
Mañana es el día del trabajo, pero también es el día del ocio. Qué mejor plan que leer para aprender sobre el presente.
30 de abril.- Mañana será fiesta nacional en Austria, el primero de mayo, día del trabajo. Es el día grande de la socialdemocracia, en donde el no hacer nada casi es algo que se hace demostrativamente. Como una especie de reivindicación del derecho al descanso por el que tantas generaciones lucharon antes que nosotros. Paradójicamente, el día del trabajo se convierte así en el día del ocio.
Hace ya rato que me ronda por la cabeza el escribir un post que se aleja un poquito de los temas habituales en este espacio, pero que yo creo que puede ser muy provechoso para los lectores. Al fin y al cabo, como me dijo una persona deslumbrante el otro día, “el periodismo es servicio (público)”.
He aquí algunos libros que me han ayudado a entender este presente al que hemos llegado y que, espero, ayudarán al lector también a atar algunos cabos. Tienen la ventaja también de que son libros muy entretenidos, lo cual es también ideal para un primero de mayo (por lo del ocio, y esas cosas).
–Ciclo de novelas de La Fundación, de Isaac Asimov: especialmente la primera “Preludio a la fundación”, que es en realidad la última que fue escrita. El Imperio Galáctico, bajo el emperador Cleón, se derrumba, sin ser consciente de su decadencia. Isaac Asimov era un infatigable lector de historia y, para sus novelas de la Fundación tomó como modelo la decadencia del imperio romano, de Gibbons. Sin embargo, hay episodios en los Estados Unidos actuales que confirman que la vida imita al arte y que, en el fondo, las decadencias de todos los imperios, reales y ficticios se parecen. Una de esas ideas recurrentes es la huida de la realidad y, por lo tanto, el desprecio por la ciencia. En Estados Unidos hoy el ministro de sanidad es un antivacunas y, ayer mismo, Donald Trump despidió en pleno a toda la cúpula de la academia de ciencias que estaba ultimando un informe en el que se decía que los Estados Unidos se habían quedado atrás y habían cedido la primacía a China.
Recuérdese también que, desde el principio de su mandato, Donald Trump ha ido recortando los fondos en investigación y ha tratado de asfixiar a las universidades, destruyendo no solo los cimientos de lo que, hasta ahora, ha sido la prosperidad americana, sino también provocando enormes fallos de seguridad y un deterioro constante (e irreversible) de infraestructuras vitales como los aeropuertos. Recuerde el lector también que, debido al negacionismo del cambio climático y al cese de políticas que trataban de paliar sus efectos, hubo muertos con inundaciones que podía haber previsto perfectamente un servicio de meteorología que la administración Trump había liquidado poco antes con la excusa de que era inútil.
–Yo, Claudio y Claudio, el Dios de Robert Graves. Las dos novelas -adaptadas a la tele en una obra maestra de 12 episodios- son, además de un recorrido por las tripas de la dinastía Julio-Claudia, una disertación sobre el poder. Después de leer Yo, Claudio el lector podría identificar en Donald Trump pautas de comportamiento de Tiberio y de Calígula, además sin ningún tipo de problema. Mutatis mutandis (o sea, cambiando la toga por el traje) hay situaciones que, desgraciadamente, parecen calcadas de los libros.
–Mindf*ck de Christopher Wylie. Este no es ficción. Wylie trabajó para crear lo que se ha convertido en el cáncer del mundo actual: el inmenso negocio de la extracción de datos y su uso para crear perfiles políticos increíblemente precisos. Bienvenidos a las tripas del caso de Cambridge Analytica, la empresa que consiguió que ganara el Brexit y que Trump utilizó para ganar a base de propaganda personalizada, patrioterismo, fanatismo religioso y noticias falsas, sus primeras elecciones. Después de leer este libro no entrará el lector a las redes sociales con tanta calma (y, sobre todo, tendrá mucho más cuidado con lo que escribe en ellas).
–Fuego y Furia, de Michael Wolff. En las entrañas de la Casa Blanca de Trump. Un libro rigurosísimo que, a través de entrevistas y documentación apabullante abre una ventana al principio del sistema Trump. Se sorprenderá el lector de la cantidad de personas mediocres y estúpidas -empezando por el propio Trump- que aprovecharon los mecanismos del poder para implantar un sistema de Gobierno que solo beneficia a la familia Trump y sus adláteres -como su yerno Jared Kushner- y que está dinamitando el orden mundial.
-Por último, Final de Partida, de Peter Turchin. El libro se publicó en 2024 pero resulta sorprendente cómo se ha convertido en una hoja de ruta del futuro. Turchin es un estudioso de las dinámicas de los sistemas de Gobierno. Lamentablemente, las noticias del futuro que nos trae no son nada buenas. El siglo de los Estados Unidos se está terminando a toda velocidad
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