¿Cuánto CO2 puede emitir Austria todavía para cumplir con los acuerdos de París?

¿Cuántos gases de efecto invernadero puede emitir todavía Austria para cumplir los objetivos de los acuerdos de París? Los científicos lo han calculado.

21 de Noviembre.- La COP27 se ha terminado con el éxito que todos esperábamos. O sea, poco.

La Humanidad se enfrenta a una emergencia sin precedentes. Una emergencia que, como ya sucedió con la pandemia es, aparte de una amenaza para el futuro de la Humanidad, es un test de inteligencia colectiva.

Solo si la Humanidad consigue entender el calado del peligro al que se está enfrentando se podrán mitigar las enormes consecuencias que el cambio climático está teniendo ya, en todo el planeta.

A esto pretende un grupo de investigadores que se han agrupado en la plataforma CCCA (Climate Change Centre Austria).

Los científicos cifraron en un incremento de 1,5 grados de temperatura el grado de calentamiento asumible para el planeta (tomando como referencia los niveles de la época preindustrial) y ese objetivo, el de que la temperatura no suba más de un grado y medio, es lo que los Gobiernos firmaron en los acuerdos de París.

¿Por qué es tan importante que no suba la temperatura más de grado y medio? Pues lo es, no solo porque, según parece, es el nivel de calentamiento que podríamos administrar, sino también porque sería una especie de barrera de seguridad que evitaría otras reacciones en cadena absolutamente imprevisibles.

Así pues, los científicos del CCCA se han remangado y pimpán pimpán han calculado cuánto dióxido de carbono podría emitir Austria todavía para cumplir con ese compromiso.

Veamos.

Para cumplir con el objetivo de emisiones de los acuerdos de París y que la temperatura no suba más de 1,5 grados de aquí a 2100, el mundo debería emitir aún, como máximo 280 gigatoneladas de gases de efecto invernadero. Sin reducción, o sea, si las emisiones siguen como hasta ahora, en esta década se nos habría terminado el cupo y estaríamos, como dijo el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, con el pie en el acelerador hacia el muro del cambio climático.

Repartido por países, de esas 280 gigatoneladas, a Austria le tocarían 240 megatoneladas de dióxido de carbono.

Y, atención, al ritmo actual de emisiones, ese cupo se nos terminaría en el año 2025. En esta cifra no están metidos otros gases dañinos para el cambio climático, como por ejemplo el metano. Con el metano, estaríamos en 280 megatoneladas.

La cifra está calculada suponiendo que los mecanismos naturales de retención de dióxido de carbono, por ejemplo los bosques, las ciénagas y demás espacios del estilo, siguen funcionando.

Es una previsión optimista, porque estos espacios naturales también se ven afectados no solo por la acción destructora del ser humano (la desaparición de enormes extensiones de la Amazonía, por ejemplo) sino también por el aumento de las temperaturas, del régimen de lluvias y demás propiciado por el propio cambio climático.

Esto significa que, de mantenerse los niveles de emisiones de hoy, el 1 de Enero de 2026, o sea, mañana por la mañana como aquel que dice, Austria debería reducir a cero patatero sus emisiones.

¿Va a pasar? !Claro que sí, guapi! (Las previsiones más optimistas del Gobierno son que Austria será neutral climáticamente hablando en 2040).

Esa fecha, por lo menos, es la fecha que el Gobierno tiene en su programa.

Los científicos austriacos que han elaborado este estudio, entre los que se encuentran personas tan prestigiosas como Harald Rieder de la BOKU Wien, Karl Steiniger de la Universidad de Graz o Claudia Michl, lo ven como una herramienta para que los políticos hagan un “presupuesto” y orienten a los Bundesländer sobre sus estrategias.

Llegar al objetivo de los acuerdos de París es posible, pero se necesita la colaboración (y, sobre todo, la inteligencia) de todos y cada uno de nosotros.

Tenemos que ser conscientes de que la lucha contra el cambio climático, los cambios en nuestro estilo de vida, nos van a hacer mejores y más sostenibles como especie. Europa tiene el deber histórico de servir de avanzadilla y ejemplo para el resto del mundo. Y nosotros, como ciudadanos, tenemos el deber de exigirles a nuestros políticos que se pongan las pilas.

Y que sea pronto.

 

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