Marvin Hamlish: el genio feliz

Hoy abordaremos la biografía de Marvin Hamlish, cuyos padres nacieron en esta bonita ciudad que el Danubio riega con sus cantarinas aguas.

16 de mayo.- Hoy es el día de la final del Festival de Eurovisión. En Viena hace frío y, fuera de los lugares en donde suele reunirse la comunidad de eurofans, la verdad es que no se respira el ambiente festivo de otras veces. Ya todos sabemos por qué, tampoco conviene abundar.

Hoy vamos a hablar de un hombre que pudo ser vienés, pero que nació en Manhattan gracias a la inteligencia de sus padres, los Hamlish que, en 1932, viendo que se cernían nubes negras sobre Europa, decidieron emigrar al otro lado del Atlántico. A pesar de que Marvin Hamlish, que así se llama nuestro protagonista de hoy, no fue nunca austriaco, he conseguido conveniente traerle a este espacio porque representa muchas cosas que hoy serían imposibles en los Estados Unidos. En primer lugar, Marvin Hamlish fue hijo de inmigrantes. En segundo lugar, por judío y por austriaco, era hijo de una cultura en la que la educación era muy importante. Los judíos austriacos le han dado tradicionalmente mucha importancia a la educación, sobre todo desde que los Habsburgo, en el siglo XIX, eliminaron las restricciones que pesaban sobre ellos en lo tocante al acceso a las universidades. En tercer lugar, porque los Hamlish, con su sacrificio y gracias al talento de su hijo, llevaron a cabo lo que hoy es un sueño irrealizable: su hijo Marvin pudo acceder, siendo pobre, a una educación de lujo.

Marvin Hamlish representa también, por último, el prototipo de genio feliz que también representó en su momento otro judío de Manhattan, si bien algo mayor que él, Isaac Asimov. En los últimos tiempos, debido a los cafres que, en este momento, dirigen el Estado de Israel, aumentan los incidentes antisemitas, pero hay que recordar siempre que una cosa son los Gobiernos y otra muy distinta la gente normal y corriente como usted y como yo.

Volviendo a nuestro protagonista, Marvin Hamlish, el genio de la música, nació en una casa humildísima del barrio neoyorquino de Manhattan en 1944. Su padre, Max Hamlish, tocaba el acordeón y era director de banda de música. Su madre Lilly, de soltera Schachter, era también una amante de las melodías. El pequeño Marvin pronto dio muestras de talento. Con cinco años, de manera autodidacta, empezó a tocar en el piano la música que escuchaba por la radio, dando a sus padres ocasiones para creer que tenían en casa un niño prodigio. Antes de cumplir los siete, fue admitido en el conservatorio Juilliard.

Sus padres soñaban para Marvin Hamlish una carrera de concertista clásico -de hecho, en el conservatorio le entrenaban para eso- pero al joven Marvin le tiraba la farándula, y más concretamente Broadway.

En 1967, el infatigable Marvin se graduó en la Universidad. Su primer trabajo fue de pianista de ensayos en Broadway para una jovencísima Barbra Streisand, entonces de 21 años, que en aquel momento debutaba con Funny Girl.

Una casualidad le llevó a hacerse amigo de Liza Minelly y a conocer al productor Sam Spiegel, que le llevó a pasar los siguientes años escribiendo bandas sonoras de películas. En 1973 realizó la proeza de ganar tres premios Oscars en una sola noche. Lo hizo con dos bandas sonoras históricas. La primera, la adaptación de la música de Scott Joplin para El Golpe, singularmente el Entertainer. La segunda, la canción The Way we Were (Tal como éramos) para la película del mismo título de Barbra Streisand.

Los que le conocieron están de acuerdo en decir que Marvin Hamlish disfrutaba más componiendo que con el reconocimiento de manera que los tres Oscars no se le subieron a la cabeza.

En 1975, Marvin Hamlish compuso el que sería uno de sus mayores éxitos: A Chorus Line, una obra inmensamente famosa, que le valió el Tony y el Pulitzer.

Entró así a formar parte del selecto club de los EGOT, o sea, de los que tienen un Emmy, un Grammy, uno o varios Oscars y un premio Tony.

Por A Chorus Line, Marvin Hamlish pudo añadir un Pulitzer a la lista.

Siguieron sucesivos musicales (el último, en 2012, El Profesor Chiflado, basado en la película de Jerry Lewis). Póstumamente, por cierto, se estrenó la música de la miniserie Behind the Candelabra, sobre la vida de Liberace.

Marvin Hamlish escribió muchísimas canciones de gran éxito, incluso una para una película de James Bond, que cantó Carlie Simon (Nobody does it better, para La Espía que me Amó) y fue un gran divulgador de la obra de los compositores clásicos americanos, el famoso “American songbook”.

El compositor murió en 2012 tras una corta enfermedad, habiendo contribuido decisivamente a la cultura del país de adopción de sus padres vieneses.


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