
Alguna gente piensa que el cambio climático va a ser una especie de verano prolongado. En Austria hemos probado estos días y vamos a probar lo que significa de verdad.
20 de Agosto.- Hasta ahora, la comunicación sobre el cambio climático y sus consecuencias ha sido, aceptémoslo, muy poco ajustada a la realidad. Demasiado edulcorada. Al objeto de no provocar el pánico (o, con más razón, al objeto de no perjudicar a las grandes industrias, especialmente la de los combustibles fósiles) la cosa se perdía en “bueno, podría ser…” o en “la temperatura va a aumentar con un noventa y tres por ciento de probabilidad…” (frase en la que la mayoría de la gente veía solo el 7% de esperanza) y así todo.
De resultas de esto, la gente se imaginaba el cambio climático como una especie de verano a destiempo. Total, qué hay de malo en comer sandías en noviembre.
Pero no.
Desgraciadamente, no.
Estos días, en Austria, hemos probado un aperitivo de lo que va a ser el cambio climático cada vez con más frecuencia.
La naturaleza está devolviéndonos lo que le hemos dado en estos últimos 150 años.
Inundaciones, ciudades arrasadas, millones de euros en pérdidas y daños materiales, muertos.
En Vorarlberg, en el norte de Italia. La lluvia golpeando rápidamente, con violencia, provocando lenguas de barro, llevándose por delante vidas y haciendas.
¿Y qué tiene eso que ver con el cambio climático? Se preguntarán los lectores que estén al cabo de la calle de estas cosas.
Debido al cambio climático, y a la subida media de las temperaturas (y si sube la media es porque suben las temperaturas pico) la cuenca mediterránea, que es uno de los motores del tiempo y del clima en Europa, está extremadamente caliente, durante más tiempo del que es normal. La energía que, normalmente, es enviada al espacio, debido a los gases de efecto invernadero se queda en la tierra. Resultado: veranos más largos con temperaturas de más de cuarenta grados.
El mar Mediterráneo es, en estos momentos, como un cazo lleno de agua puesto en el fuego.
Todos los lectores saben lo que sucede en esos casos. Cuando un cazo con agua se pone a calentar, o sea, se le aplica energía, el agua va absorbiendo calor hasta que se alcanza la temperatura de ebullición y empieza la evaporación. Cuanto más tiempo se aplica calor, más aumenta la evaporación. Y el agua que se evapora, en algún momento, se enfría y tiene que precipitar, porque la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.
Todo ese agua llegada del Mediterráneo es la que se ha precipitado en tromba sobre la península italiana y sobre oeste de Austria.
LA HISTORIA SE REPITE ESTA VEZ EN EL ESTE DE AUSTRIA
Y el fenómeno tiene muchas posibilidades de repetirse esta noche y mañana.
Solo que en el este de Austria.
Entre el Weinviertel y el centro de Burgenland se esperan lluvias fuertes que, en algunos puntos, pueden alcanzar entre los 60 y los 90 litros por metro cuadrado.
Debido a la extrema sequía, no se espera que haya desbordamientos de ríos y lagos, pero en los entornos urbanos se dan por seguras las inundaciones de sótanos y locales.
El pronóstico se repite para el lunes. Entre el Weinviertel y el norte de Burgenland las trombas de agua pueden alcanzar en puntos localizados entre 80 y 110 litros por metro cuadrado.
Lloverá muchísimo y en muy poco tiempo, de manera que algunos arroyos locales y en zonas densamente urbanizadas (y en las que el suelo no puede absorber esos volúmenes de agua) es probable que haya inundaciones.
Las previsiones mejoran un poco para el martes, pero es probable que las compañías de seguros tengan muchísimo trabajo (lo escribe uno que ya ha pasado dos veces por una situación similar).
La situación dificulta mucho las previsiones, sobre todo porque la cantidad de energía liberada en la cuenca del Mediterráneo no permite saber con exactitud cuánto tiempo pueden prolongarse las tormentas.
CÓMO ACTUAR ANTE UNA TROMBA SÚBITA DE AGUA
Ante una tromba de agua súbita hay que procuar actuar con calma y, dado que los sótanos pueden inundarse con extrema rapidez, no hay que preocuparse por desenchufar los electrodomésticos (todos los años muere gente intentando poner a salvo los frigoríficos), hay que ponerse a salvo con rapidez hasta que escampe y se puedan evaluar los daños.


Deja una respuesta