Una doctora tiene que cerrar por amenazas de los antivacunas

Al parecer, una doctora de Alta Austria ha tenido que cerrar su consulta por las amenazas de los antivacunas.

28 de Junio.- Alta Austria es uno de los centros del negacionismo y del antivacunismo, frecuentemente vinculados a la escena de extrema derecha. En los puntos más altos de la pandemia, los antivacunas han aterrorizado a niños en sus escuelas, han mordido a policías en manifestaciones (!), han intentado acogotar a los medios para imponerles su burricie y su superstición y, han amenazado a periodistas, políticos y médicos (no solo en Alta Austria, claro, sino en toda Austria).

Al parecer, su última víctima ha sido la doctora Lisa- Maria Kellermayr, una médica de Attersee, la cual ha anunciado hoy que, debido a las amenazas de muerte que recibe con frecuencia de los antivacunas, se ve obligada a cerrar su consulta.

Según ella, los costes que le supone mantener su seguridad, unos 100.000 Euros, de momento, hacen que su consulta no sea rentable.

Para que la gente no piense que es una exagerada, ha publicado uno de los mensajes a los que se ha tenido que enfrentar en los últimos meses, en los que se habla de “descuartizarla”, de “pegarle hasta la muerte”, “atarla”, “torturarla” y administrarle “una dosis mortal”.

El autor de los mensajes ha dicho que llegará como paciente y que hará todo eso con la doctora.

La dirección de la policía ha confirmado que la doctora dice la verdad y que las amenazas se remontan a noviembre de 2021. Desde entonces, según los cuerpos de seguridad, se ha investigado tanto en internet como en la internet oscura, y se le ha ofrecido a la víctima protección personal.

El seis de abril pasado se puso una denuncia por amenazas en la fiscalía de Wels y las investigaciones han conducido a un sospechoso, un alemán que profirió amenazas contra la doctora en marzo y en abril pasado y al que también se denunció por acoso. El 14 de Junio, sin embargo, se detuvieron las investigaciones por falta de jurisdicción.

Según la evaluación de la policía, la doctora no corre peligro e insinúan que se dirige a los medios quizá en busca de atención.

La doctora niega que le hayan dado una protección policial efectiva y habla de que ha tenido que utilizar seguridad privada.

Al parecer, la cosa empezó por un comentario en las redes sociales con ocasión de una manifestación de antivacunas frente al hospital de Wels (recordarán los lectores que los cenutrios bloquearon la salida de ambulancias). Así parece ser que el nombre de la doctora aterrizó “malgré soi” en los chats de Telegram de los negcionistas.

Peter Niedermoser, presidente del colegio de médicos de Alta Austria, ha declarado que no le ha sido notificado otro caso como este. Antes bien, parece ser que los antivacunas se han tranquilizado un tanto.

En cualquier caso, es cierto que, cada vez más, los doctores se ven enfrentados a amenazas de pacientes cenutrios (de la especie antivacunas o de otras especies igual de afectadas por el analfabetismo científico). Las asociaciones de médicos ofrecen cursos de gestión de conflictos y advierten de que las amenazas y el descontento en general son directamente proporcionales a lo restrictivas que sean las medidas tomadas por el Gobierno para contener la pandemia.

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