
El 9 de Febrero de 1967, la mitad de los españoles debió de irse a la cama con una considerable calentura. Una austriaca fue la responsable.
24 de Septiembre.- Es probable que la noche del 9 de Febrero de 1967 muchos españoles (y, al menos, un diez por ciento de las españolas) se fueran a la cama con una calentura considerable. La mayor parte, por motivos claramente eróticos y una minoría (entre ellos, Francisco Gil Muñoz, responsable de censura en la entonces naciente Televisión Española) indignados por lo que había sucedido en pantalla. Ni más ni menos que el primer striptease retransmitido catódicamente a toda la nación y en horario de máxima audiencia.
Visto hoy fue un striptease muy púdico, pero en la tele de entonces levantó ampollas. Estaba incluido en el programa “Historias de la frivolidad”, un especial de media hora que la tele franquista le había encargado a Narciso Ibáñez Serrador para presentarlo a diferentes festivales y así mejorar la imágen que la sanguinaria dictadura de Franco tenía en el exterior.
Ibáñez Serrador era argentino (era hijo de un actor argentino, Narciso Ibáñez Menta y de una actriz española, Pepita Serrador) y la chica que se quitó lánguidamente las pesadas piezas de una armadura ante la enfurecida Emilia Gutiérrez Caba fue una austriaca: la actriz Irán Eory.
Irán no se llamaba así, sino Elvira Teresa Eory Sidi. Investigando sobre su biografía he llegado a la conclusión de que debía de ser una de esas personas que se moría por ser normal y corriente, pero a la que no le salía de ninguna manera.
Irán Eory nació en Teherán, el 21 de Octubre de 1939, recién empezada la segunda guerra mundial. Su padre era el dipolomático Friedrich Eory (en aquella época al servicio del tercer Reich) y su madre una señora turca llamada Angela Sidi. Al poco de nacer la niña, la familia Eory se trasladó al Marruecos francés (en donde quizá se encontraron con Rick e Ilsa, en el café del primero) y más tarde a España. A los quince, Irán Eory floreció y se convirtió en una mujer muy atractiva. Tan atractiva que ganó un concurso de belleza en Mónaco.
Su bautismo cinematográfico fue en una película hoy olvidada, El Diablo Toca la Flauta, dirigida por el siempre competente José María Forqué (el padre de Verónica). Irán Eory tenía entonces catorce años.
Su imagen, tan agradable, que se correspondía perfectamente con su natural apacible, fue omnipresente en el cine español de los sesenta. Su popularidad también la llevó al Ente Público (no solo Historias de la Frivolidad, sino ese monumento a la cultura pop que fue “El Irreal Madrid” de Valerio Lazarov, por cierto, otro extranjero, rumano, en este caso).
En 1969, la cosmopolita Irán Eory cruzó el charco para rodar en México una película, Rubí, en la que interpretaba a una mujer bella pero más fría que un témpano. En 1970, Irán Eory se trasladó definitivamente a la república norteamericana, en la cual echó raíces y a la que llegó a considerar su segunda patria.
No solo era guapa, sino que además tenía muy buena voz, de manera que alternó la actuación con la música, en donde se hizo un nombre como baladista romántica.
A partir de mediados de los setenta, Irán Eory se sumergió en el proceloso mar de sentimientos de las telenovelas.
Los títulos hablan por sí mismos: Mundo de Juguete, Doménica Montero, Principessa (esta tiene nombre de tarta helada), Cuando llega el amor, Rosángela, María la del Barrio, Gotita de Amor, etc.
Entre beso y beso al galán de sienes plateadas que impusiera el guión, Irán Eory conoció al que sería su pareja, el actor Carlos Monden, con el que también compartió tablados y platós.
En 2001 hizo su última aparición, en la telenovela infantil Aventuras en el Tiempo.
Más o menos por esa época se le diagnosticó una enfermedad cerebral, la enfermedad de Binswanger, acompañada de un tumor cerebral.
Menos de un año más tarde, en mayo de 2002, Irán Eory falleció a los sesenta y dos años. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas inhumadas en el Panteón Español de Ciudad de México.
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