El Gobierno austriaco aprobará el miércoles un tope para el precio de la luz

El Gobierno austriaco aprobará el miércoles un tope para el precio de la luz. Se hará en dos tiempos y ya se empiezan a saber detalles.

4 de Septiembre.- Hoy, el canciller Karl Nehammer y la ministra de protección del clima, Leonore Gewessler han confirmado que el próximo miércoles se aprobará un „freno“ (o sea, un límite) para el precio de la electricidad.

¿Cómo va a hacerlo el Gobierno? O sea ¿Cómo se las va a apañar la coalición para que los hogares y las industrias austriacos no absorban el impacto de los precios que suben de forma en apariencia imparable?

Se hará en dos tiempos.

La cosa va a funcionar así: como primera medida, el Gobierno va a tomar como referencia el consumo medio de energía de una familia de tres miembros, para este consumo, los técnicos del ejecutivo austriaco calcularán un precio que es el que llegará al consumidor final.

No para todo, sin embargo. Quedaba la cuestión del ahorro de energía. Para no mandar mensajes equívocos, los verdes y los conservadores han acordado que el Gobierno solo subvencionará el 80% de ese consumo medio. El resto se venderá a precio de mercado.

De momento, no se ha hecho ninguna referencia a cuál vaya a ser ese valor medio que el gobierno va a considerar como subvencionable. La ÖGB hablaba estos días pasados de 3000 Kilowatios hora al año.

El segundo paso será aprobar medidas especiales para ayudar a las capas sociales más desfavorecidas y a aquellos hogares en los que vivan más de tres personas. Esta descarga adicional no será automática, sino que tendrá que solicitarse con la correspondiente petición al Gobierno.

El descuento/subvención del Gobierno será aplicado directa y automáticamente sobre la factura de la luz.

Esto es lo que respecta a los hogares.

Para las empresas será un poquito más complicada, ya que el Gobierno austriaco no tiene competencias para subvencionar a las empresas sin que medie un acuerdo a nivel europeo.

En este sentido, fuentes del Gobierno han comunicado a los medios austriacos que se está esperando al correspondiente marco legal fijado por la Unión.

Cada vez más voces, entre ellas la del consejero de finanzas de la ciudad de Viena, Peter Hanke, le piden al Gobierno austriaco que, el próximo día 9, momento en el que se van a discutir estas cosas a nivel europeo, pida una ampliación de la llamada “excepción ibérica” o sea, un tope de precio de 300 euros por Megawatio hora.

Para vencer la resistencia de las eléctricas, se les daría una compensación por la diferencia entre este precio de venta y el precio de la producción.

Sería una manera, según estas voces, de conseguir algo que se lleva mucho tiempo pidiendo, o sea, que se desvincule el precio de la electricidad del precio del gas.

(Recordatorio: en estos momentos, el precio de la luz se obtiene tomando como base la energía más cara que se utiliza para producirla, en este caso, y por las causas que todos sabemos, el gas).

El invierno va a ser largo y económicamente muy duro.

Putin va a intentar por todos los medios a su alcance romper el consenso de los veintisiete a favor de las sanciones motivadas por una guerra criminal.

Estos medios van a ser dos principalmente: por un lado, darle un poco más a Pepe (Hungría) para ver si conseguimos picar a Juan (aquí, pongamos cualquier país) y una guerra comercial que tiene mucho de guerra psicológica, en la que va a intentar demostrar que tiene el poder.

Pero no hay que olvidar que Putin es, ante todo y sobre todo, un hombre del siglo veinte que, en algo más de un mes, cumplirá setenta años. Esta guerra es un intento, quizá el último, de hacer algo imposible: volver atrás el reloj al pasado (a un pasado que nunca existió, quizá).

En el seno de la sociedad está naciendo una nueva conciencia sobre el uso de la energía y, sobre todo, a propósito de las consecuencias de su mal uso.

La manera más eficaz de combatir (y vencer) a Putin, es concienciarse de que la energía más barata y la que más cuida el medio ambiente es la que no se utiliza.

Así que, a ahorrar se ha dicho.

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