La cosa está muy mala (y se va a poner peor)

Igual les pillaron con un mal día, pero no parece que los austriacos rebosen optimismo con respecto al futuro.

7 de Julio.- „La cosa está muy mala, pero seguramente se pondrá peor”. Este podría ser el resume de la encuesta publicada hoy por la Paul Lazarsfeld Gesellschaft (PLG), organismo que ha recopilado la opinión de un grupo representativo de personas residentes en Austria y mayores de 16 primaveras.

La mitad de los encuestados ve el futuro muy negro, un cuarto no sabe si susto o muerte (o sea, que no saben si ven el futuro mal o bien). Solo un cuarto de soletes piensa que los próximos doce meses serán mejores que estos.

Entre otras cosas, la encuesta trata la opinión de los austriacos sobre la criminal invasión rusa de la República de Ucrania.

Para dos tercios de los encuestados, es importante parar la invasión. De cualquier manera, el alma austriaca también aflora en esta cuestión: un cincuenta y siete por ciento de las personas que dieron su opinión piensa que con la alianza de occidente y la ayuda militar que estamos prestando, no se va a conseguir parar a los rusos. Un 34% de los que respondieron a la encuesta quisieran que la Unión Europea se implicara menos en ayudar a los ucranianos, mientras que un 18% piensa que estamos haciendo demasiado poco.

Wolfgang Petrisch, antiguo embajador austriaco ante la OCDE, dice que es urgente parar la guerra en Ucrania antes de que la opinión pública vire en occidente. Y que quizá una oportunidad para hacerlo sea buscar el apoyo de China, que está embarcada en estos momentos en suceder a Estados Unidos como primera potencia mundial.

Uno de los proyectos de más prestigio del gigante asiático es la llamada “Nueva Ruta de la Seda”. Un proyecto de proporciones gigantescas para el cual la guerra en Ucrania es un obstáculo.

También se necesitaría el concurso de los países africanos, muy golpeados por la táctica rusa de provocar hambrunas que presionen a los Gobiernos de esas naciones. Es el apoyo de estos el que debería buscar la Unión Europea.

Volviendo a la opinión de los austriacos sobre el futuro.

Tres cuartas partes de los ciudadanos de este bonito país han percibido ya en sus monederos el mordisco de la inflación. Un 64% ya hablan de reducir sus gastos. Está claro que la mayoría de los austriacos ve el futuro con una gran incertidumbre y que se prepara para un otoño que sin duda va a ser, como poco, “interesante”.

Ewald Nowotny, antiguo gobernador del Banco Nacional de Austria, también se ha mostrado preocupado por la carencia de optimismo de sus paisanos. Todos sabemos que no hay nada tan dañino para las inversiones que la inseguridad. El miedo tiende a paralizar al que quiere invertir, que suele guardar su dinero a la espera de que escampe la tormenta.

Nowotny aboga por medidas como rebajar el impuesto del valor añadido a los alimentos, cuyo precio es, sin duda, lo que más duele a las personas con niveles adquisitivos modestos. También le pide a los políticos -ojalá le oigan- medidas que propicien la esperanza y levanten los decaídos ánimos de sus paisanos.

¿Será pedir demasiado?

 

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