
Da coraje perder el trabajo justo antes de las vacaciones, ya sea navidad o verano. Pero más rabia da si uno gana más de 450.000 al año.
9 de Junio.- La ORF ha vuelto a ser hoy objeto de titulares en la prensa, en forma de un despido fulminante sobre el que ninguno de los interesados ha querido hacer ninguna declaración hasta el momento.
Quizá, antes de contar la historia, habría que decir que uno de los requisitos que puso el Gobierno para dotar a la ORF de un nuevo sistema de financiación, que sustituyera al extinto GIS, fue un informe anual de transparencia. Se fijaba la obligación de publicar los sueldos brutos de los tramos más altos de la escala y también -esta información le será útil al lector dentro de poco- aquellos ingresos adicionales que los empleados con sueldos más altos recibían por otras vías que no fueran la corporación.
Este estriptís salarial provocó los correspondientes rasgados de vestiduras, cuando se supo que los sueldos -brutos- de las caras más prominentes de la ORF superaban los doscientos cincuenta mil euros. La ola de escándalo fue tal, que incluso provocó la dimisión del presentador del “despertador” de la ORF.
Sin embargo, había sueldos más altos. Por ejemplo, el de Pius Strobl, el personaje que ha sido despedido hoy sin muchas explicaciones.
Strobl era, hasta hoy, el directivo mejor pagado de la ORF. Sus cargos, al frente de varios departamentos estratégicos, le daban un enorme poder dentro de la corporación. También era caro. Ganaba casi medio millón de euros (brutos) anuales. Hoy, ha saltado a los medios que la directora interina de la casa, la periodista Ingrid Turnher, ha liberado a Pius Strobl de todos sus cargos.
¿El Motivo? Razones de “compliance”, o sea, incumplimiento de las reglas de incompatibilidad con su cargo.
Hasta el momento, Strobl ha rechazado hacer ninguna declaración sobre lo sucedido. Lo cual, humanamente, es comprensible. Cuando uno pierde un sueldazo de casi medio millón de euros anuales es poco probable que le queden a uno muchas ganas de hablar del tema. Por lo menos así, todavía en caliente.
La ORF, sin embargo, ha sido un hervidero de rumores y los medios austriacos, como no podía ser de otra manera, se han hecho eco.
Otra información adicional: Strobl se incorporó a la ORF en tiempos del penúltimo director, Alexander Wrabet (hoy es director de un equipo de fútbol) y su carrera continuó su curso ascendente con el director siguiente, Weissmann, el cual, como el lector quizá recuerde, tuvo que abandonar la ORF deprisa y corriendo debido a acusaciones de acoso sexual.
Pues bien: una de las razones por las que se supone que ha sido despedido Strobl ha sido porque, en el curso de la investigación por las acusaciones de acoso sexual a Weissmann, el juez ordenó que se confiscasen tres teléfonos móviles, uno de ellos el de la empleada presuntamente acosada. Dicho móvil fue encontrado en casa de Pius Strobl. Es más, en el momento de la confiscación, la mujer se encontraba en un coche que pertenecía a la agencia de comunicación que el indusstrioso Strobl dirige paralelamente a su trabajo en la ORF.
Para poder ejercer este trabajo, y según las reglas de transparencia que entraron en vigor en 2024, Strobl debería haber obtenido una autorización de la ORF. Parece ser que ni la pidió ni la obtuvo y que, salvo en 2024, no declaró los ingresos devengados por esta actividad ajena al que se supone que es su trabajo principal.
Se dice también que se dice que Pius Strobl, o más bien su agencia, habría ofrecido a varias empresas servicios de asesoría relacionados con el festival de Eurovisión. Strobl se encargó de la organización del Festival de Eurovisión en Viena para la ORF en 2015, pero en 2026 la ORF no le asignó ningún cargo la organización del festival. Desde su empresa se ha informado de que la agencia habría ofrecido asesoramiento para la puesta en marcha de un mercado navideño, y que un empleado se encarga de ello en la agencia.
Como decía más arriba, Strobl no se ha pronunciado hasta el momento y es poco probable que lo haga en un futuro próximo.
Lo que sí parece claro es que Ingrid Turnher ha decidido poner la casa en orden y con ayuda de una abogada está examinando las compatibilidades e incompatibilidades de los altos cargos de la ORF.
Se espera que exista un informe sobre la cuestión antes de que acabe el mes, así que puede ser que Pius Strobl no sea el único que se quede en el paro este mes.

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