50 años de la muerte de Fritz Lang (1)

Imagen sintética (pero realista) creada con IA

El 2 de agosto de 1976 murió el vienés Fritz Lang, uno de los monstruos sagrados del cine. Hoy empezamos a contar su vida.

3 de Agosto.- La escena, a base de repetida, se ha convertido en familiar. Imagine el lector un cohete (nos vale uno de esos obvios símbolos fálicos que utiliza Elon Musk para sus experimentos). Se palpa la emoción en el ambiente. Rugen los motores. Una voz nasal empieza “diez, nueve, ocho, siete” (y “asín” como dijo el clásico, sucesivamente) los motores rugen más todavía y entonces, el pepino de Elon Musk empieza a levantarse del suelo y se propulsa hacia las capas superiores de la atmósfera. Pues bien, esta cuenta regresiva apareció por primera vez en una película de nuestro protagonista de hoy. El inmensamente talentoso y famosísimo Fritz Lang.

Durante mucho tiempo, además, Fritz Lang fue, junto con Cecil B. Demille y Erich von Stroheim (casualmente, otro vienés) el arquetipo del director de cine con mayúsculas. Imagine de nuevo el lector: botas altas de montar, pantalones bombachos, fusta en la mano, monóculo, gorra, expresión colérica (o de estar sufriendo unas dolorosas hemorroides), silencio en el plató. Cinco y acción.

El nombre del vienés Fritz Lang, de cuyo fallecimiento se cumplieron ayer cinco décadas, es también sinónimo de invención visual. Para conseguir las imágenes inmortales que le han hecho famoso, no había obstáculo que le detuviera. Inventó el cine mudo y no es arriesgado decir que, sin él, el cine negro no hubiera existido. No está enterrado en Viena, sino en un cementerio de Los Ángeles. Empezamos hoy a contar la vida apasionante del director Fritz Lang.

Fritz Lang (Friedrich Christian Anton Lang) nació en una hermosa casa de estilo historicista, en el distrito ocho de esta capital, casa que había levantado su padre, Anton Lang. Su padre, queda dicho, era arquitecto y su madre, Paula Lang, era una exitosa empresaria de la construcción. Anton Lang era católico, aunque no especialmente, y Paula, cuya familia procedía de lo que hoy es la República Checa, era de ascendencia judía, pero se convirtió al catolicismo cuando tenía diez años. Cabe añadir que no era infrecuente en esa época, en la Viena de entresiglos, que personas judías pero que no eran especialmente practicantes, se convirtieran al catolicismo con fines más sociales que otra cosa.

En aquella época la sociedad era ferozmente antisemita, así que los conversos pensaban así en facilitarse la vida, a ellos mismos y a sus hijos. Total, qué más daba. Si no eran muy practicantes como judíos, también podían ser poco practicantes como católicos.

La cuestión de la religión no fue demasiado importante para Fritz Lang hasta que, como veremos más adelante, los nazis llegaron al poder. La pertenencia al judaísmo se transmite por vía materna. Por muy poco religiosa que fuera la Sra. Paula, a ojos de los nazis Fritz Lang era tan judío como si hubiera sido rabino.

De cualquier manera, el futuro director de cine, a pesar de no ser especialmente religioso, utilizó muchos motivos de la mitología y de la iconografía católicas en sus películas. Y después declaró haber sido “criado como católico”.

Una cosa curiosa con respecto a estos primeros años de Fritz Lang es que nuestro hombre tuvo siempre mucho interés en borrar los rastros de su infancia. Dijo en repetidas ocasiones que su madre era “ama de casa”, lo cual es falso, ya que era una exitosa empresaria; e incluso llegó a mentir con respecto a su lugar de nacimiento en Viena. En vez del próspero y burgués distrito ocho, dijo haber nacido cerca de la catedral de San Esteban.

Los Lang, en cualquier caso, ocupaban su lugar como nodos de una red de talento que se puso a fermentar y a producir en la Viena de los últimos años del reinado del emperador Francisco José. En el mismo bloque en el que Fritz Lang pasó su infancia había escritores, actores, caricaturistas y todo ese tipo de gente cuya proximidad crea las condiciones necesarias para que un muchacho de buena familia, a poco que tenga cualidades, destaque.

Por si no has tenido tiempo de leerlo todo (*)

El texto repasa el legado y los orígenes del director de cine vienés Fritz Lang a cinco décadas de su fallecimiento. Pionero del cine mudo e influyente en el cine negro, se le atribuye la invención visual de la cuenta regresiva (popularizada en las películas y hoy en los lanzamientos de cohetes). Nacido en la Viena imperial dentro de una familia acomodada con raíces judeocatólicas, Lang solía distorsionar los datos de su infancia mientras crecía en un entorno culturalmente efervescente que moldeó su genio cinematográfico.

Tres ideas principales

  • Legado cinematográfico único: Fritz Lang definió la figura del director clásico, introdujo innovaciones como la cuenta atrás narrativa y sentó las bases visuales del cine mudo y del cine negro.

  • Orígenes e identidad en Viena: Hijo de un arquitecto y una empresaria de ascendencia judía convertida al catolicismo, su bagaje familiar y el contexto de la Viena finisecular influyeron en su obra visual y en su posterior estigmatización bajo el régimen nazi.

  • Misterio sobre su infancia: Lang solía ocultar o falsificar datos sobre sus primeros años (como la profesión de su madre o su barrio de nacimiento) para moldear su propia narrativa personal.

(*) resumen obtenido por IA


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