Hall en Tirol (Austria)

Neonazis de excursión por Tirol

Hall en Tirol (Austria)

En Zillertal, en Tirol, sucedieron más cosas hace una semana de las que ya habíamos contado. Los neonazis se fueron de excursión.

11 de mayo.- Hace unos días informaba yo del incidente que se produjo en Zillertal, Tirol, entre el obispo de Innsbruck y un político ultraderechista.

Recordará sin duda el lector que un politico del FPÖ reventó una misa de campaña en el mismo momento en el que el obispo, muy cristianamente, animaba a la feligresía a que fuera buena gente y se atuviera al mandato evangélico de amarse los unos a los otros. Esto le vino mal al político el cual, como todos los de su partido, y no es ningún secreto, piensa que hay prójimos dignos de ser amados (sobre todo si son rubitos y tienen los ojos azules) y prójimos que no merecen ningún amor por ser más morenitos.

El asunto rechinaba un poco al conocedor del alma austriaca, porque aquí no se suele dar en público una voz más alta que otra.

El incidente llevaba al buen entendedor a pensar que, por alguna razón, el político reventador tenía que tener la sensación de que jugaba en casa y de que nadie le iba a recriminar su actitud.

Hace dos días se supo la explicación a la conducta del político.

Seis días después de la misa de campaña en la que sucedió esto, salieron a la luz varios vídeos y noticias varias que apuntaban a la presencia en Zillertal de grupos de neonazis. Andaban tan crecidos y tan seguros de sí mismos, que se dedicaban a corear a voz en grito cánticos de cuando el tito Adolfo regía los destinos de Germania. Además de marranadas antisemitas y racistas.

Como siempre en estas situaciones, reinó la omertá en Zillertal y, si no hubiera sido por las noticias aportadas por Der Standard, nadie hubiera sabido el auténtico trasfondo de la salida de tono del político del FPÖ.

Varios testigos hablan de que los revisores que iban en el tren y que presenciaron estas desagradables escenas decidieron no meterse en problemas y no llamar la atención de los trogloditas, asimismo, todas las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación fueron convenientemente borradas para que no quedaran documentos históricos -ni se pudiera identificar a los neonazis-.

Las autoridades locales, a pesar de que, a toro pasado, se han mostrado apenadísimas y avergonzadísimas por lo sucedido, tampoco hiceron maldita la cosa por poner remedio a la cuestión.

Las reacciones de los políticos, nacionales y tiroleses, procedentes de todo el espectro menos, como era previsible, del FPÖ, han sido de onda preocupación, aunque quizá merece la pena observar los matices.

Mientras los políticos de izquierdas han mencionado que el neonazismo es un delito y que, como tal, merece ser castigado, en el Partido Popular austriaco han lamentado que la presencia de grupos neonazis (el consabido “caso aislado”) “ignorantes de la historia” haya ensombrecido la bonita fiesta que se celebraba y (aquí viene el matiz) “el extremismo de derecha no debe tener sitio en la mencionada fiesta lo mismo que no debe tenerlo “ningún otro extremismo” (sic).

La mención no es baladí.

Cada año, el Archivo de la Resistencia Austriaca (DÖW, por sus siglas en la lengua de Hansi Hinterseer) publica un informe sobre el extremismo. En los últimos años, se ve cómo los incidentes relacionados con la extrema derecha y el neonazismo en general han aumentado de manera sostenida, volviéndose cada vez más preocupantes. Cada pocas semanas, por ejemplo, salta a los medios la noticia de la confiscación de armas en manos de políticos extremistas o los ataques neonazis.

El caballo de batalla del FPÖ es que el informe del DÖW es parcial porque solo menciona (y, según ellos, exagera) los incidentes de extrema derecha, mientras ignora sistemáticamente los incidentes relacionados con la extrema izquierda (naturalmente, el FPÓ utiliza la misma definición de extrema izquierda que Putin, con lo cual, el obispo de Innsbruck viene a ser un comunista peligroso).

Con esa mención a los “otros tipos de extremismo” el ÖVP confía en puntuar entre aquellas personas que piensan que estos cánticos y estas peroratas racistas, son cosa de zagales.

La desgracia es que no lo son.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.