
Los últimos trescientos cincuenta y tantos días nos han traído todo tipo de noticias y de sabiduría que no teníamos. Aquí, una selección.
23 de Diciembre.- Espero que, al recibo de esta, haya varios nuevos millonarios entre los lectores de Viena Directo.
Empezamos hoy el resumen con las noticias más importantes de este 2025 que se nos escapa ya entre los dedos.
Como es tradicional, Austria entró en 2025 con el concierto de año nuevo. Entre bambalinas, sin embargo, se mascaba la tensión. Las últimas elecciones legislativas no se habían resuelto con un ganador claro. La extrema derecha había conseguido el mayor número de votos pero el Presidente Van der Bellen encargó la formación de Gobierno al candidato del Partido Popular, por considerarle el más apropiado para llevar a cabo las negociaciones necesarias para formar un nuevo Gobierno. Sin embargo, aún con los compases de la marcha Radetzky en el aire los Neos se retiraron de las negociaciones y le dieron la puntilla a esta primera ronda de contactos. Para contrariedad de todas las personas decentes de este país, por cierto.
Al día siguiente, las otras dos partes, a saber el ÖVP y el SPÖ también se retiraron de la mesa de negociaciones y el presidente Van der Bellen se vio en la necesidad de tomar una decisión amarga, pero inevitable: encargarle al FPÖ la formación de un nuevo Gobierno. Vistas experiencias anteriores, se extendió una cierta inquietud por las cancillerías europeas. La última vez que la extrema derecha gobernó en Austria, la cosa terminó con el Estado con las tripas abiertas y los servicios secretos austriacos en un estado calamitoso.
Se iniciaron unas nuevas negociaciones ante las cuales las personas decentes tensaron el esfínter anal (with pardon). Sin embargo, la noticia más bomba de enero estaba por llegar. El día 23 de enero el empresario y otrora niño bonito de la economía austriaca, René Benko, fue detenido y puesto a disposición judicial acusado de estafa. El grupo Signa, que le pertenecía, había quebrado víctima de las turbulencias financieras mundiales y, mucho más, por culpa de los defectos que tiene toda estafa piramidal. Cuando el dinero que coges de Pepito no da para pagarle a Juanito, básicamente.
Se trataba (se trata aún) de la quiebra más aparatosa de la historia de Austria. Es probable que sus consecuencias se prolonguen en décadas de procesos judiciales entrecruzados. René Benko, a estas horas, sigue en la mazmorra fría y es poco probable que vaya a salir próximamente.
El 12 de febrero las negociaciones entre la derecha del ÖVP y la extrema derecha del FPÖ se rompieron definitivamente. En gran parte por eso que suele llamarse
“el factor humano en los negocios”. La intrahistoria de aquel fracaso conviene recordarse, quizá porque se fraguó de la manera más austriaca que pueda imaginarse. Varios políticos ultras se presentaron en el llamado “Baile de los Cazadores” en el Hofburg, y parece ser que su conducta, asaz insolente, con políticos del ÖVP también presentes en esta ocasión social, llevó a que los conservadores vieran que un gobierno a pachas con el FPÖ les obligaría a tragarse más sapos de los que ya estaban dispuestos a tragar.
Los negociadores miraron alrededor pidiendo socorro y la ocasión fue aprovechada, con la mayor discreción, para recalentar unas negociaciones entre barones del ÖVP y del SPÖ, que se habían quedado en una declaración de intenciones para el caso que ganara la extrema derecha. Estos encuentros se habían producido en el verano de 2024 y eran un secreto a voces (vamos, tan secreto a voces que uno, que es un mindundi, se enteró). Finalmente, conservadores y socialistas, a despecho de sus líderes (especialmente de Babbler) maniobraron para buscar una nueva base común. Los ultras se dolieron del presunto desaire y se sentaron a lamerse las heridas.
El 22 de febrero se anunció la nueva coalición a tres. Y en esas seguimos. Desde entonces, al gobierno tripartito le ha tocado capear un temporal económico de considerables dimensiones, mientras la intención de voto de la extrema derecha, ayudada por el contexto internacional (el Trumpismo) engorda y engorda como un grano purulento.
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