Un día histórico para los usuarios de internet en la Unión Europea

La Unión Europea ha aprobado hoy una legislación que, si se lleva bien a la práctica, tendrá una importancia histórica para todos nosotros, los usuarios.

23 de Abril.- Tal día como hoy, día 23 de abril, apenas unas horas más tarde de ponerle el punto final al prólogo de „Los trabajos de Pérsiles y Segismunda“, murió Miguel de Cervantes Saavedra. Tenía 68 años y era pobre. Malvivía de la venta de sus libros y de las triquiñuelas de su hermana y de una hija del escritor.

Ya le hubiera gustado al bueno de Don Miguel llevar la dieta humilde, pero nutricia, que llevaba su criatura de la ficción.

Gutenberg había inventado la imprenta más o menos un siglo antes de que él naciera, pero al alemán (cosa rara entre los de su nación) se le olvidó inventar también otros mecanismos que regularan un poco la jungla en la que pronto se convirtió el mundo editorial. Por ejemplo, los derechos de autor.

A Cervantes, el éxito de su Quijote no le hizo millonario, ni mucho menos, y hasta el final de su vida se las tuvo que ingeniar para no morirse de hambre.

Todavía tardaron los autores unos doscientos años en poder vivir de su trabajo (algunos, no todos).

A finales del siglo pasado surgió internet, de la misma manera un poco atropellada en que surgieron como champiñones las primeras imprentas y al extenderse el uso del invento también empezaron los malos a convertir el ciberespacio en una especie de salvaje oeste sin pistolas.

Internet es ahora pasto de los oligopolios (cuando no monopolios) ante los cuales está el ciudadano muy indenfenso.

En nombre del mantenimiento de un modelo que prima el beneficio sobre la decencia, las grandes compañías tecnológicas dejan pasar por sus redes noticias falsas, ponen en contacto a los maltratadores (que operan desde la seguridad de sus hogares) con sus víctimas y utilizan técnicas opacas para que veamos solo aquellos aspectos de la realidad que a ellos les interesa (bien comercialmente o bien políticamente).

Día histórico para los usuarios de internet en la Unión Europea

El Gobierno austriaco fue pionero. La coalición que nos gobierna creó una ley para prevenir la violencia en internet (ley, por cierto que ha tenido un éxito discreto) y consagró un principio: lo que es ilegal en el mundo real, debería ser ilegal también en el espacio digital.

Hoy, después de una negociación maratoniana de dieciséis horas, el Gobierno de la Unión Europea ha aprobado la DSA (Digital Services Act). Se trata de una especie de constitución para el mundo digital.

A partir de ahora, las grandes tecnológicas que operen en la Unión Europea (Facebook, Instagram, Google, Amazon) deberán atenerse a una reglamentación más estricta. Estarán obligadas a luchar contra las noticias falsas y el odio de una manera más decidida, y tendrán que poner de su parte para combatir otras prácticas ilegales.

Hacía 20 años que la Unión no emprendía una iniciativa de esta envergadura.

La DSA se aplicará sobre todo a compañías que tengan más de 45 millones de usuarios (Facebook, Instagram, LinkedIn, Youtube, Google y demás).

El punto que a mí me parece histórico y que, de aplicarse, cambiará nuestro uso de las redes sociales tal y como hoy las conocemos, es que, por ley, los usuarios deberán poder tener mucho más control sobre lo que la máquina pone en sus muros.

Si existe, además, la sospecha de que el algoritmo tiene algún sesgo discriminatorio, por ejemplo al no enseñar los posts de personas con alguna minusvalía, las compañías deberán hacer públicos sus algoritmos.

Asimismo, las compañías deberán bloquear a los usuarios que publiquen regularmente contenidos de odio o ilegales.

Los contenidos denunciados deberán hacerse inaccesibles en un plazo máximo de veinticuatro horas.

Para evitar casos como el de Cambridge Analytica (esta compañía, financiada desde Moscú insertó publicidad pro Brexit en los muros de millones de usuarios de Facebook) los usuarios deberán poder ver siempre aquellos criterios por los que se les muestra un anuncio y siempre deberá estar expreso quién paga la publicidad. Estará prohibido que informaciones sensibles como por ejemplo la religión, la orientación sexual o la ideología política se utilicen para adaptar la publicidad a los gustos del usuario, a no ser que sea el propio usuario el que dé su consentimiento expreso.

También se prohibe expresamente la publicidad personalizada para menores de edad.

El porno en internet también se regirá por reglas más estrictas a partir de ahora, para evitar las “pornovenganzas” (por ejemplo la publicación de fotos y vídeos privados para hacer daño a la ex pareja).

Quién va a controlar esto

Las grandes empresas deberán darle acceso a las autoridades europeas a sus servidores y para las más pequeñas se abre la puerta a la creación de un organismo de control.

Las infracciones se castigarán con multas que pueden llegar a suponer un seis por ciento del beneficio de la empresa y con fianzas de hasta el cinco por ciento.

Reacciones

Es bastante previsible que a los grandes consorcios no les gusten las nuevas leyes, entre otras cosas porque los algoritmos opacos y que priorizan los contenidos polarizadores que aumentan la crispación social son parte de su modelo de negocio.

Sin embargo, en la política las reacciones han sido casi unánimemente favorables. Los representantes de la Unión hablan de un día histórico y el expresidente Obama ha saludado la medida como un primer paso, aunque ha dicho que los Estados Unidos tienen que encontrar su propia voz en la conversación global.

Por cierto, el otro día presenté mi libro “Entre Virtudes y Ánimas”. Para todos aquellos que no pudísteis estar, aquí os dejo la grabación de la conversación que mantuve con el escritor Justo Zamarro.

 

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