Hablemos del amor (un año más)

Liebesgeschichten und Heiratssachen no es solo un programa para buscar pareja: es un retrato social, humano y sin filtros de la Austria real. Un clásico veraniego de la televisión pública (ORF) que rompe tabúes, visibiliza la soledad y trata a sus protagonistas con auténtica dignidad.

28 de Julio.- Como todos los veranos, ha vuelto a la tele austriaca Liebesgeschichten und Heiratssachen, un clásico de la programación de la ORF. El programa nació como un refugio para su inventora, la desaparecida periodista Elisabeth T. Spira, la cual buscaba con este formato (solo en apariencia) frívolo y ligero, distanciarse de otros terrenos informativos más polémicos. Por poner un ejemplo de cómo se las gastaba la Sra. Spira, decir que, siendo judía, se sentó en una tertulia con neonazis.

Todos los años, a mediados de julio, se emiten las entrevistas que se graban en primavera. Y todos los años, el programa, que ahora está conducido por Nina Horowitz, el programa es un exitazo. Ayer, por ejemplo, tuvo un 36% de cuota de pantalla, una cifra que, en España, está ya reservada al fútbol.

Las razones del éxito de Liebesgeschichten und Heiratssachen son múltiples. Desde mi punto de vista, y a pesar de que Nina Horowitz es mucho menos inquisitiva de lo que era la difunta Spira, la principal es que funciona a muchos niveles. El espectador frívolo se queda en la superficie del cotilleo, en el juicio sobre los cuerpos y sobre las almas (que, aunque no sea excesivamente correcto, es tan placentero como otros placeres que se ejercen en la intimidad, como meterse el dedo en la nariz). El espectador culto, el que quiere ver más allá, se da cuenta de que Liebesgeschichten und Heiratssachen es un retrato muy profundo del país a través de personas normales.

Y digo a propósito de lo de las personas normales, porque una cosa que se le achaca a esta emisión de la ORF es que los participantes son todos unos frikis. Y no es verdad de ninguna manera. Por supuesto, en cada programa hay un candidato (o dos) que provocan risitas y meneos de cabeza, pero lo cierto es que la mayoría de la gente que participa en el programa es como usted y como yo, y ahí está el atractivo del asunto, que cuentan sus historias y sus biografías con la excusa de buscar pareja y lo que hacen es explicar cómo es la realidad de sus vidas.

Alguien dijo que uno se da cuenta de la calidad de una cosa cuando ve lo mismo pero hecho mal. Sin coincidir en la emisión con el original, ATV ha producido una versión barata de la misma idea. Se llama, creo, Alles Liebe. Sin embargo, donde en Liebesgeschichten und Heiratssachen hay personas, seres humanos que son tratados, incluso en sus aspectos raros, de una manera delicada y respetuosa, en ATV, en primer lugar, se fuerza la nota de lo friki y, después, se insiste mucho en provocar en el espectador esa risa insana y cruel que tienen todos los matones de patio de recreo.

El punto de Liebesgeschichten und Heiratssachen está en que se ven casas con mobiliario de XXXLutz o de Möbelix kost fast nix, se ven también partes de Austria que no salen normalmente en los medios (esa zona rural) y se muestran también otras realidades sexuales y sentimentales bajo el pretexto de no excluir a nadie. Y así, hay en el programa personas racializadas (pocas, es cierto); personas homosexuales (hombres, casi siempre), hay personas inmigrantes (mujeres, la mayoría de las veces). También es una descripción de la situación de la masculinidad mayor en Austria. Es un programa en el que llama la atención que los hombres hablan de su soledad con cierta prevención al principio, pero luego la admiten sin tapujos, casi con alivio. Se habla de la viudedad, de las parejas que los interesados y las interesadas han dejado atrás.

También es un programa que rompe el gran tabú que es el sentido del ridículo, la sensación de que ciertas cosas solo están destinadas a gentes de cuerpos y caras perfectas. Por ejemplo, salió un chico gay la semana pasada que está un poco regordete pero le gusta el pole dancing (esta cosa de bailar en la barra). O ayer, un señor que cantaba por Elvis, un poco desafinadamente pero con no mala voz.

Es un programa con un enfoque humanista sobre el ser humano, que hace una labor social, sobre todo en un país, como este, en donde todavía hay tanto pudor mal entendido.

Por si no tienes tiempo para leerlo todo (*)

Liebesgeschichten und Heiratssachen es un histórico y exitoso programa de la televisión pública austriaca (ORF) que, bajo el pretexto de ayudar a personas a buscar pareja, ofrece un retrato social y humanista de la realidad del país. Creado por la periodista Elisabeth T. Spira y presentado actualmente por Nina Horowitz, el espacio logra grandes audiencias al tratar con respeto e inclusión a participantes comunes, alejándose del morbo y contrastando con adaptaciones comerciales más crueles.

Tres ideas principales

  • Retrato social profundo y diverso: Más allá del entretenimiento superficial, el programa muestra la Austria real —su entorno rural, clases medias y diversas realidades afectivas o identitarias— rompiendo tabúes sobre la masculinidad, la soledad, la vejez y los estándares de belleza.

  • Enfoque humanista y respetuoso: A diferencia de otros formatos que buscan la burla fácil o explotan lo extravagante, el programa trata a sus participantes con delicadeza, dignidad y empatía.

  • Fenómeno de audiencia y tradición: Es un clásico estival consolidado en la televisión austriaca que alcanza cuotas de pantalla extraordinarias gracias a su capacidad de conectar con distintos tipos de espectadores.

(*) Resumen obtenido por IA


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