Esta es la palabra del año en Austria

Como todos los años se ha elegido la palabra del año, el “palabro” del año, y la palabra de los jóvenes del año en Austria.

8 de Diciembre.- Todos los años la Sociedad Para el Alemán austriaco en Graz hace una encuesta sobre diferentes categorías relacionadas con el vocabulario y la actualidad. Se elige “la palabra del año” (Wort des Jahres), el “palabro” del año (Unwort des Jahres) y la palabra de los jóvenes del año.

Suele ser un repaso muy aleccionador sobre la actualidad de los últimos trescientas sesenta y cinco días, porque la palabra, ya se sabe, es un traje a medida sobre la actualidad.

Por cierto que la Sociedad en cuestión tiende a la guasa y se agradece mucho. Aunque también es probable que la guasa esté también influenciada por el público votante.

Sin más: este año, la palabra del año ha sido “Kanzlermenü”.

Recordará la distinguida audiencia de Viena Directo que hace unos meses, al canciller Nehammer se le calentó la boca, en presencia de algunos de aquellos que, con más aplicación, aplican sus lenguas a su esfínter anal (al del canciller, por supuesto).

Dijo Nehammer casi literalmente que en Austria no tenía nadie por qué pasar hambre, que cualquier padre de familia que tuviera problemas para darle a sus hijos una comida caliente podía llevarles al McDonald´s, para que sus pequeños remediaran la gazuza con una hamburguesa y unas patatas fritas, por tres jEur.

Que no era sano (por lo menos, reconoció eso) pero que peor era morirse de hambre.

La patulea que le rodeaba, la mayoría personas que tenían al servicio en casa cuidando de sus niños, le rió la gracia al canciller. El vídeo trascendió y de ahí salió el “menú del canciller”.

Por cierto, que otras cadenas de comida rápida y alguna de comida lenta se apresuraron a utilizar la “bocachancla” del canciller para hacer campañas de marketing.

Candidatas a palabra del año también han sido “Klimakleber” (en referencia a quellos que se pegan al asfalto para protestar por las guarrerías que le hacemos al clima), “Blödemie” en referencia a la sobreabundancia de personas sin dos dedos de frente -votantes de la exrema derecha en su mayoría- o “Gierflation”, compuesto de Gier, avaricia, e inflación y que alude a la tajada que sacan los supermercados subiendo los precios a troche y moche poniendo como excusa a Putin, sin que haya en realidad motivo para ello.

Para el palabro del año, la competencia ha estado reñida pero al final ha ganado “Klimaterroristen” (ver párrafo anterior), también ha sido candidata “Volkskanzler”, que es como los nazis llamaban a Hitler (el canciller del pueblo) y que, mutatis mutandis, es como también llaman a Kickl aquellos que le quieren donde la gente sensata no querría verle nunca en la vida.

Normaldenkende”, concepto alumbrado por Johanna Mikl-Leitner, también ha pisado fuerte en las quinielas.

Se trata de aquellas personas, según la ínclita gobernadora de Baja Austria, que utilizan en todas las cosas de su vida el sano sentido común, que nunca se salen del justo medio y que, por lo mismo, son alérgicos a perniciosas novedades como el lenguaje inclusivo (puaj), el feminismo (qué horror) o los derechos del colectivo LGTBIQ (por ejemplo).

En resumen, todas esas personas que solo piensan (cuando utilizan la única neurona que les funciona) lo que escriben Jeannée en el Kronen Zeitung o Grosz en el antiguo Österreich.

O sea, personas que no tienen nada (o muy poco) entre las dos orejas.

Por último, la palabra de la juventud 2023 es “Brakka”.

Presonalmente” uno no la ha escuchado, pero como ya frisa los cincuenta, es lógico y nada preocupante.

Brakka significa “pantalones” pero también cualquier cosa que el hablante desee que signifique como elemento de relleno (yo tenía un amigo cuando era chaval que no hubiera podido sobrevivir sin el verbo “petar” que utilizaba de comodín incluso en las situaciones más inhóspitas).

La Sociedad también vota la frase del año.

Este, ha sido la de un sindicalista del metal que le dijo alto y claro a la patronal, que le ofrecía una paga única para compensar la inflación, que “con los pagos únicos se fueran a cagar” (sic).

En cuanto al equivalente al “palabro” del año en frase, la ganadora ha sido una flatulencia de Gottfried Waldhäusel, un político de extrema derecha, que le dijo en directo a una niña de padres extranjeros que, sin gente como ella “Viena seguiría siendo Viena” (y no lo que es ahora, un lugar lleno de gente foránea, quedaba implícito).

La votación tuvo lugar entre el 10 de Septiembre y el 4 de Diciembre y han participado más de dieciocho mil personas.

La APA (Austria Press Agentur) patrocina la elección.

 


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