
Después del verano pasaron algunas cosas tristes pero una curiosa y hasta entrañable. Vaya una cosa por la otra.
29 de diciembre.- El día primero de septiembre de este año quedará en la historia como un día de pesadilla para los cuñados de esta tierra que nos acoge. De los creadores de “¿Qué más quieren los maricas si ya pueden casarse?” llegó “Pues si yo fuera mujer y me mandasen fotos de una minga, estaría muy contenta”. Esto es, después de una larga batalla que terminó en el Parlamento, el Gobierno austriaco prohibió lo que viene siendo conocido como “fotopollas”. Para muchos, entre los que, por cierto, NO me encuentro, una prohibición innecesaria. Para otros, un “ya iba siendo hora”.

En este año lleno de noticias tristes, fue un agradable paréntesis una noticia alegre o, por lo menos, curiosa. Tres hermanas (monjas) de Salzburgo, se ganaron un puesto en el palmarés de las noticias chocantes al convertirse en las segundas monjas ocupas de la Historia (con permiso de las ex clarisas de Belorado, por supuesto). Las aguerridas monjas habían sido enviadas a una residencia de ancianos y allí no estaban a gusto y se sentían morir de hastío. Con santo empuje, volvieron al que había sido su convento de toda la vida, vacío y sin uso hasta entonces, y encontraron a un grupo de amigos para ayudarles a resolver las tareas de la vida diaria. Al final, la Iglesia resolvió en favor de las monjitas, y allí viven felices y contentas sus últimos días.
El quince de septiembre, un conocido hombre de la conversación pública estadounidense, Charley Kirk, fue asesinado por un demente -por cierto, sigue sin estar claro por qué ni por qué no, aunque uno piensa que quizá se trató de “fuego amigo”-. La muerte de este hombre, joven padre de dos hijos, causó un terremoto en la zona de influencia de los Estados Unidos y, cómo no, en la esfera ultraderechista. El fallecimiento de Kirk causó algunas reacciones no poco curiosas, como que pueblos de Austria con los que el occiso no tenía ningún tipo de relación le nombraran ciudadano de honor.
Llegamos a Octubre, momento en el que Viena Directo cumplió diecinueve años de existencia (ya estamos en el vigésimo). Inauguramos el mes con el enésimo caso de injerencia rusa. En este caso, a través de la sede de la agencia de noticias Tass en Viena. De tan frecuentes, he obviado mencionar estos casos de espionaje en el resumen anual de lo que ha pasado en este 2025 y algo me dice que, junto con los sabotajes y la desinformación, este tipo de sucesos formarán parte también de la crónica de 2026 (como decía el pobre de Antonio Gala, q.e.p.d. ¡Ay!).
Y el 21 de octubre, sin duda, una de las noticias del año que hizo correr los proverbiales ríos de tinta (habrá que cambiar pronto la expresión, porque ya no se imprimen tantos periódicos, pero en fin). Ese día, entraron en el museo del Louvre los ladrones y al pobre de San José le robaron los calzones. Bueno, no: al pobre del museo del Louvre le robaron un botín de joyas y piedras preciosas. Entre esas piedras preciosas y ese oro, algunas alhajas que habían pertenecido a Maria Luisa de Austria, la segunda esposa de Napoleón. Por eso fue objeto esta noticia de la atención de Viena Directo.
Por cierto, que ese año, Viena Directo empezó a usar la inteligencia artificial generativa para producir algunos contenidos relacionados con esta página. Por ejemplo, este podcast relacionado con un tema candente: la prostitución en Austria.
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