Una oportunidad única en Viena

A partir del viernes, los vieneses y los visitantes tendremos una oportunidad que se presenta muy pocas veces. En el último siglo, en concreto, tres.

31 de Enero.- El viernes pasado, aproveché dos horas muertas para pasear por Viena. Me acerqué al Albertina, porque pensaba (¡Ay, mísero de mí!) que estaría todavía la exposición de Basquiat. El artista neoyorquino se había ido con la música a otra parte.

A pocos pasos, vi que había un patio por el que nunca había pasado y hete aquí que descubrí un museo de Viena en el que no había estado. El que alberga la colección de la millonaria Hedi Horten.

La pobre Hedi no tuvo oportunidad de disfrutarlo mucho. A los pocos días de la inauguración, la señora falleció debido a su edad avanzada. Las mujeres que facturan también la espichan.

El museo no es nada del otro mundo. Hedi Horten tenía un gusto artístico tirando a relamido. Las mejores piezas, sin embargo, están escondidas.

Un fantástico dibujo de Klimt, de una mujer con una corona de laurel, absolutamente hipnótico. Eso, y otro par de dibujos eran, francamente, lo único que valían los quince euros de la entrada.

Hablando de Klimt, a partir de Viena podrá verse en Viena una obra del pintor modernista que no se había visto desde 1964. Se trata de “Serpientes de agua II”. Un cuadro de Klimt que podría haber hecho Klimt o una inteligencia artificial, tan característico es el estilo.

El que no se haya podido ver más se debe en parte a la azarosa historia de la obra. El cuadro fue robado a su poseedora original, la coleccionista judía Jenny Steiner, una importante mecenas de la Sezesion, por los nazis.

En 1940 pasó a manos del director de cine Gustav Ucicky, autor entre otras de la infame Heimkehr, protagonizada por Paula Wessely.

Cuando Ucicky mejoró el planeta muriéndose, cosa que sucedió en 1961, su viuda se cerró en banda para devolver el cuadro a los herederos de su propietaria original, a pesar de que los herederos entablaron un pleito a finales de los noventa del siglo pasado.

La restitución llegó por fin en 2013. La viuda accedió a vender el cuadro, Sotheby´s mediante, por 112 millonarios -comisión de la casa de subastas aparte-. El beneficio se repartió al cincuenta por ciento entre la viuda y los herederos de la propietaria.

El cuadro durmió en un almacén, propiedad de un millonario ruso, que lo compró más tarde por 183 millones de dólares y en 2015 fue vendido por 200 millones a un propietario ruso, que ha sido el que lo ha prestado.

Uno de los obstáculos para que la obra no viajara antes a Austria ha sido la enormidad de la póliza de seguro (300.000 Euros); el museo Belvedere ha conseguido que el propietario pague una parte a cambio de hacerle al cuadro de Klimt un chequeo general y restaurarlo, ya que desde que el cuadro se pintó en el siglo pasado, no había pasado por manos expertas. La pintura se encuentra, según el Belvedere, en un estado muy próximo a cuando salió del taller de Klimt. No ha sido reentelada nunca y conserva su lienzo original.

(Generalmente, cuando aparecen pérdidas de color o agujeros en el lienzo, lo que se hace es reentelar los cuadros, poniendo por detrás otro lienzo que estabiliza la pieza; es una práctica corriente que siempre se hace con procedimientos reversibles y no invasivos).

OTRA HISTORIA DE ESPAÑA

Este viernes se estrena en el canal de YouTube de Viena Directo la serie documental «Otra Historia de España».

¿Cómo hubiera sido la Historia de España si el franquismo solo hubiera durado hasta 1946? ¿A qué retos se hubiera tenido que enfrentar España? ¿Cuáles hubieran sido los efectos en su economía, en la apertura a Europa? ¿Qué hubiera cambiado en la sociedad española?

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