Viena es hoy un hervidero de rumores

La inoportunidad tiene un nombre: Rudolf Fussi. Su aparición en escena ha llenado Viena de rumores.

 

LTED 06.10.2024: Tomando posiciones

8 de Octubre.- En estos momentos, Viena es un hervidero de rumores. En primer lugar porque se ha confirmado que el canciller Nehammer y Andreas Babler han mantenido una conversación „de sondeo“. Una conversación muy discreta, naturalmente, la cual solo ha salido a la luz cuando las noticias han empezado a correr por esta capital que el Danubio riega con sus cantarinas aguas.

Los protagonistas de la discusión dicen que la cosa fue para testar „la atmósfera“ reinante entre los dos partidos. La prensa basura va más allá. Ayer, el papel de la familia Fellner, el antiguo Österreich, decía que una coalición a tres estaba ultimada e incluso daba una lista de posibles ministros.

¿SON CREIBLES LOS RUMORES?

La rumorologíapodría tener cierta credibilidad, aunque uno piensa que aproximadamente un ochenta por ciento se debe a la imaginación calenturienta y al hamber de clicks de los Fellner, siempre dispuestos a vender tetas, sangre o política basura (no necesariamente por ese orden de importancia). Se sabe que durante este verano delegaciones del SPÖ y del ÖVP se reunieron para consensuar un curso de acción para el caso de que sucediera lo que al fin ha sucedido.

Por parte del SPÖ, por cierto, fue Ludwig, el alcalde de Viena, el cual pasa por ser un hombre nada extremista y acostumbrado a ese tipo de negociaciones que eigen calma, mano izquierda y una cierta capacidad de hacer concesiones al contrario.

Si todo lo anterior es así, hoy ha surgido una noticia que podría poner esta deseable situación patas arriba (deseable porque sería el mal menor, al evitar la catástrofe de que la extrema derecha tocase poltrona).

RUDOLF HARÁ MAÑANA UN ANUNCIO

Un tal Rudolf Fussi ha anunciado su intención de presentar mañana su candidatura para dirigir la socialdemocracia austriaca.

Fussi es un conocido relaciones públicas de cuarenta y seis años, conocido por no tener filtro y, en general, por hacer y decir lo primero que se le pasa por la cabeza sin reparar demasiado en las consecuencias de sus actos.

Cuando Andreas Babler fue nombrado para el cargo que ocupa actualmente, Fussi se alegró y en su cuenta de Twitter (esa red social a la que nadie llama X) se mostró ufano y dijo querer volver a ser miembro del SPÖ. Se hizo miembro. Lo mismo que antes había sido miembro, igual de pimpante, del Team Stronach, y de un efímero Círculo Liberal.

En general, de su biografía se desprende que nadie en sus cabales iría con el bueno de Fussi ni a por cien gramos de jamón de York. Parece tratarse de una persona con ese tipo de personalidades bulliciosas que florecen en tiempos de tribulación. Ese tipo de personas que se inclina más por el ruido que por las nueces.

Ha sido escritor de discursos para Christian Kern y, según parece, también estuvo implicado en confusos asuntos relacionados con un personaje llamado Tal Silberstein, en la campaña de 2017.

¿Y cómo decidió presentarse a cabeza del SPÖ? Según ha confesado él mismo, su caída en el camino de Damasco se produjo la noche de las elecciones, en el café Landtmann. En este lujoso local, no muy lejos de la sede central del Partido Socialdemócrata, Fussi le dijo a los suyos algo así como “ahora me presento yo”. Sus amigos se lo tomaron a cachondeo, pero a Fussi le han bastado apenas diez días para poner en pie su candidatura.

Una que llega en el peor momento posible, con una extrema derecha crecida y una ristra de procesos electorales a la vista. Nada que aconseje tener el partido con la tripa abierta en canal a la vista de todo el mundo.

Si se cumple lo que se espera, Fussi anunciará de manera oficial sus intenciones mañana. A partir de ahí necesitará que le apoye el 10% de la militancia de, por lo menos, cuatro Bundesländer diferentes. Esto viene a ser 14000 personas. No parece que lo vaya a tener demasiado fácil. Aunque ya se sabe que, cuando se tiene la sensación de que una estructura es frágil, los salvapatrias abundan.

En el SPÖ no parece que estén demasiado por la labor y es bastante probable que esto de Fussi quede, al final, en agua de borrajas. Por una vez, quizá sea mejor lo malo conocido.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.