Cuando la reina Isabel fue también “reina” de Austria

La reina de Inglaterra ha fallecido hoy a los noventa y seis años. Recordamos hoy, entre otras cosas cuando también fue, por lo menos un poquito, “reina” de Austria.

8 de Septiembre.- La noticia ha dado la vuelta al mundo. Hoy, ocho de septiembre, pasará a la Historia como el día de la muerte de Isabel II y, con ella, la muerte, más o menos definitiva, del siglo XX.

Los que nacimos y crecimos y llegamos a la vida adulta en el siglo pasado, consideramos a Isabel II como una especie de parte del paisaje de nuestra vida, una sensación de conocerla que se ha acentuado desde que, hace unos años, se empezó a poder ver la serie The Crown, culebrón de lujo que cuenta (aproximadamente) su vida.

Como es sabido, la difunta reina de Inglaterra solo estuvo en Austria una vez. Fue entre el 5 y el 10 de Mayo del año 1969. Estuvo acompañada por su marido el Duque de Edimburgo, el príncipe Felipe y por su hija la princesa Ana.

Hacía 61 años que no aparecía por Austria ningún jefe de Estado británico se pasaba por Esta Pequeña República.

Curiosamente, durante casi tres años, la Reina de Inglaterra, como soberana del entonces Imperio británico, fue también por lo menos un poquito jefa del Estado austriaco, desde el momento en que los británicos eran una de las cuatro fuerzas ocupantes de Austria tras la segunda guerra mundial.

Si nos circunscribimos a la ciudad de Viena, Isabel II “reinó” sobre los distritos tres (Landstrasse), cinco (Margarethen), once (Simmering), doce (Meidling) y trece (Hietzing). Muy apropiadamente, los entonces súbditos de la difunta reina Isabel eligieron para su cuartel general nada menos que el Palacio de Schönbrunn.

Era natural, puesto que las otras tres potencias ocupantes, los Estados Unidos, la Unión Soviética y Francia, eran Repúblicas y, por lo tanto, oficialmente alérgicas a reyes y palacios.

El delegado de la reina (al principio, de su padre, que era el rey cuando se terminó la segunda guerra mundial), el alto comisario de ocupación británico, puso su oficina en el antiguo cuarto de trabajo de Napoleón, lo cual no gustó nada de nada a los colegas franceses.

Para cuando la reina Isabel sucedió a su padre se había creado el British Council en Austria el cual, por cierto, aún existe, y que es el encargado de difundir la cultura y el idioma ingleses en Esta Pequeña República en nombre del Reino Unido.

En cuanto al resto de Austria, a la reina Isabel (primero a su padre) les tocaron en suerte Estiria y Carintia.

Muchos soldados ocupantes recordarían después este tiempo como el más feliz de su vida.

Como en las famosas veladas de Balmoral, en Escocia, a las que la Reina de Inglaterra fue tan aficionada en vida, los ingleses se paseaban por Carintia y por Estiria vestidos con falda escocesa y tocando la gaita, al tiempo que se esforzaban en desnazificar aquellos territorios y en enseñarles a los austriacos lo bonita que es la democracia.

Algunos británicos, por cierto, encontraron a las carintias y a las estirias de lo más atrayente y, con el sano ánimo de darle más súbditos a su majestad británica, se casaron con austriacas y se asentaron definitivamente aquí.

La única figura austriaca comparable a la Reina Isabel en Austria sería el emperador Francisco José.

Como él, la reina de Inglaterra ha marcado su siglo y como él, la reina Isabel ha dejado un hueco que será muy difícil de llenar para sus sucesores.

Hoy, nos ha dejado.

Descanse en paz.

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