El canciller no une los puntos

El canciller Stocker ha pedido hoy a la Unión Europea que abra una vía de negociación con la Federación Rusa.

18 de Junio.- Una de mis frustraciones, en los veinte años de historia de Viena Directo, es la de no haber encontrado a nadie que haga lo mismo que yo para España. A mí, como español, me resultaría enormemente interesante si alguien se dedicara a mirar con un poquito de atención a conocer mi país con el cariño que yo le pongo todos los días a intentar entender Austria.

En los últimos tiempos, sin embargo, he encontrado a un espíritu afín, aunque él no lo sabe. Se llama Steve Rosenberg y es el corresponsal de la BBC en Rusia. Le encontré por casualidad y tiene un canal de YouTube que es una maravilla. En él se dedica a leer las noticias más destacadas de los periódicos rusos pero, sobre todo, las interpreta, haciendo ese ejercicio de unir los puntos que yo también intento hacer con Austria. O sea, intentando que el lector -en su caso, el espectador- pueda saber qué paso antes, por qué pasa lo que pasa ahora y qué pasará después. El canal de Rosenberg es un prodigio de agrado, de inteligencia y de sentido común. Rosenberg lo tiene al mismo tiempo más fácil que yo, pero más difícil que yo. Rusia es una cuasi dictadura, con lo cual, todos los medios de comunicación, en particular la televisión, los periódicos algo menos, están sometidos a un riguroso control. Un control que llega a unos extremos ridículos, como el de censurar hasta las revistas de jardinería y los magazines especializados en los pensionistas. Rosenbger extrae tanta información de lo que dicen los medios rusos como de lo que dejan de decir (quizá más de lo segundo) y seguramente estos silencios son un termómetro muy fiable de la realidad de hoy.

Por Rosenberg, los que estamos fuera de Rusia, sabemos que la situación interna, en Rusia y especialmente en Moscú, está cada vez peor. Y que aunque la maquinaria de propaganda del Kremlin sigue estando en plena forma, cada vez tiene más dificultades para ocultar lo que está sucediendo en realidad. Y lo que está sucediendo es que el frecuente hostigamiento de los drones ucranios está haciendo mella en uno de los motores de la economía rusa, la industria petrolera, y que el agotamiento de la economía rusa es más y más patente cada día que pasa.

EL MUNDO ESTÁ RECONFIGURANDO SUS EQUILIBRIOS

La guerra de Ucrania, tanto como la reciente guerra auspiciada por Israel y los Estados Unidos en el Golfo Pérsico, ha rediseñado el mundo, que ya no volverá a ser como lo conocimos. En primer lugar, Ucrania ha demostrado que tener una tecnología eficaz es mucho mejor que tener una tecnología cara (aunque también sea eficaz). Los drones ucranios empezaron siendo poco más que artefactos artesanales y hoy en día son una tecnología exportable. Esto afecta a las dos grandes superpotencias militares del siglo XX, Rusia y los Estados Unidos, que corren peligro de quedarse sentadas sobre grandes maquinarias pensadas para guerras que ya no van a ser como la segunda guerra mundial. En segundo lugar, los dos conflictos que mencionaba más arriba es probable que provoquen que los Estados Unidos abandonen Europa y Oriente Medio y se replieguen a la región de Asia Pacífico y América central y del sur. Hoy mismo, el Ministerio de Defensa americano ha anunciado un “rediseño” de la presencia militar norteamericana en Europa. Y aunque, tratándose del Trumpismo, es muy aventurado saber lo que pasará de aquí a seis meses, lo cierto es que todo indica que los equilibrios en Europa se están reconfigurando.

Ante esta situación, hay líderes europeos que piensan que no se puede mantener a Rusia perpetuamente alejada de la Unión Europea. Más que nada porque Putin morirá más pronto o más tarde y quien le suceda podría ser muchísimo peor que él.

EL CANCILLER STOCKER ES EL PORTAVOZ DE UN SECTOR DE OPINIÓN

En esta clave hay que interpretar las palabras de hoy del canciller austriaco, Stocker, el cual ha pedido hoy a la Unión Europea que establezca conversaciones válidas con Rusia, argumentando que hay que aprovechar el momento de relativa debilidad del Kremlin y los éxitos de Ucrania. En palabras de Stocker, las palabras “no se acaban con las armas” sino con “diplomacia exitosa”.

Por otro lado, es un poco la vieja estrategia de apaciguamiento que ya intentó Macron antes de que Putin tratara de invadir Ucrania en 2022. El problema de las buenas intenciones de Stocker es que Putin solo accedería a sentarse en una mesa de negociación a cambio de algo que pudiera vender como un éxito frente al círculo de oligarcas que le sostienen en el poder. Y ese algo solo podrían ser concesiones territoriales o una “congelación” de la guerra que terminase en una zona desmilitarizada al estilo de la que separa Corea del norte de Corea del Sur.

Por otro lado, levantar las sanciones económicas a Rusia -otro precio que tendría que pagarse por una hipotética “paz”, aunque fuera defectuosa- también implicaría dopar de dinero fresco y tecnología a la maquinaria militar rusa, que también ha aprendido de Ucrania y que, en estos momentos, trata de adaptar las soluciones que le han dado tan buen resultado a los ucranianos en su propio beneficio.

Y mientras tanto, la Unión, que trata de intentar crear un ejército deprisa y corriendo, para tratar de disuadir a posibles enemigos (vamos, posibles no, a Rusia).

La pregunta, en el fondo es ¿Se puede negociar con un psicópata?

Después de ver muchos vídeos de Steve Rosenberg y de leer muchos libros sobre el tema, yo tengo mi propia opinión.


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