
Austria ha ganado, pero mucha gente se ha quedado (cachis en la mar) sin poder verlo, debido a un problema técnico de la ORF.
17 de Junio.- Cuando yo era joven, trabajé en una cadena de televisión. Recuerdo que, en aquella época (feliz y triste) comentábamos todos los días las audiencias. Eran los tiempos del primer Gran Hermano. En aquellos momentos, lo que se llamaba televisión lineal era el medio predominante de las personas para entretenerse (internet estaba en mantillas) y cada gala de Gran Hermano hacía rebotar los audímetros y reducía la irrelevancia todo lo que pusieran el resto de las cadenas.
Eran tiempos en los que la gente esperaba a que llegase el día de su serie favorita, en donde ricos y pobres, chicos y grandes, se sentaban frente a la televisión (frente a la misma televisión) para ver sus programas favoritos que eran, a la vez, eventos que recorrían transversalmente la sociedad. Gracias a eso, los que crecimos entre, pongamos, 1980 y 1995 tenemos una cultura común y yo puedo hacer en esta página referencias a ese grupo de edad y que todo el mundo me entienda. Mi sobrina, que cumplirá los diecinueve en este 2026 creo que no tendrá nunca esa comunión con sus contemporáneos.
Hoy vivimos en la era de la multipantalla y la televisión lineal es cosa de personas mayores que esperan (esperamos) a que llegue la hora de las noticias para ver la cabecera del Zeit Im Bild (y que hasta nos sabemos la música, porque para nosotros todos los programas empezaban con música). Sin embargo, cada vez más, lo que antes salía en la tele busca la multiforme oferta de internet. Las antiguas cadenas de televisión, poco a poco, se van acostumbrando a que, donde antes había un salón lleno de personas de todas las edades, hoy está solamente la abuela mirando Tik-tok. Pero, no se sabe si por nostalgia de un mundo que ya no volverá o porque es bien sabido que los ejecutivos de televisión NO ven la televisión, las inversiones en plataformas de internet son siempre demasiado tímidas, un poco como las inversiones en ecología y cosas verdes de las empresas. Partidas más de adorno que de otra cosa.
Y luego, claro, pasa lo que pasa.
Esta mañana temprano (hora europea) la selección austriaca de fúrgol ha jugado contra la selección jordana. El encuentro de estos dos titanes se ha saldado con una contundente victoria del combinado austriaco. Por las horas en las que se ha desarrollado el encuentro, muchos amantes del deporte del baló redondo han tenido que ver el partido a través de su telefonino (mi abuelo tenía un transistor y un pinganillo para seguir las andanzas del Real Madrid) y di que, en el momento más crítico, a la ORF se le ha caído la plataforma ON y los amantes de la república del gol se han quedado con un palmo de napias.
La ORF ha explicado el desastre diciendo que el partido ha sometido a la plataforma a una tensión insoportable. Casi 250.000 personas se han conectado durante el primer tiempo, un volumen de tráfico para el que el artefacto, operado por la APA (por cierto, hoy se cumplen ocho décadas desde su fundación) no estaba preparado. Vaya por Dios. Los “movilvidentes” se han dado a todos los demonios y han jurado en sánscrito. Menos mal que, por lo menos, ha ganado el equipo “rojiblianco”.
Cuando el servidor de la APA se ha caído, los futboleros se han pasado a otras alternativas, como JOYN y Magenta TV. Esta, también usaba la señal de la ORF, pero desde otro servidor, se conoce que más robusto. Cien mil personas han seguido las incidencias del partido utilizando este medio.
En cualquier caso, la ORF, contrita, ha hecho propósito de enmienda y ha prometido que va a reforzar su infraestructura para futuros encuentros.

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