicamente): la evasión de impuestos.

Entre las personalidades mencionadas en los Documentos de Pandora están por ejemplo Shakira, Pep Guardiola, Mario Vargas Llosa, Julio Iglesias y Elton John.

Y también, como ha desvelado el equipo de investigación de la ORF y del semanario vienés Profil, muchos oligarcas rusos y entre ellos Abramovich, uno de los hombres más ricos del mundo.

Gracias a los Papeles de Pandora, los periodistas han podido reconstruir la conexión austriaca del oligarca el cual, desde que empezó la cruel invasión de Ucania por parte del ejército ruso, no levanta cabeza.

Su nombre, como parte del entourage de Vladímir Putin, le hizo estar en la lista de las sanciones desde el minuto uno.

Abramovich ha tenido que vender el Chelsea, sus superyates no pueden atracar en puertos de la Unión Europea, porque si no se los confiscan e incluso los paraísos fiscales que antes le ofrecían un conveniente camuflaje a sus ríos de pasta ahora le congelan las cuentas.

La última mala noticia que ha recibido es que Jersey, una de las islas del Canal de la Mancha, ha congelado sietemil millones de dólares de sus cuentas.

Según informaciones encontradas en los Papeles de Pandora, durante gran parte de este siglo, las empresas pantalla de Abramovitch y sus testaferros fueron clientes habituales de la rama internacional del Reifeissen Bank y de su filial de banca privada, Kathrein.

A finales de la década de los noventa del siglo pasado y a principios de este siglo, los abogados de Abramovitsch construyeron una red de empresas fantasma repartidas por diferentes paraísos fiscales pero cuyas dos patas principales eran las Islas Vírgenes y Chipre.

A partir de ese entramado, los secuaces de Abramovich abrieron diferentes cuentas en bancos pequeños y grandes en diferentes países (Estados Unidos, Holanda, Francia) y también, naturalmente, en Austria, en el Reiffeisen Bank y en Kathrein. Fueron tres cuentas a nombre de una empresa pantalla llamada BVI y los importes ingresados ascendían a varios miles de millones de euros.

Las cuentas estuvieron funcionando entre 2011 y 2017.

Durante ese tiempo, mientras tú y yo nos estábamos deslomando a trabajar, Abramovich se dedicaba a la ingeniería financiera.

Poco antes de la disolución de las cuentas, la autoridad bancaria austriaca supo de su existencia. Fue durante una investigación dirigida a esclarecer los tratos del Reiffeissen con “clientes de alto riesgo”, esto es, con clientes que tenían tratos con paraísos fiscales, entre ellos el entramado de empresas que los cómplices de Abramovich habían montado para sus manejos.

En marzo de 2018, la autorizad bancaria, como resultado de la investigación que mencionaba más arriba, multó al Reiffeisenbank por no cumplir en múltiples ocasiones con la normativa de documentación de operaciones, prevención del lavado de dinero y de financiación del terrorismo. La multa, la más alta hasta la fecha impuesta por esos conceptos, fue de 2,748 millones de euros.

Los abogados del Reiffeissen, naturalmente, recurrieron la multa y el proceso pasó al tribunal austriaco de lo contencioso administrativo. Se rebajó la multa a 824.400 euros. Ni el Reiffeissen ni la autoridad bancaria austriaca estuvieron de acuerdo con la revisión. Ambas partes volvieron a recurrir y ahí siguen, litigando, y todo indica que se terminará la guerra y el pleito seguirá.

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