Prietas las filas

El ÖVP se ha lanzado en tromba a defender al canciller Nehammer. No se sabe si ha sido peor el remedio que la enfermedad.

29 de Septiembre.- Quién más, quién menos, ha tenido la desgracia de tener un jefe con pocas luces, pero del que dependen las lentejas.

Naturalmente, cuando dicho jefe tiene una salida de pata de banco, existen dos posibilidades: la primera, apechugar con ello, poner cara de circunstancias y decir: „mirusté, esto es lo que hay, bastante desgracia tenemos“ esperando la comprensión de la galería. La otra posibilidad, sobre todo sie el jefe tiene mucho poder sobre nuestras lentejas, es hacer de tripas corazón y defender lo indefendible.

Ayer todavía el canciller Nehammer reaccionó a la publicación del vídeo famoso, grabado, por cierto, por una persona de su círculo próximo y, por lo tanto, publicado también por una persona de su círculo próximo. Lo hizo, al más puro estilo Trump, usando otro vídeo, publicado en sus redes sociales, en las que se defendía y, al más puro estilo Rubiales, no daba su brazo a torcer, incapaz de entender que hubiera dicho nada fuera de lo normal.

También al más puro estilo de la Real Federación Española de Fútbol, el resto del Partido Popular Austriaco se ha lanzado en tromba a defender a su jefe, argumentando que lo único que ha dicho, el núcleo de sus palabras, era que “el trabajo debe tener su recompensa” y que las personas menos favorecidas por la fortuna no podían pretender que el Estado sufragase sus necesidades a base de “paguitas”.

La defensa, como la de Rubiales en su momento, ha alcanzado altas cotas de delirio y paranoia, que demuestran que el Partido Popular austriaco, por lo menos sus dirigentes, han perdido todo contacto con la realidad (si es que, desde su privilegio, lo han tenido alguna vez).

El secretario general de esa organización, Sr. Stocker, en plena huida hacia adelante, ha acusado de haber filtrado el vídeo al Partido Socialista austriaco, acusando a su dirección de haber empezado a poner en marcha la estrategia dictada por el instituto SORA (decíamos ayer). En estos papeles se decía que el SPÖ tenía que concentrarse en torpedear los logros del Gobierno, al objeto de crear un ambiente deprimido en la población que la llevase a buscar una alternativa. No puede ser casualidad que, un día después de que el ÖVP presentase su nueva campaña publicitaria “Glaub an Österreich” (Cree en Austria) diseñada para vender los logros del Gobierno, aparezca este vídeo antiguo en donde el canciller reconoce que dichos logros (ejem) no son comprendidos por la gran mayoría de la población la cual, a pesar de vivir en un país fantástico, se obstina en estar molesta por el alza de los precios y las dificultades para llegar a fin de mes.

Por supuesto, Stocker, para no tener que evaluar la literalidad de las asquerosas afirmaciones de Nehammer, retuerce su sentido hasta dejarlas irreconocibles, acudiendo al famoso eslogan de que “el trabajo tiene que tener su recompensa” y, con respecto a lo de llevar a los niños pobres a McDonald´s, diciendo que la prioridad de los padres es que sus hijos coman caliente, aunque esa comida caliente no sea sana. Y que luego, ya veremos.

Por supuesto, Stocker también comenta el caso de las personas (en su aplastante mayoría mujeres) que trabajan a tiempo parcial. Diciendo (cínicamente) que esa circunstancia se debe fundamentalmente a una elección personal y que, trabajar a tiempo parcial está vinculado, lógicamente, a un menor nivel de ingresos.

La gran mayoría del público de Nehammer, en el video famoso, eran hombres. Aquello era un campo de nabos. Todos con su chaquetita loden y todos con su copita de vino en la mano. Mientras ellos estaban riéndole las gracias (que maldita la que tenían) a las afirmaciones de su canciller de su alma, probablemente sus mujeres estaban en casa cuidando de sus hijos.

Pero sin duda, la más pantanosa, la más hedionda de las defensas de Stocker, ha sido que la intervención de Nehammer no estaba pensada para ser pública. Dando a entender que mientras el canciller dice una cosa cuando está “echando discursos” piensa otra cuando está con sus amigotes tomándose unas birras. Admite que el vocabulario fue algo chocarrero, pero que dependiendo del ambiente en el que uno habla (y más si a uno se le ha calentado la boca con la ingesta) utiliza un registro u otro.

De todas las reacciones, la más curiosa ha sido la del vicecanciller Werner Kogler, el cual, por lo menos en público, se ha tomado las palabras de Nehammer con una tranquilidad bastante notable.

Por cierto, Burger King ha reaccionado a la publicidad (involuntaria) de McDonald´s anunciando una “Hamburguesa canciller”. Eso es un departamento de marketing ágil y lo demás es tontería.


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