Terror en Austria

Hoy es Jálogüin, la fiesta del gusto por el susto. Así pues, hamos memoria y recordemos cinco momentos de terror que todos hemos pasado en Austria.

31 de Octubre.- Hoy, queridos lectores, es Halloween. Los aborígenes nos miran raro porque, generalmente, lo decimos mal. Aunque quizá sean ellos los que se equivocan. Nosotros llamamos a este novedoso carnaval “jálouin” (no se corte, lea la jota bien marcada) en tanto que ellos, que van de fisnos, lo dicen “helouin” aspirando la h.

Sea como sea, en esta, que es la fiesta del gusto por el susto, he pensado que podría escribir un post sobre momentos terroríficos que todos hemos vivido en EPR y que quizá sirvan de aviso a otros que vengan detrás de nosotros.

Así que hoy, en Viena Directo, cinco momentos de miedito, cinco, para los que vivimos en Austria.

El prímer: la visita al médico.

Y se preguntará el lector que porqué esto da miedito. Pues a mí me daba miedito por dos cosas: en primer lugar, porque uno siempre tiene miedo de meter la pata con el vocabulario (no contemos historias vergonzantes) y en segundo lugar, porque los médicos, especialmente los dentistas, a veces te hacen preguntas un poco raras (por lo menos raras en España) como por ejemplo, con la tenaza ya en la mano, si quieres que te saquen esa muela cariada sin anestesia.

No. A mí anestesia, siempre. Hasta perder el conocimiento. En esas situaciones uno es muy fans de los estupefacientes.

El segun: las amazonas jubiladas

Los celtíberos somos personas muy pacientes. Quizá porque nuestro país ha funcionado siempre tan mal o por la herencia árabe o quién sabe por qué, pero el caso es que nos tomamos la vida con fatalismo oriental. Si uno llega a cualquier supermercado celtíbero y ve una cola delante de la caja, se arma de paciencia y se abisma en el telefonino hasta que escampe.

En Austria no es así: generalmente delante de uno tiene a una señora jubilada terrorífica que, cuando hay más de una persona esperando para pagar se pone a gritar con las venas del cuello más hinchadas que las de un cantaor de flamenco, para que abran otra caja.

Da mucho susto porque uno sospecha que, de llevarle la contraria, la señora se puede poner violenta.

Y hablando de jubilados

La tércer: en Austria los carnés de conducir se renuevan sin necesidad de psicotécnicos

O sea que uno, si le toca ir montado en un vehículo de motor de explosión conducido por un jovencito de 90, pasa más miedo que vergüenza y reza cosas de las que ya no se acordaba. Terror y adrenalina en estado puro. Al final del viaje uno se baja de dicho vehículo y besa el suelo, como el Papa.

Cuarto momento de terror: el hispanista

Austria y España han tenido, a lo largo de su historia, muchos momentos de cercanía política, particularmente cuando pertenecían al holding Habsburgo SA. Coincidiendo con acontecimientos recientes del devenir celtíbero -ver declaración unilateral de independencia y lo que le cuelga- surgieron en estas tierras unos plastas a los que yo llamo “hispanistas” que se creen que saben más de España que tú mismo (y que, en general, no han pisado la bendita tierra de María Santísima más que para bailar canciones de Andreas Gabalier en Mallorca). Estas personas se caracterizan por ponerse a tu lado en las fiestas y reuniones sociales y darte la turra con que si Cataluña esto y que si Cataluña lo otro.

Aviso: son pegajosos.

Quinto momento de terror,

Al cual podríamos llamar pánico en la nieve.

En Europa hay dos clases de ciudadanos: los que saben comer pipas y los que esquían y patinan. Ya adivinará el lector por dónde van los tiros y quiénes somos los españoles.

Exactamente. Cuando uno aterriza aquí, en algún momento le toca aprender (o intentarlo) a esquiar y a patinar. Con el consiguiente peligro para su integridad física. Hay científicos de todo el mundo que piensan que una de las cosas buenas del cambio climático es que, al paso que vamos, pronto desaparecerá el esquí alpino como deporte y los austriacos tendrán que dedicarse a comunicarle a sus descendientes otras habilidades, como la de ser jockey de dromedarios.

En los comentarios a este post, pueden los lectores que así lo deseen dejar también sus momentos de pánico austriacos.

Ayer, en La Tarde en Directo, hablamos de mogollón de cosas interesantes. Como por ejemplo, las consecuencias del cambio climático en Austria, el Equal Pay Day, o la inusual intervención de una patrulla de policía en la Staatsoper. También contamos con la presencia de Miguel Navascués hablando de ciencia ficción.

Todo, todo, todo, lo puedes escuchar aquí.

 

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