¿Debería cerrar Viena Directo?

Imagen falsa creada con IA

Eventos recientes me han hecho plantearme seriamente la posibilidad de darle carpetazo a este espacio.

2 de mayo.- En los últimos tiempos, tengo que confesarlo, he pensado mucho a propósito de Viena Directo y del sentido que tiene mantener un espacio como este a las alturas que estamos.

La página cumplirá el próximo cuatro de octubre veinte años de existencia y, de alguna manera, cada vez más pienso que es una reliquia de un internet -y de un mundo- que hace mucho tiempo que no existe.

De un tiempo a esta parte, la inteligencia artificial y todo lo que ella implica ha supuesto un duro golpe para páginas como esta, hasta el punto de que no es aventurado hablar de un cambio de paradigma. Antes, cuando nos acercábamos a internet, los seres humanos éramos la parte activa de la ecuación. Uno entraba a Google y buscaba, y podía refinar su búsqueda, clicar en diferentes enlaces, decidir qué le servía y qué no le servía. Cada vez más, sin embargo, somos el sujeto pasivo. O sea, tenemos una pregunta y le preguntamos a un sujeto supuestamente omnisciente -la inteligencia artificial- cuyas respuestas hemos aprendido a no poner en cuestión.

La escena, poco a poco, se ha vuelto habitual y doméstica.

Hay una discusión cualquiera y, para resolverla, averiguando quién de los dos porfiadores tiene razón, se tira del teléfono móvil y se le pregunta al chat yipití o a yeminai. Confrontada con esta última instancia, la parte perdedora no tiene más remedio que callarse.

La inteligencia artificial va a conducir así, casi inevitablemente, a algo que Elon Musk y otra gente malvada como él no ha tardado en ver. Esto es: que quien controla las respuestas controla también la información y el concepto del mundo que tienen los que consumen esa información.

También, como he dicho aquí muchas veces, la inteligencia artificial nos está llevando a un mundo con lo que podríamos llamar unos contenidos de dos velocidades. No pasará mucho tiempo (de hecho, está pasando ya) hasta que lleguemos a contenidos sintéticos que estarán destinados a aquellos de nuestros conciudadanos sin dos dedos de frente; mientras que los contenidos producidos por mano humana, aparte de ser más caros, serán solo comprensibles para una población no ya ilustrada, sino ajena a la catástrofe que constituyen esos vídeos cortos en los que se nos prometen minidosis de saber de treinta segundos.

Por eso creo que, aunque me cueste trabajo, seguir escribiendo Viena Directo es, como todo lo relacionado con esta página, una clara toma de postura política. A favor del ser humano, a favor de la cultura, a favor de la ciencia, a favor del saber hecho por y para las personas.

A favor también, y no en último término, de lo que hizo que internet fuera, durante por lo menos dos décadas, un espacio colaborativo, mantenido por personas que, en su inmensa mayoría, eran altruistas y no buscaban una utilidad monetaria. Que compartían su saber solo por el placer de compartirlo, y sin buscar una venta (como los influencers) ni satisfacer a ningún algoritmo.

Por eso, cuando el lector se aburra de toda la bazofia sintética, podrá siempre acudir a este espacio y leer con el convencimiento de que, mejor o peor, pero siempre es un ser humano el que está al otro lado.

Y podrá hacer conmigo lo que se hace con otros seres humanos. O sea, podrá dudar -legítimamente- de mi palabra y cerciorarse por otras vías de los datos que uso están ajustados a la realidad; podrá enfadarse, emocionarse, reirse. Mi voz será siempre la que ha sido durante estos últimos veinte años.

También podrá estar seguro el lector de que no hago ningún tipo de negocio con Viena Directo y que, dentro de lo posible y hasta donde yo sepa, no me aprovecharé de la poca o mucha autoridad que esta página pueda darme, para enriquecerme de forma ilegítima o para promocionar cualquier cosa, actividad o producto, con los que otros puedan ganar dinero.

A lo largo de estos casi veinte años, Viena Directo me ha dado muchísimo más de lo que yo pueda devolver algún día, por diez vidas que viva. Mis amigos, en muchos casos, han sido primero mis lectores. Y cualquiera que me escriba, como siempre, puede estar seguro de que me voy a tomar un café con él o con ella, que le voy a escuchar y que le daré los consejos que, mejores o peores, me dicte mi recto entender.

Es muchísimo más de lo que, hoy por hoy, puede hacer Chat GPT.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

2 respuestas a «¿Debería cerrar Viena Directo?»

  1. Avatar de Nachete
    Nachete

    No lo borres Paco! Somos muchos los que hemos entendido mejor esta tierra acudiendo a este bendito blog. Soy de los que pienso que el blog aun tiene vida y sentido en un mundo de contenido IA.

    1. Avatar de Paco Bernal
      Paco Bernal

      Muchísimas gracias por tu comentario (que acabo de ver). Aquí seguiremos, mientras el cuerpo aguante 🙂 Un abrazo y, de verdad, muchísimas gracias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.