Museums quartier

80 cuadros de Schiele

El problema de la restitución de las obras de arte robadas por los nazis es siempre complicado. Hoy vemos qué pasó con la colección Grünbaum.

17 de Octubre.- Fritz Grünbaum era un caballero bajito e inteligente. En la foto que manejo, de 1908, está hablando con otras tres personas. Una pareja y otro amigo que está de espaldas a la cámara. Su conversación debía de ser entretenida, porque sus interlocutores le atienden con un placer evidente. Casi se le puede escuchar comentar los chascarrillos de aquella ciudad moderna y optimista que fue la Viena anterior a la primera guerra mundial. La foto está hecha frente al Simplicissimus, muy cerca del sitio en donde, dieciocho años más tarde, en 1926, se construiría el monumento a un personaje por el que, a buen seguro, Grünbaum no debía de tener mucha simpatía: el conocido antisemita Kar Lueger, alcalde entonces de la ciudad.

Fritz Grünbaum charlando con amigos enfrente del Simplicissimus, 1908 (foto: Wikipedia)

Grünbaum era judío. Había nacido en Brno, en una familia burguesa de comerciantes de arte. Había estudiado leyes, pero pronto su interés por la literatura le llevó a los escenarios, en donde hizo reír al público junto a Karl Farkas. La carrera de Grünbaum como cabaretista (humorista), autor de operetas, canciones diversas y demás, se extiende hasta los treinta del siglo pasado. Durante ese tiempo, formó una considerable colección de arte, principalmente dibujos. Entre las obras que le pertenecieron hubo casi ochenta de Egon Schiele que hoy valdrían una fortuna. En 1938, el pobre Grünbaum fue deportado a Dachau, de ahí, le llevaron a Buchenwald y de nuevo a Dachau. Allí, terminó el pobre sus días, el 14 de enero de 1941, comido por la miseria y las enfermedades. Aún así, y según testimonios de sus colegas de prisión, Grünbaum hizo reír a la gente hasta el último minuto de su vida, aliviando los sufrimientos de sus compañeros de fatigas con bromas, algunas peligrosas. Por ejemplo, cuando un guardián del campo le negó un trozo de jabón para lavarse, le dijo que “quien no tenga dinero para jabón no debería poner un campo de concentración” también se reía de su desgracia diciendo que la dieta del campo de era el mejor remedio para la diabetes.

Estando en Dachau, los nazis le forzaron a firmar un documento por le que renunciaba a su colección de arte, compuesta de 446 piezas. La galopante corrupción que reinaba en el Tercer Reich hizo que el conjunto se disolviera rápidamente. No está claro a qué manos fue a parar la colección durante la segunda guerra mundial, pero lo cierto es que en los años cincuenta la mitad apareció en manos del marchante de arte suizo Eberhard W. Kornfeld. Desde entonces, los herederos de Grünbaum están luchando por recuperar las obras de arte robadas, con desiguales resultados.

Su último éxito ha sido la recuperación de siete dibujos de Egon Schiele a instancias de la fiscalía de Manhattan. Nada más recuperarlos, fueron vendidos. Seis de ellos en la sala de subastas Christie´s y el séptimo a un coleccionista particular. En total, las ventas les reportarán varios millones de dólares. Los antiguos propietarios de las obras eran el MOMA de Nueva York y el Santa Barbara Museum of Art. Otros dibujos estaban en colecciones particulares.

La mitad del dinero obtenido irá a parar a la Grünbaum Fischer Foundation, que se ocupa de ayudar a artistas jóvenes. La otra mitad la disfrutarán los herederos de Grünbaum.

La República de Austria también ha sido objeto de varias demandas de restitución por parte de los herederos de Grünbaum. En concreto, por una docena de obras que se custodian en el Albertina y en el Leopold Museum. La comisión de restitución, en este caso, desestimó las pretensiones de los herederos.

 


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.