
El asesinato de Charlie Kirk en los Estados Unidos recuerda mucho a un incidente que fue la antesala de la guerra civil austriaca de los años treinta.
12 de Septiembre.- La mayoría de los analistas de las tendencias sociales están de acuerdo en que la situación actual de los Estados Unidos es de preguerra civil. Se está repitiendo, de hecho la misma situación, en lo económico y en lo social, que llevó a la guerra de secesión en el siglo diecinueve. Entre otros, una economía estancada, una enorme desigualdad entre ricos y pobres, un exceso de aspirantes a formar parte de las élites y, sobre todo, muy importante, la pérdida por parte del Estado del monopolio de la violencia, pérdida debida a la cantidad de armas de fuego en manos de particulares.
Para muchos de estos analistas, la pregunta ya solo es el cuándo. Cuál será el incidente que haga saltar por los aires el polvorín. La historia ha demostrado que se necesita tan solo una chispa para que la violencia larvada estalle.
Antes de ayer, en Utah, fue asesinado Charlie Kirk, una de las caras más conocidas de la extrema derecha americana. Desde el minuto cero, las redes sociales ardieron, señalizando exactamente la enorme anchura del foso que separa a los dos bandos. Como dice mi amigo, el profesor Julián Casanovas, la historia no se repite, pero rima. El asesinato de Charlie Kirk recuerda mucho a un incidente que anunció la breve (pero virulenta y trascendental) guerra civil austriaca.
Se produjo en 1927, en la localidad de Schattendorf, en Burgenland. Durante un tiroteo entre miembros del Schutzbund ( la organización paramilitar de signo izquierdista) y leales al depuesto emperador de signo conservador, fueron asesinadas dos personas (hasta su muerte en 1922, el antiguo emperador, Carlos, estuvo intentando por todos los medios recuperar el trono austriaco o húngaro mediante conspiraciones que siempre terminaron abortadas). Uno de los muertos en Schattendorf, por cierto, era un niño.
Los sucesos de Schattendorf se juzgaron en julio de 1927, en Viena. El proceso fue seguido con gran interés y creciente tensión por la opinión pública. En las calles había gran indignación porque llovía sobre mojado. Hasta aquel momento, había habido varios asesinatos de trabajadores en incidentes semejantes y, cuando habían sido juzgados, los acusados habían terminado con penas muy suaves. En este caso, el jurado, después de haber escuchado los testimonios de los testigos del caso y de no poder formarse una opinión sobre si las muertes habían sido el resultado de la mala suerte, consideró que los miembros del Schutzbund que se sentaban en el banquillo de los acusados eran inocentes y el juez, que debía de ser simpatizante, incluso les llamó “hombres de honor”.
La multitud entre la que, por cierto, se encontraba un joven Elías Canetti (que aprovechó los hechos sucesivos para escribir su gran obra “Masa y Poder”) se echó a la calle sin que la dirección del Partido Socialdemócrata, que era el que gozaba de más implantación en las masas obreras, pudiera hacer nada para evitarlo. El gentío, fuera de control, se abatió sobre el Palacio de Justicia situado junto al Parlamento de Viena, prendiendo fuego al edificio que pronto estuvo ardiendo por los cuatro costados. La policía recibió la orden de disparar contra los manifestantes.
La llamada Revuelta de Julio se saldó con 89 muertos (entre ellos, cuatro policías), casi 1100 heridos y, lo que es peor, casi 1000 nuevas incorporaciones a la fuerza ultraderechista del Heimwehr y, debido a la postura inflexible del canciller, el prelado Ignaz Seipel, que justificó en todo momento la actuación de la policía, la cual había disparado contra la multitud desarmada como si se hubiera tratado de conejos, se produjeron hasta final de 1927, 28.000 actos de apostasía de la Iglesia. El tornillo de la polarización estaba cada vez más tenso y, la socialdemocracia, como contrapeso de un poder de signo ultraconservador, decisivamente debilitada.
Hasta 1933, la espiral de violencia que tuvo su principio en estos acontecimientos se fue haciendo cada vez más profunda. A raíz de los sucesos de 1927 y con el auge creciente del nazismo alemán, el Heimwehr fue derivando más y más hacia un movimiento fascista al modelo italiano.
Dados los antecedentes, es bastante improbable que el movimiento MAGA (ese embrión de partido autoritario) trate de rebajar la tensión y de hacer que las aguas vuelvan a su cauce. Desgraciadamente, el asesinato de Kirk, como pasó en Austria, probablemente sea el inicio de un movimiento hacia un conflicto abierto.
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