
Ayer uno de los diputados y miembros fundadores de los Neos afrontó el peor castigo posible: la expulsión. Estas son las razones.
11 de Julio.- En todas las organizaciones llega un momento en el que, por la propia existencia de la organización, hay que sacrificar a alguno de los miembros. Muchas veces se trata incluso de uno de los miembros más inteligentes del grupo. Sucede sin embargo, que la dinámica que el miembro del grupo crea con los demás interfiere gravemente con el funcionamiento del grupo en general. Estas persona suelen sucumbir a un error de cálculo que algunos, probablemente, llamarían petulancia. Como soy tan inteligente, como mi aportación es tan valiosa, puedo permitirme romper los límites, salirme del marco, decir sin filtro lo que se me pase por la cabeza porque soy insustituible.
Naturalmente, como todo el mundo sabe, los cementerios están llenos de personas insustituibles, así que, más tarde o más temprano, se le hinchan las narices a quien tiene que hinchársele y estas personas (suelen ser hombres) son puestos de patitas en la calle.
Todo indica que es lo que sucedió ayer dentro de los Neos. Tras una reunión lógicamente muy tensa Veit Dengler, miembro fundador del partido, fue expulsado tanto del grupo parlamentario como del grupo mismo.
En el futuro, Veit Dengler permanecerá como diputado sin estar adscrito a ningún grupo. Una situación que en Austria no suele ser habitual, pero de la que hay precedentes (recordarán mis lectores más memoriosos el caso de la ex mujer de Strache, Philippa, a la que aquí llamábamos con el zarzuelero mote de “la señá Felipa”). Dengler ha anunciado su intención de permanecer como diputado porque, según él, “no ha terminado con el trabajo que tenía que hacer” aunque lo cierto es que, en la práctica, esta expulsión le condena a las tinieblas exteriores. A partir de ahora, solo podrá hablar cinco minutos en los plenos y estará excluido de todas las comisiones parlamentarias que es donde se realizan los trabajos que constituyen la labor de los parlamentarios.
¿Por qué han expulsado a Dengler? Siguiendo la máxima de que los trapos sucios se lavan en casa, los Neos no han querido entrar en demasiadas explicaciones -Dengler sí ha entrado en más, al ser el amante “despechao” de esta relación-; desde el partido se enfatiza que los Neos han perdido su confianza en Dengler, que es un proceso que viene de lejos (habría recibido varias advertencias) y que su expulsión no se debe a cuestiones relacionadas con el programa del partido sino por su reiterado incumplimiento de los estatutos de la formación.
Los Neos, por cierto, llevan muy a gala el ser un partido liberal hasta las últimas consecuencias, y no conocer eso que se llama “disciplina de voto”, de ahí que se haga mucho énfasis en que la expulsión de Dengler no se ha debido a que tuviera distintas opiniones.
De hecho, las discrepancias de Dengler con lo que podríamos llamar “la línea oficial” del partido han menudeado. Por ejemplo, en la financiación de los partidos, que Dengler ha calificado en repetidas ocasiones de “exorbitante” o en la pertenencia de Austria a la OTAN, por la que Dengler ha abogado en los términos más contundentes.
Nada más conocerse la noticia de su expulsión, Dengler ha hecho lo que hacen todos los amantes despechados, o sea, poner a caldo a su ex. No vamos a entrar en detalles pero el subtexto es “Con lo inteligente que soy yo, que soy miembro fundador del partido !Me han echado! !A mí! !Cómo se atreven!”. Una cosa así.
Beate Meinl-Reisinger, de manera inteligentísima, ha declinado hacer declaraciones a propósito de esto y, con ello, ha intentado desactivar la pretensión de Dengler que era, como es evidente, montar un pollo.
Los observadores encuadran la expulsión de Dengler en un mar de fondo dentro de los Neos. Cuando los Neos decidieron entrar en la coalición a tres que hoy nos gobierna lo hicieron con la promesa de propiciar “grandes reformas”. Esos cambios no se han materializado de momento o se han materializado poco. Si eso, la reducción de la burocracia.
Muchos miembros de la cúpula de los Neos piensan que no les está rentando nada el desgaste que, lógicamente, están sufriendo por formar parte de un Gobierno que, a despecho de su eficacia, es muy impopular.
Sin duda hay algunos, como podría ser el caso de Dengler, que hubieran esperado mayores cuotas de poder.
Hay una pregunta que quizá se estén haciendo mis lectores ¿Cómo puede afectar esto a la coalición? De momento la gobernabilidad de Austria está asegurada. La mayoría parlamentaria está en los 92 diputados, exactamente la suma de socialdemócratas y populares. Los Neos no son necesarios per sé.

Deja una respuesta