Orgullo UE (1): La Europa de los consumidores

Imagen falsa creada con IA

En este año 2026 dedicaremos los viernes a desgranar los múltiples beneficios que la Unión Europea tiene para todos nosotros.

2 de enero.- Ayer, primero de enero, pasaron dos cosas que tienen mucho que ver con el tema de este artículo. Por un lado, genéricamente, se conmemoraban cuarenta años de la entrada de España en la Unión Europea (entonces, Comunidad Económica Europea). Me acuerdo perfectamente de la firma del tratado de adhesión y, sobre todo, me acuerdo del reportaje de Informe Semanal que contaba la restauración cuidadosa de la mesa histórica sobre la que se firmó el tratado en el Palacio de Oriente.

Por otra parte, más concretamente, el Presidente de Esta Pequeña República, Alexander van der Bellen, llamó a sus conciudadanos a que se unieran a un nuevo patriotismo europeo. Los llamó a defender uno de los bienes más importantes que tenemos los ciudadanos de este continente: la Unión que nos ha permitido que Europa se convierta en una de las zonas más prósperas y ricas del planeta, un oásis (acosado en estos tiempos) de libertad y democracia.

A mí Van der Bellen me cae muy bien, y la Unión Europea me cae todavía mejor. Le estoy muy agradecido a la Unión que nos cobija por mis veinte años en Austria, los cuales años, sin la Unión, hubieran sido muchísimo más complicados. Por eso, voy a dedicar todos los viernes de este año 2025 a presumir de Europa, y a escribir a propósito de las cosas estupendas que la Unión tiene para todos nosotros.

Procuraré no hacerlo desde el punto de vista macro, sino desde el punto de vista micro, o sea, trataré de aludir siempre a las ventajas concretas que la Unión tiene para todos y cada uno de nosotros, las personas que vivimos en este continente.

La Unión Europea empezó siendo un mercado común, esto es, que los cimientos de la actual estructura política que nos acoge fueron, primigeniamente, económicos. Por supuesto que había detrás un concepto político y, sobre todo, una voluntad: la de evitar que se reprodujeran las guerras que habían costado millones de vida desde tiempos inmemoriales y, singularmente, las guerras que habían desangrado a Francia, Alemania y el Reino Unido. Al principio eso se veía como una utopía que, como pasa con todas las utopías, solo unos pocos creían que fuera realizable.

En honor a esos principios, esta serie de artículos empezará por el aspecto más llamativo de la Unión, el económico y, singularmente, por los beneficios que el mercado único nos trae a todos en tanto que consumidores.

En primer lugar, al no existir aranceles ni barreras comerciales entre los países de la Unión, los precios son más bajos y se aumentan las posibilidades de elección, lo cual favorece la competencia. Las empresas de la Unión Europea pueden vender sus productos en un inmenso mercado, sin tener que “pagar la entrada” que suponen los aranceles, ni tener que pedir permiso a los diferentes Gobiernos. Esto garantiza que los consumidores paguemos precios más competitivos. Pero, quizá tan importante como esto, es que la legislación europea en materia de protección a los consumidores, garantiza que todos disfrutemos de los mismos derechos en todo el territorio de la Unión y, sobre todo, que podamos estar seguros de que los productos que compramos, para ser comercializados en la Unión Europea, están fabricados utilizando los más altos estándares de seguridad y de protección de la salud.

Gracias a la Unión Europea, todos damos por sabido que hay determinadas sustancias que los fabricantes tienen que evitar si quieren comercializar sus productos en la Unión. La importancia de esto se ve, por ejemplo, si uno se asoma fuera. A los Estados Unidos, sin ir más lejos. Por internet ruedan vídeos de consumidores americanos que alertan sobre comida producida utilizando productos químicos que mejoran el aspecto de los alimentos pero que son cancerígenos. Los europeos no tenemos este problema: al priorizar la salud de los ciudadanos sobre el beneficio empresarial todos podemos estar segurísimos de que lo que compramos en el mercado es comida de verdad.

La legislación comunitaria también prohíbe que los mismos productos se elaboren con fórmulas distintas para ser comercializados en un país u otro, de manera que se altere la calidad. Legalmente, se pueden alterar las proporciones de los ingredientes para adaptarse a las características de un mercado concreto, pero la calidad debe permanecer igual y, por lo tanto, si los consumidores compramos un producto en Eslovaquia podemos estar seguros de que estará producido bajo los mismos estándares y la misma seguridad que si lo compramos en una tienda del centro de Viena o de Priego de Córdoba.

Entre otras cosas, la Unión Europea garantiza que, si no estamos satisfechos con un producto que hemos adquirido en línea, gocemos de un plazo de devolución y cambio de catorce días. Lo mismo con las garantías sobre los productos defectuosos. El etiquetado también tiene que cumplir con los estándares de la Unión, por ejemplo especificando de manera clara el consumo de los aparatos eléctricos y, de nuevo para los alimentos, la composición.

La legislación europea también es una fuente de progreso y de innovación. Gracias a las leyes europeas sobre diseño ecológico, los aparatos tienen que ser diseñados para que sean cada vez más eficientes en términos de utilización de energía o uso de materiales. La Unión ha apostado fuertemente también por la economía circular, prohibiendo la obsolescencia programada de manera gradual y obligando a los fabricantes a que los aparatos puedan repararse y no vayan automáticamente a la basura.

A fuerza de vivir en la Unión damos muchas de estas cosas por supuestas, pero el mundo podría no ser así. Se podrían vender en la Unión productos peligrosos o se podría dejar el derecho a reclamación o devolución al arbitrio de la bondad de las empresas (ya sabemos todos a lo que eso lleva). Por eso, ser un consumidor europeo es ser un consumidor protegido.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.