
Hoy se ha hecho oficial: el 16 de mayo de 2026, Europa entera tendrá los ojos puestos en Viena
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20 de Agosto.- En mayo de este 2025 terminó un ciclo de Eurovisión y echó a andar el siguiente.
En la localidad suiza de Basilea -marco incomparable de belleza sin igual- el representante austriaco ganó el codiciado micrófono de cristal, al tiempo que su cuenta corriente se hacía más lustrosa debido a los derechos de autor de Wasted Love, la canción con la que convenció a los eurofans y también a los jurados.
Fue una decisión, quizá se recuerde, bastante apretada. El Gobierno de Israel había hecho una cuestión de estado ganar el festival y, para ello, empleó todos los recursos a su alcance para “trucar” el televoto. Un sistema que, por otra parte, carece de los mínimos controles y es tan solo una manera que la Unión de Radiodifusión Europea tiene para financiar el festival. El ganador se decidió literalmente en el último minuto de las votaciones y la emoción se mantuvo hasta el final. La representante israelí, para alivio general, se marchó a su casa siendo segunda y JJ se trajo el trofeo a Viena.
Normalmente, una victoria de semejante calado -Eurovisión tiene aún una gran importancia simbólica- deviene para el campeón en una sucesión de actuaciones, presentaciones, ruedas de prensa, apariciones en televisión y todo lo demás. Sin embargo, en este caso no ha sido así.
JJ (ahora lo sabemos) fue el pionero en decir lo que hoy por hoy está en boca de todo el mundo. Esto es: que lo que el Gobierno de Israel lleva muchos meses haciendo en Palestina es una canallada sangrienta por lo que nuestros descendientes en este mundo quizá nos pidan cuentas. En mayo, el clamor no era aún tan general como es hoy, sin embargo, y JJ tuvo que enfrentarse con toda esa gente para quienes su victoria era una china en el zapato. Entre ellos, los que odian el festival de Eurovisión como evento LGTBIQ+ por antonomasia.
Los ataques por parte de la extrema derecha fueron feroces e incluso un cargo del FPÖ abogó porque la ORF renunciase a organizar el festival por supuestos riesgos para la seguridad y para que no se produjeran manifestaciones “antisemitas”.
El delito de JJ fue decir que, si se había excluido a Rusia de Eurovisión por haber invadido Ucrania, no tenía ningún sentido que Israel pudiera seguir participando. Naturalmente, el representante austriaco, en su ingenuidad, no se daba cuenta de que el principal patrocinador de Eurovisión es Maroccan Oil, que es una empresa israelí.
Tras las críticas, JJ se disculpó educadamente, y condenó toda forma de violencia aunque, como suele suceder con estas tormentas que se abaten sobre internet, la cosa ya no tenía remedio.
Debido a esto, probablemente, JJ se ha visto obligado a mantener un perfil bajo desde que ganó el estival de Eurovisión. Los medios de comunicación de masas no le prestan mucha atención y la ORF tampoco hace demasiado por promocionarle -también porque el cantante austriaco no lo necesita mucho, porque es un chico moderno y tiene bastante con sus redes sociales-. En estos momentos se encuentra preparando su álbum de debut -esto de “álbum de debut” es una cosa muy siglo XX- y grabando el que, se supone, será el primer sencillo.
Hoy, la ORF ha dado a conocer el festival de Eurovisión 2026 se celebrará en Viena. El presupuesto inicial es mareante: más de veintidós millones de Euros -se dice, se comenta, se “rumoreda” que el de Basilea costó cuarenta- aunque es probable que se recupere sin problemas. Por supuesto, se prevé que haya un debate a propósito de la participación de Israel aunque, a la velocidad a la que funciona el mundo, lo cierto es que de aquí a mayo de 2026 pueden pasar muchísimas cosas. Tanto aquellas que inclinen la decisión hacia un lado como aquellas que puedan inclinar la decisión hacia otro.
La edición de 2026 será la septuagésima, y la ORF tiene planeado que la persona que vaya a representar a Austria se elija en una serie de programas en los que el público pueda participar. Aunque la experiencia diga que, por lo general, obtienen mejores resultados los cantantes elegidos “digitalmente” o sea, a dedo.
También se han anunciado documentales a propósito de Eurovisión en los que se contarán tanto su historia como sus diferentes facetas, al objeto de celebrar este aniversario redondo.

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