
El portavoz del grupo parlamentario popular en el parlamento austriaco ha sido condenado por abuso de poder.
4 de mayo.- El jefe del grupo parlamentario popular en el Parlamento austriaco, August Wöginger, ha sido condenado hoy en el Tribunal Regional de Linz a una pena de prisión de siete meses, suspendida, así como a una multa de 43200 euros. Wöginger, como se deduce de su cargo, no es un cualquiera dentro de la estructura del partido popular y, a pesar de que la sentencia no es firme y a pesar de que Wöginger ha dimitido de su cargo, en el partido popular austriaco se teme el daño reputacional que pueda derivarse de este caso.
¿De qué se acusa a Wöginger? Los hechos se remontan a 2017, momento en el que, según la sentencia, el hasta hoy portavoz de los populares en el augusto edificio de la Ringstrasse movió sus contactos en el Ministerio de Hacienda, concretamente el secretario general Thomas Schmidt para que se le concediera el puesto de director de la Agencia Tributaria de Braunau-Ried-Schärding a un seöor amigo suyo (y del ÖVP). De este modo se habría pasado por alto a la candidata mejor cualificada, Christa Scharf.
Según la sentencia, Wöginger habría presionado a Schmidt a sabiendas de que la otra candidata contaba con más méritos. Se le considera “instigador” de esta mala conducta pero, al no contar con antecedentes penales, no tendrá que ir a la cárcel.
En todo momento Wöginger ha hecho protestas de su inocencia, diciendo que se había limitado a remitir la petición de que se contratara a su candidato favorito como una “petición” de las muchas que canaliza habitualmente y que no había habido sugerencia, sino que había sido más bien Thomas Schmidt el que había favorecido al candidato menos cualificado.
La jueza opinaba lo contrario, al intentar influir en Thomas Schmidt de manera paralela, al margen de la solicitud oficial, el beneficiado no era un ciudadano más, sino que tenía la esperanza de beneficiarse de los contactos de Wöginger. Además, obraban en el sumario conversaciones mantenidas por mensajería que daban credibilidad al testimonio del testigo clave: Thomas Schmid.
En el mismo juicio, también han sido condenados por abuso de poder Siegfried Manhal, director de las oficinas de Hacienda en Austria y un sindicalista. Ambos están vinculados al partido popular austriaco y formaban parte de la comisión encargada de evaluar las candidaturas. Se les acusa de haber calificado indebidamente de forma positiva al candidato “sugerido” pro Wöginger para auparlo al primer puesto y también de haber llevado una entrevista injustamente agresiva para dejar en mal lugar a la candidata mejor cualificada. También han sido condenados por haber prestado falso testimonio.
(Unas joyitas visigodas, los dos).
Como Wögingar, estos dos también han insistido en su inocencia. En su opinión, la entrevista personal es la prueba más importante para evaluar a un candidato y mientras “el suyo” estuvo sembrado, en su opinión la otra candidata fue un desastre.
La jueza también les ha leído la cartilla en este punto. El hecho de darle más énfasis a la entrevista incúmplela ley de contratación pública. Se les ha condenado a siete meses y una multa.
El abogado de Wöginger ha anunciado que interpondrá recurso y pedirá la nulidad del proceso y la retirada de la multa.
En el Partido Popular austriaco le dan las gracias a Wöginger por su trabajo hasta ahora y recalcan que, en lo personal, les parece un señor estupendo. También insisten en que la sentencia no es firme.

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