Leo Lugner y el «nazismo sociológico»

¿Existe un «nazismo sociológico» en Austria? Analizamos las claves de la extrema derecha del FPÖ y la reciente condena al político vienés Leo Lugner por vulnerar la ley de prohibición del nazismo.

1 deSeptiembre.- Alrededor de 1975 y hasta la primera victoria del partido socialista, en 1982 se hablaba en España del “franquismo sociológico”. Se aludía, con estas palabras, a toda esa gente que pensaba que, a pesar de los pesares (y fueron muchísimos pesares, como todo el mundo sabe) Franco no había sido tan malvado después de todo y que el sistema por él impuesto a sangre y fuego, si bien había sido horrible y le había costado la vida y el exilio a tanta pobre gente, había sido un mal que había venido por un bien.

En Austria, especialmente desde principios de este siglo, ha vuelto a florecer una cosa parecida, que yo llamo el “nazismo sociológico”. Esto es, gente que piensa que un Gobierno autoritario, basado sobre todo en el nacionalismo cazurro y en el populismo de garrafón, no es después de todo tan malo y que la democracia, va de suyo, tampoco es tan buena.

El resurgimiento de este nazismo sociológico comenzó con Jörg Haider y su ruptura sistemática de todos los tabúes que habían echado una capa de tierra sobre lo que supuso para Austria el nazismo. Un sistema con el que, por lo menos la mitad del país, estuvo muy de acuerdo y que, aunque esté feo decirlo, gozó de mucha popularidad durante los años de entreguerras.

Después, el nazismo sociológico ha ido engordando conforme también engordaba su brazo político, el FPÖ, hasta llegar a los tiempos actuales. Sería muy de brocha gorda llamar nazis a todos los simpatizantes del FPÖ, porque la ultraderecha austriaca es un conglomerado complejo que, en algunas cosas, no tiene mucho que ver con el nazismo de Hitler, pero sí que es verdad que la ultraderecha austriaca actual comparte algunos rasgos de esa ideología de la que, por lo menos de puertas para adentro, se reconoce deudora. El FPÖ es hoy por hoy una parte de la internacional reaccionaria que le da la vuelta al mundo y que aspira a implantar un nuevo orden mundial dual, esto es: un orden al estilo ruso, en el que la democracia y los derechos se restrinjan solo al papel y no pasen al mundo real.

En el caso austriaco, este movimiento tiene sus ejércitos ideológicos. Y como en todos los ejércitos hay generales (el propio Kickl) y también hay cabos chusqueros.

Hoy se ha sabido que la fiscalía ha acusado a Leo Lugner, yerno del difunto empresario Richard Lugner y uno de los mamporreros ideológicos más prominentes del FPÖ de atentar contra la ley de prohibición del nazismo.

Hoy en día, Lugner es un político en ejercicio -miembro del Parlamento regional de Viena– y por lo tanto, teóricamente inmune. Sin embargo, la fiscalía lleva investigándole por conspirar para que resurja el nazismo (no otra cosa significa la famosa prohibición) desde 2022, momento en el que solo era portavoz del FPÖ en Viena.

Parece ser que las investigaciones han incluido un registro domiciliario y la evaluación de varios dispositivos electrónicos en donde se encontraron conversaciones electrónicas en las que Lugner, cuya carrera y ascenso en el FPÖ darían para un compendio de gramática parda, celebraba el cumpleaños de Hitler (el 20 de abril) recordando que al difunto monstruo lo que más le gustaban eran los Eiernockerl.

Este y otros comentarios forman parte de esos códigos que los neonazis utilizan para reconocerse, lo mismo que los perros se huelen el culo (hablando mal y pronto). Lo peligroso es que la prohibición de mencionar ciertas cosas y de enarbolar ciertos símbolos se ha convertido a estas alturas en una forma de ser irreverente y punk, si no fuera horrible por lo que representan, se diría que casi traviesos.

Lugner también es parte de ese vínculo gelatinoso y putrefacto que une a los identitarios con las juventudes del FPÖ, del que ya hablábamos estos días. De hecho, parece que Lugner es uña y carne con Martin Sellner, jefe de los identitarios.

Cuando se han conocido todas estas noticias, Leo Lugner ha tardado en reaccionar y lo ha hecho a través de su cuenta de X (antes Twitter). Ha difundido una disculpa en la que abomina del nacionalsocialismo y en la que se muestra agradecido porque la fiscalía le ha condenado solamente a 160 horas de trabajo comunitario.

Y ya puede estar agradecido, porque la broma podría haberle costado la cárcel.

Por si no te ha dado tiempo de leerlo todo (*)

El texto analiza el concepto de «nazismo sociológico» en Austria, comparándolo con el «franquismo sociológico» español, para explicar la normalización de actitudes autoritarias e ideologías de extrema derecha impulsadas por el partido FPÖ. Como reflejo de esta problemática, se expone el caso judicial del político vienés Leo Lugner, sancionado con trabajo comunitario por violar la ley contra la reactivación del nazismo.

Ideas principales:

  • El «nazismo sociológico» en Austria: El resurgimiento del pensamiento autoritario y populista en la sociedad austriaca, impulsado desde la época de Jörg Haider y consolidado por el FPÖ actual.

  • El rol y conexiones del FPÖ: La ultraderecha austriaca actúa como parte de una red reaccionaria internacional y mantiene vínculos directos con grupos radicales e identitarios como el de Martin Sellner.

  • La condena judicial a Leo Lugner: La investigación y sanción a 160 horas de trabajo comunitario al diputado del FPÖ en Viena por vulnerar la ley de prohibición del nazismo mediante mensajes neonazis codificados.

(*) Resumen obtenido con IA


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