Asalto a la ORF

Imagen falsa creada con IA

Hoy se libra una batalla por uno de los bastiones de la democracia austriaca. En juego está que Austria se convierta en lo que era Hungría

8 de Junio.- En estos días se está librando en Austria una batalla sorda que tiene tanto de venganza descarnada como de intento de torcer el futuro político de este país. Se trata, nada más y nada menos, que del asalto más violento que la política ha ejercido a la empresa de comunicación más grande de Austria: la radiotelevisión pública, la ORF.

Como los lectores de Viena Directo saben, el FPÖ, en tanto que encarnación de la ideología que llevó a personajes como Bolsonaro, Trump y Orbán al poder, no se lleva bien con el periodismo libre. En el caso concreto del FPÖ particularmente, el odio a la radiotelevisión pública es radical y no tiene fisuras. Por muchas razones. En primer lugar, porque la radiotelevisión pública austriaca no puede pertenecer al sistema de medios que el FPÖ ha creado pacientemente para burlar los controles que exige una democracia funcional. Es, por lo tanto, una presencia molesta.

En segundo lugar, porque los periodistas de la ORF, vienen de un mundo en el que se confronta a los políticos con la verdad de sus afirmaciones. En este capítulo, los ridículos que han protagonizado muchos políticos ultras en los platós de la ORF son gloriosos. Por citar uno, me viene a la memoria cuando Norbert Hofer fue candidato a la presidencia de Esta Pequeña República y uno de sus argumentos era que había sobrevivido a un atentado islamista nada más y nada menos que en medio de Jerusalén.

La moderadora del debate la hoy directora interina de la ORF, Ingrid Turnher, en directo y, lo que más dolió en el FPÖ, sin avisar previamente al afectado, dio paso a un video en el que se probaba que la historieta del atentado era una notable exageración de un suceso por lo demás menor.

En la última campaña electoral, los ultras ya anunciaron su intención de despedazar la ORF hasta dejarla reducida a su mínima expresión. Se hacía el juego de palabras entre Rundfunk y “Grundfunk” (quienes entiendan alemán, entenderán también el juego de palabras).

La actual coalición evitó (para suerte de todos) que los enemigos de la ORF ganasen, pero la animadversión siguió (y sigue) ahí.

Los destinos de la ORF están controlados por un consejo en el que tienen representación los partidos políticos y que nombra al director general. El último fue destituido de manera fulminante por una acusación de acoso sexual que removió los cimientos de aquella santa casa. Para evitar el vacío de poder se nombró como directora interina a una de las periodistas más reconocibles de la casa, Ingrid Turnher.

Se abrió entonces el proceso de presentación de candidaturas a puesto de director general de la ORF. Los ultras encontraron la oportunidad de asestarle un golpe a la ORF y, aplicando el catecismo que tan bien está funcionando en los Estados Unidos (por ejemplo) decidieron encontrar la manera de desactivar la televisión pública desde dentro, por el sencillo procedimiento de nombrar a un director general afín.

Uno de los medios de “agitprop” afines al FPÖ (pero no directamente bajo su control) es una página web llamada Exxpress. Su editora es Eva Schütz. Exatleta, Schütz formó parte como funcionaria de segunda fila del Gobierno de Sebastian Kurz. A principios de esta década fundó el Exxpress, medio que ha venido a formar parte de esa burbuja que permite a los ultras difundir sus tesis y, por lo tanto, convencer a sus seguidores de que el mundo vive al borde de una catástrofe apocalíptica que solamente ellos pueden evitar.

Hace unas semanas, Schütz anunció que iba a presentarse a candidata para dirigir (y, presumiblemente, desmantelar) la ORF. La candidatura de Schütz tiene un problema claro y es que, según el texto legal que rige la elección del director (o directora) general de la ORF, los candidatos no pueden ser propietarios de otros medios o tener relación profesional con ellos (para evitar el lógico conflicto de intereses). Para evitarlo, Schütz salió “momentáneamente” del accionariado de Exxpress y se apartó de la gestión del “medio”.

Ayer Armin Wolf ha publicado en su red social favorita un post en el que decía que no entendía cómo se podía siquiera considerar la candidatura de una persona como Schütz que no solo “difama” diariamente a la ORF provocando pérdidas millonarias, sino que dirige un medio que es un “difusor de noticias falsas racistas”. Las declaraciones de Wolf han caído como una bomba entre quienes defienden la candidatura de una persona que, es obvio, no tiene las condiciones necesarias para ejercer el puesto. Los únicos defensores que ha tenido Schütz dicen bastante: Kickl y Hafenecker. Ambos del FPÖ.

Hoy la comisión encargada escucha a los candidatos. Que Dios nos coja confesados.


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