¿Cómo ven los austriacos el futuro?

¿Bien? ¿Mal? ¿Regulinchis? El Instituto Gallup ha preguntado a personas de todo el planeta por su felicidad. Los austriacos…Bueno, eso. Lo normal.

2 de Enero.- Hoy, estaba yo comiendo con alguien y charlábamos a propósito de esas personas a las que uno ve muy rara vez. Comentaba yo la melancolía que he visto en los ojos de alguien con quien estuve hablando estas navidades pasadas.

Quien me acompañaba, pensando quizá que eso era lo que yo quería oír, me ha dicho:

-¿Y quién no está triste en estos tiempos? – y ha suspirado.

-¡Anda, pues yo! -le he contestado, riéndome. Porque es así como lo siento, francamente. Me parece que Austria es uno de esos sitios en donde aún se puede vivir muy bien.

Mi compañía, sin embargo, no las tenía todas consigo:

-¿Y no te parece que la vida ya no es tan feliz como hace 15 años?

Yo no he querido seguir, porque tampoco es cosa de ir por la vida de Mr. Wonderful, pero lo cierto es que uno, mientras le dejen seguir riéndose un rato todos los días, no le pide más a la vida. Y el humor, señora es, en la mayoría de los casos, un producto de fabricación propia. Así que, mientras esta fábrica siga funcionando, no vamos mal.

No parece ser el caso de la mayoría de los austriacos. Según una encuesta que ha publicado hoy el Instituto Gallup, un 49% de los habitantes de Esta Pequeña República no se deja engañar por lo bonito que sale todo en el Concierto de Año Nuevo y ve el futuro negro oscuro, como la conciencia de Vladímir Putin.

Se podría objetar que los austriacos, nuestros conciudadanos, son unos cenizos (la clásica historia de Leoncio y Tristón) pero parece que no son los únicos. Gallup ha preguntado en 34 países y en todos reina un miedo al futuro que no se había visto desde la Gran Recesión de 2008. Aunque también es verdad que, en comparación con otras naciones del planeta, los austriacos son especialmente pesimistas (lo llevan “en los genitales” que diría una tía mía).

El porcentaje de pesimistas es, como media, del 34%. En Austria, del 49%. Hace doce meses, la media era de un 28%.

Solo un 18% de los habitantes de este bonito país miramos al futuro con confianza y optimismo. Y no es, por lo menos en mi caso, porque estemos forrados, sino porque estamos convencidos de que no hay mal que dure un siglo y de todo se sale.

El pesimismo austriaco quizá esté relacionado con que somos muy conscientes de lo que perdemos si se pone la cosa fea. Curiosamente, en los sitios en donde la gente va más ligera de equipaje, como en Nigeria, Pakistán, las Islas Filipinas o la India, la gente también es más optimista. Especialmente negativos son en Polonia -con el Gobierno que tienen, no es de extrañar-, la República Checa, Serbia, Francia e Italia.

Tres cuartas partes de los austriacos piensan que nos vamos a dar una buena hostia en lo económico próximamente, a pesar de que hoy se ha sabido que no había tantas personas trabajando desde 2008.

Algo más de la mitad de los austriacos compensa estas perspectivas negativas en lo público con la felicidad privada (un 54%) “Sin en cambio” como dijo el clásico, son algunos menos que en el resto del planeta. Solo un 13 por ciento dice ser infeliz o muy infeliz y el resto se encuentran en esa zona gris del pichí pichá tirando a regulinchis.

La encuesta se reaizó entre octubre y diciembre de 2022 y 35664 personas de más de 15 primaveras abrieron sus corazones en, como queda dicho, 34 países del mundo (alrededor de 1000 personas por país). Las muestras se consideran representativas de la respectiva población de cada país.

 


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