Dos actos vandálicos contra la comunidad LGTBIQ+ en 24 horas

En menos de 24 horas, dos actos vandálicos han sido dirigido contra símbolos de la comunidad LGTBIQ+ en Salzburgo.

25 de Junio.- Con las conquistas sociales existe un peligro, y es el de darlas por supuestas.

En realidad, cuando se alcanza un derecho que antes no se tenía, y la ley consagra lo que primero fue normal en la calle (siempre es así), es cuando empieza en realidad lo duro: que es el conservar íntegro ese bien y transmitirlo, para que puedan también disfrutarlo los que vengan después de nosotros.

El hecho de vivir en la Unión Europea, una de las pocas islas de libertad y de tolerancia que quedan en el planeta, nos hace ver la realidad con una tranquilidad a la que, visto cómo va el mundo, quizá deberíamos darle una pensadita.

El planeta, o por lo menos el trozo de él que más nos ocupa normalmente, se encuentra sumido en una guerra que es, sobre todo, la que se libra para decidir qué valores serán los que se impongan en el próximo tramo de la Historia.

No nos engañemos: las tropas rusas no están combatiendo solamente por apropiarse de la gran riqueza agrícola y petrolera de Ucrania, sino que también tratan y tratarán de imponernos una serie de valores que, de imponerse, harán que la gente, en general, viva peor, para beneficio de unos pocos. Unos valores de los que forma parte (y una parte no pequeña) una masculinidad tóxica, que es tan dañina para las mujeres como para nosotros, los hombres, porque nos encarcela a todos en unos roles que degradan nuestra humanidad.

A las mujeres, en el papel de princesas paridoras que no pueden llevar una vida plena sin que un hombre decida por ellas y a nosotros en el papel de machos agresivos a los que les está vedado el sentimiento, cuya masculinidad siempre está en duda.

Dados estos designios oscuros, como es comprensible, las bestias negras de los malos son el feminismo y el movimiento LGTBIQ+ y por eso luchan con todas las fuerzas a su alcance para sabotearlos.

En los países en donde dominan, como en Rusia o como en Hungría o como en Polonia, condenando a quienes nos defienden al más cruel de los castigos: que no es la cárcel, sino la muerte en vida de estar condenados a vivir con miedo y en silencio.

Y en los países en donde tienen que mantener las apariencias, como por ejemplo en Austria, ridiculizando o despreciando o vandalizando los símbolos de conquistas que son de todos y de todas.

En veinticuatro horas, en Salzburgo –ciudad que, por cierto, no es famosa ni en la propia Austria por su hospitalidad ni por su amabilidad- dos símbolos de la tolerancia y del movimiento LGTBIQ+ han sido víctimas de actos vandálicos en menos de veinticuatro horas.

Ayer, un mástil que ostentaba la bandera del arcoiris -bandera que, por supuesto y como símbolo de la diversidad, también cobija a los heterosexuales- fue serrado y derribado. Se encontraba delante de la sede del partido socialdemócrata en la Wartelsteinstrasse.

Los socialdemócratas de Salzburgo han emitido un comunicado en el que han anunciado que el mástil destruido se repondrá y que se desplegará una segunda bandera. “Por cada bandera que ellos destruyan, pondremos una más”.

El segundo acto vandálico sucedió ayer, cuando dos pasos de peatones, situados delante de la escuela de Liefering, y que estaban pintados con la bandera del arcoiris como símbolo de inclusividad y de tolerancia, fueron vandalizados con pintura negra. Se han denunciado los hechos y la policía ha pedido ayuda a la ciudadanía para detener a los culpables de los hechos.

Los pasos de peatones del arcoiris ya habían recibido críticas de la extrema derecha de Salzburgo (FPÖ) que había pedido que se retiraran los colores del arcoiris.

Que hay mucho trabajo por hacer con Salzburgo lo demuestra el hecho de que una bandera del arcoiris, que el párroco del pueblo de Unker colgó el año pasado en la torre de la Iglesia, fue robada. En reacción de repulsa ante este hecho, tuvo lugar semanas más tarde el primer desfile del orgullo de Unker.

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