Graves acusaciones contra el director de cine austriaco Ulrich Seidl

En los últimos días, las acusaciones contra uno de los directores más importantes de Austria, Ulrich Seidl, están subiendo de volumen. Y son graves.

14 de Septiembre.- Una de las cosas que hacemos mucho los extranjeros es comparar a personas de nuestros dos países. Lo hacemos, porque vivimos en medio de una sorprendente simetría. Todos los países han tenido su niño prodigio, su cantante de éxito, su canción del verano, su producto alimenticio típico y característico.

Siguiendo esta lógica, podríamos decir que el vienés Ulrich Seidl (69 años según la güikipedia que todo lo sabe) es el Pedro Almodóvar de Austria. Su película Hundstage fue la primera película austriaca que yo vi y también la primera vez que escuché el himno de Esta Pequeña República. Lo canta en esa película un personaje que tiene una vela encajada en el…Bueno, ahí.

A Seidl, como a Almodóvar, o se le quiere o se le odia. Su humor es negro (oscuro) y su estética muy definida. Descarnada, pero estilizada al mismo tiempo. Profesional pero al mismo tiempo amateur (utiliza generalmente a “no actores” para sus películas). Ver una película de Ultrich Seidl no deja indiferente y, como pasa con los auténticamente grandes, no se puede definir fácilmente lo que remueven dentro de ti. Solo con palabras inventadas ad hoc. Como “ascoplacer” o “grimagusto”. La derecha le odia, porque Ulrich Seidl no se detiene ante nada (algunas escenas de su película Glaube fueron calificadas de sacrílegas, cosa que no es tan fácil hoy en día) y podría decirse que, en muchos aspectos, su cine podría parecerse a lo que Bacon fue a la pintura.

A Seidl le gusta derribar tabúes y jugar a ser el ojo frío que observa lo más perverso del hombre moderno.

Todo parece indicar que, esta vez, se le puede haber ido la mano un poquitín.

Su próxima película, Sparta, ha motivado que se hayan vertido contra Ulrich Seidl y su productora acusaciones de maltrato hacia niños rumanos que han participado en el rodaje. Sparta, que se va a presentar próximamente, es una especie de cuento moral (parecido a los de Passolini) con un tema favorito de Ulrich Seidl, el del habitante del mundo rico y desarrollado que se enfrenta con la pobreza. En este caso un hombre de mediana edad que lo deja todo y se muda a la Rumanía profunda, en donde empieza a llevar una escuela.

Según algunas fuentes, Ulrich Seidl acometió con niños rumanos el rodaje de escenas que hubieran sido imposibles en Austria, por su peligrosidad objetiva y por la peligrosidad que podrían tener para la psique de los críos. Se habla de métodos muy cuestionables para provocar las emociones de los menores y hacer así más realistas las escenas, por ejemplo. Algunos padres y parte de la producción de Rumanía han afirmado que no sabían que la película Sparta tiene como tema la pedofilia del protagonista.

De momento, ni Ulrich Seidl ni su productora han reaccionado a las acusaciones de maltrato hacia los críos. Otras personas sí, como Klaus Pridnig, ayudante de dirección en la película, que ha negado todas las acusaciones y ha dicho que todo el mundo estaba informado del tema de la cinta, y que los chavales, en ningún momento, fueron expuestos a ninguna forma de sexo o de violencia. De cualquier forma, de confirmarse las acusaciones, el director vienés estaría en un aprieto, aunque solo fuera financiero. Sparta ha sido cofinanciada por la ORF y, si se demostrase la veracidad de las acusaciones, su productora tendría que devolver la subvención.

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