El crimen de Korneuburg

El trágico crimen homófobo ocurrido en Korneuburg nos obliga a reflexionar sobre las fatales consecuencias de la propaganda extremista en Austria. Hablamos sobre cómo las narrativas de odio en redes sociales terminan calando en nuestra sociedad.

8 de Agosto.- Tengo que confesar que no me gusta hablar en este espacio de la crónica de sucesos. En general, siempre hay algo sospechoso en acudir a los bajos fondos del alma humana y uno no se siente cómodo en según qué entornos. Por otro lado, Viena Directo está para tratar de hacer comprensible Austria para personas que no vivan aquí. Y rara vez las circunstancias de un crimen son representativas de un estado de cosas o describen una sociedad.

Sin embargo, hoy voy a hacer una excepción, porque creo que el crimen del que voy a hablar, siendo terrible, sí que es el producto de una serie de fuerzas que están tratando de imponerse a la sociedad austriaca.

El jueves, en el distrito de Korneuburg, fue asesinado un chico de 29 años. Su victimario fue otro joven de 18, el cual, a pesar de su juventud, parece ser que estaba muy versado en artes marciales.

Víctima y asesino habían quedado por las redes sociales. El difunto era homosexual y había creído, por lo visto, que acudía a una cita amorosa (o sexual) tanto da. Una vez en el lugar convenido, recibió una paliza tal que su asesino, de origen húngaro y, por lo visto, con el cerebro frito a base de propaganda homófoba desde que nació, lo dejó muerto.

El pobre chico, que era relativamente conocido en internet, por sus vídeos de TikTok, no tuvo ninguna oportunidad.

El asesino ha sido puesto a buen recaudo y ha confesado su crimen.

Los medios austriacos dicen que se ha tratado de un crimen homófobo, ya que el chico de dieciocho años pertenece a la escena de los «pedo-hunters» o sea, los autodenominados «cazadores de pedófilos».

Y aquí vamos al meollo de la cuestión.

Una de las perversas conclusiones de la propaganda de extrema derecha con relación al colectivo LGTBIQ+ es que su objetivo es corromper a los menores. De manera más o menos explícita, en los medios ultras se asocia la homosexualidad con la pedofilia y con una presunta «sexualización».

Dentro de esta corriente, que se ha convertido en un clásico, en una plantilla que los ultras utilizan todo el rato, está la demonización de las actividades infantiles (generalmente lecturas de cuentos) que impliquen a una drag queen. Generalmente, estas actividades tienen por objetivo promover la tolerancia explicando, en un lenguaje adecuado para los niños, que ser diferente no es malo.

Como es lógico, los niños son incapaces de asociar lo que están viendo con ningún aspecto de la sexualidad. En el mejor de los casos, verán a una persona disfrazada que les leerá un cuento, sin más.

Sin embargo, en esto, como sucede con la propaganda cuya diana son (somos) los extranjeros, especialmente los musulmanes, lo que se pretende es deshumanizar al grupo del que se trate.

Dejando aparte la lógica perturbación de las facultades mentales que conlleva el tener dieciocho años y querer matar a una persona (la misma perturbación que lleva a los jóvenes que, seducidos por ese islamismo que tanto y tanto tiene en común con la extrema derecha del FPÖ) crímenes como este o como otros parecidos son el producto de años de siembra del odio.

Una siembra lenta, insistente, que va calando como la gota en la piedra. Una siembra para la que hay tolerancia en la sociedad, cada vez que, lo mismo que pasa con las declaraciones racistas, nadie dice nada cuando lee un comentario homófobo durante el Mes del Orgullo.

Los crímenes, ya lo decía al principio, no suelen ser representativos de un estado de cosas. Hay excepciones, claro. El de hoy, es una.

Por si no has tenido tiempo de leerlo todo (*)

Un trágico crimen homófobo en el distrito austriaco de Korneuburg —donde un joven homosexual engañado a través de redes sociales fue asesinado por un seguidor de la corriente radical «pedo-hunter»— sirve como reflejo alarmante del impacto real que la propaganda de extrema derecha y los discursos de odio tienen sobre la sociedad en Austria.

Tres Ideas Principales

  • La violencia directa provocada por el discurso de odio: El asesinato demuestra cómo la deshumanización del colectivo LGTBIQ+ a través de narrativas manipuladoras (asociando la homosexualidad con la pedofilia) deriva en actos criminales brutales.

  • El peligro de las corrientes radicales en redes sociales: El uso de plataformas digitales por parte de grupos extremistas («pedo-hunters») sirve como vía de reclutamiento e inducción a la violencia para jóvenes radicalizados.

  • La permisividad social frente a la intolerancia: La falta de respuesta activa de la sociedad ante comentarios homófobos o racistas cotidianos alimenta un clima de tolerancia hacia el extremismo ideológico en Austria.

(*)resumen obtenido por IA


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