250.000 trabajadores menos en 2050

imagen falsa creada con IA

Austria se enfrenta a una pérdida de población que no es fácil de remediar y que puede tener consecuencias dramáticas si no se ataja.

11 de marzo.- En 2050 seré un señor de setenta años. Llevaré viviendo en Austria, si Dios quiere, cuarenta años. Dado lo rápido que se mueve el mundo, es bastante complicado saber cómo será la realidad dentro de dos décadas, ni las sorpresas, buenas o malas, que nos tendrá guardado el devenir de los acontecimientos.

Hay una ciencia, sin embargo, que nos permite coger la bola de cristal y entreabrir un poco la puerta del futuro, y esa es la estadística.

El Instituto austriaco de estadística, Statistik Austria, ha presentado hoy la corrección de su previsión de población para Austria para 2050. Ha corregido a la baja (mucho) su último pronóstico. En 2024 Statistik Austria hablaba de que, en 2050, viviríamos en Esta Pequeña República algo más de diez millones de ciruelos y ciruelas. Sin embargo, ahora prevé que viviremos alrededor de un millón menos. Si la previsión se cumple, Austria tendrá a mediados de siglo un poquito menos de población que ahora.

Así, de primeras, no parece la cosa tan grave. Sin embargo, el problema es que esa disminución de población no va a ser igual por todas partes.

La combinación de bajas tasas de natalidad (que caen desde el año 2022) y el aumento de la esperanza de vida llevarán a que en las zonas rurales de Austria vaya a faltar mano de obra para seguir manteniendo no solo una actividad económica razonable, sino también los servicios públicos, con todo lo que eso conlleva.

Las personas de Statistik Austria que han hecho las previsiones calculan que, en veinte años, faltarán en las zonas rurales de Austria hasta doscientas cincuenta mil personas.

Esta bajada de la población no solo podría traer inconvenientes en la vida diaria de la población, sino que también podría desajustar muchas otras variables.

Por ejemplo, las pensiones (habrá menos cotizantes comparados con las personas mayores) o los cuidados (será una población en donde habrá muchos más ancianos de los que hacerse cargo).

Por supuesto, no harán falta tantas escuelas (no habrá niños) y se tendrán que tomar decisiones en lo tocante al transporte.

En Statistik Austria lo tienen claro: algunas zonas de Austria, dicen, se van a parecer a las regiones fronterizas en tiempos del telón de acero.

O sea, que no será fácil correrse una juerga.

El descenso de la mano de obra se va a dar en todos los länder de Austria menos en uno, Viena.

En la capital, aumentará el número de personas en edad de trabajar en un quince por ciento. La previsión mejora, por cierto, la de 2024. En esa fecha se vaticinaba un aumento menor.

El proceso ya ha empezado, porque la gente tiende a emigrar del campo a la ciudad y porque es a Viena a donde más migrantes llegan, remediando así la falta de mano de obra.

Con este saldo positivo, en vez de 250.000 Austria “solo” perdería de aquí a 2050 120.000 personas en edad de trabajar.

Flaco consuelo, porque como es sabido es Viena la parte de Austria donde más paro hay.

No parece muy probable que los austriacos vayan a ponerse a tener hijos de repente. Los trabajadores de mañana, de hecho, deberían estar naciendo ya hoy, así que la solución pasa por la optimización y por la creación de incentivos para que las personas migrantes se asienten en el campo cosa que también parece difícil en estos momentos, porque son precisamente estas zonas rurales de Austria las más refractarias a las personas extranjeras (de hecho, son los feudos tradicionales de la extrema derecha.

Se impone la imaginación. Por ejemplo, una solución sería que los refugiados tuvieran que trabajar en alguna de la regiones en donde falta mano de obra.

También crear las oportunidades para que las mujeres puedan trabajar más. En Austria, la maternidad condena a muchas a la media jornada. Primero, porque está “bien visto” que así sea y después porque no hay posibilidad material de dejar a los niños en guarderías que cierran por defecto a las tres de la tarde.


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