En el lugar sin límites

Un reportaje de la ORF ha sido utilizado en Rusia con fines propagandísticos. El objetivo estaba claro.

 

LTeD 13.10.2024: Vorarlberg ha hablado

18 de Octubre.- Uno de los factores del éxito (a corto plazo) de los partidos y los regímenes totalitarios es la apariencia de uniformidad ideológica, de simplicidad, de simetría.

ENGANCHADOS A LO SIMPLE

Como la conciencia de la sociedad está secuestrada por el poder y la disidencia se elimina concienzudamente, se provoca artificialmente una sensación sedante para la masa. Las personas que no están implicadas directamente en los mecanismos de represión y que, por lo tanto, no son conscientes en su vida diaria del proceso de „limpieza“ y de simplificación ideológica en el que viven, tienen una sensación de habitar un lugar en donde solo hay unanimidad y en donde la claridad es máxima. Buenos, malos, correcto e incorrecto.

El sistema se protege a sí mismo porque, en cuanto entran opiniones discordantes en la burbuja construida desde el centro de poder, la gente reacciona con desagrado y trata por todos los medios de volver al redil ideológico del que les han sacado momentáneamente. Si la trampa está construida de una manera profesional, las personas se enganchan a esa simplicidad como a una droga y es dificilísimo que salgan de ahí. En Austria, por ejemplo, el entramado de medios construido alrededor del FPÖ, cuya clave de bóveda es el canal de YouTube y cuyas piezas son las innumerables páginas web que se rebotan y se repican unas a otras de manera circular, tiene exactamente esa vocación.

Los votantes del FPÖ están enganchados a ese mundo en donde los papeles están repartidos tan eficazmente y en donde todo es predecible. Un mundo hecho de extranjeros malos, austriacos buenos, políticos de izquierdas traidores por definición y „gente“ inocente que vive rodeada de peligros de naturaleza vaga pero amenazante, en donde todo es sencillo y reconocible como en una película de género.

Yo conozco a austriacos presos en esa burbuja y que hoy serían incapaces de salir de ella, por lo menos voluntariamente.

EN EL LUGAR SIN LÍMITES

La Federación Rusa vive bajo un régimen totalitario. Desde principios de este siglo, hace más de dos décadas, desde el poder se ha perfeccionado un mecanismo que, por medios más o menos violentos, ha ahogado cualquier tipo de disidencia. Los medios de comunicación de masas son absolutamente monocolor y los rusos viven expuestos a una propaganda simple y machacona que hace tiempo que ya no distinguen de las auténticas noticias y a la que están enganchados como el adicto que no puede vivir sin la heroina.

Hace unas semanas, el corresponsal de la ORF en Rusia, Christian Lininger, confeccionó un reportaje, emitido el 3 de octubre, en el que se enfrentaba a la realidad, sumamente problemática, de que, a pesar de las sanciones occidentales, la economía rusa está muy lejos de ir fatal. Por lo menos a un nivel macro.

En el reportaje se aludía a los efectos de la guerra en Rusia y a la disidencia de la opinión aplastante promulgada desde el poder. Un hombre decía que varios de sus amigos habían muerto en Ucrania.

La cadena estatal Rosija 1 (Rusia 1) cogió el reportaje de la ORF, lo troceó, le puso una locución distinta, eliminó partes (por ejemplo, las declaraciones del hombre hablando de sus amigos muertos) y lo reconvirtió en una pieza de propaganda que, en el telespectador medio ruso, debió de provocar la sensación de que como en Rusia no se vive en ninguna parte y que, por envidia, todo el resto del mundo se ha confabulado contra el bueno de Vladímir Vladimirovich Putin, el cual cuida con celo de que los habitantes de la federación rusa vivan en el mejor de los mundos posibles.

Si ese telespectador medio tiene algún problema, se consolará pensando lo mismo que me dijo a mí una jefa que yo tuve cuando se me ocurrió un día quejarme de las condiciones que reinaban en la empresa.

„Paco, me dijo, en todas las demás empresas las condiciones son iguales o peores, no cambies hombre, por lo menos aquí ya sabes a qué atenerte“.

Esa frase fue el empujón que necesitaba para decidir coger las de Villadiego lo más rápido posible.

Por supuesto, el material ha sido usado sin permiso de la ORF, violando todas las reglas posibles del copyright y de la ética periodística. La dirección de la cadena pública austriaca ha hecho valer una protesta en la embajada rusa en Viena.

Ya sabemos todos cuál va a ser el resultado.


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