
¿Depresión? ¿Anhedonia? ¿Ánimo alicaído? Los médicos dicen que quizá una visita al museo te puede ayudar.
7 de Enero.- Una de las preguntas que más ha preocupado a la filosofía a lo largo del tiempo es qué cosa sea la bondad y cómo se alcanza. Una de las respuestas que se han dado y que parece de sentido común es que, para ser buena persona, primero hace falta gozar de una salud mental aceptable. O sea, que los que son felices se inclinan naturalmente hacia la bondad.
Si concluimos que la inclinación a hacer el mal es una especie de enfermedad y, por lo tanto, tiene cura, el estudio que ha sido publicado por la Universidad de Viena y que es una “coproducción” con la Universidad Radboud de los Países Bajos podría ser una clave para que dejasen de pasar muchas desgracias que suceden en el mundo. Según este trabajo, que goza de todas las garantías científicas posibles, el contacto con el arte a través, por ejemplo, de visitas a museos, reduce el estrés, levanta el ánimo, aumenta la curiosidad y la autoestima y favorece el equilibro.
¿Qué más se puede pedir?
Las conclusiones del Estudio publicado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena apuntan a que estar en contacto con el arte, ya sea en el marco de la práctica de las aficiones propias o bien por prescripción médica, podría ser una forma de aumentar el bienestar.
En el Reino Unido o en Canadá ya se ha empezado a utilizar de forma terapéutica la visita a museos. La práctica se llama “social prescribing”. En Austria, se trata todavía de una práctica muy minoritaria. Desde Noviembre de 2025, según informa el periódico austriaco Der Standard, el Museo de Vorarlberg se ha implicado en un programa pionero que se llama “Museum auf Rezept” para el que se quiere contar con el concurso de la Ärtztekammer.
Para esta primera fase, se ha reservado un contingente de 1000 entradas, que pueden ser demandadas por los médicos de Vorarlberg mediante un e-mail informal. Naturalmente, los museos no curan por sí mismos, pero se ha demostrado su utilidad terapéutica contra afecciones como la depresión o en casos de soledad no deseada.
Hasta ahora, se han consumido seiscientas entradas, que han sido “administradas” a pacientes por profesionales de la medicina generalista y especialistas en psicología. Pero no solo: también han recetado una vista al museo especialistas en oftalmología, en ginecología o en medicina laboral.
Los resultados del estudio se basan en la medición de las ondas cerebrales durante la contemplación de obras de arte. Desde 2019 existe en Austria una asociación llamada “Arts for Health Austria” que busca impulsar la utilización de obras de arte en el contexto sanitario. No solo las artes plásticas, sino también, por ejemplo, la música.
El arte suele contemplarse como una cosa cuya principal característica es ser inútil desde el punto de vista práctico. Sin embargo, quién sabe la de sofocones que nos evitaríamos si enviásemos a cierta gente a los museos.

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